La forma en que la inmensa mayoría de los chilenos vivimos, sometida y dirigida hegemónicamente desde  la clase dominante, mediante el control del poder que reúne a  las finanzas, la economía, los medios de comunicación, la casta política, etc,  finalmente deriva,  además,  en la supremacía cultural que impone entre muchas cosas,  nuevos conceptos o palabras como la escuchada estos días repetidamente: “colusión”.

Lo que sigue,  normalmente es la profusa aparición de expertos en los medios masivos, presentados como académicos, que se encargan de rellenar los conceptos nuevos, para que la masa esté  informada en primera instancia, y posteriormente con otro contingente de expertos desparramar argumentos supuestamente irrebatibles para que la población acepte los hechos como naturales, situación que deriva  finalmente  en  conversaciones de los distintos grupos de personas,  demonizando a los personajes responsables (léase grandes empresarios y altos ejecutivos) y luego haciendo hasta chistes de sus supuestaS actitudes maldadosas.

De tal manera que,  se entiende que estamos en presencia de abusos y que estos corresponden a hechos,  en los que existen responsabilidades individuales. Luego aparece el tecnócrata de turno, a cargo de la defensa de los consumidores, explicando nuevas iniciativas que se enviarán al congreso para terminar con los abusos, ocultando que el Sernac -utilizando lenguaje futbolístico- no es el árbitro,  sino que,  es solo guarda línea y además camuflando que,  la regulación es la enemiga de esta etapa del capitalismo y es precisamente la desregulación,  la que ha permitido la enorme desigualdad en la distribución del ingreso y los saqueos como los de AFPs e Isapres, o el hecho de que  el principal ejecutivo de Codelco, califique el 2015 como el mejor año a  pesar del precio del cobre, pasando por alto el asesinato de un trabajador contratista que luchaba simplemente en contra del hecho que indica que de cada 1.000 dólares que produce la minería chilena,  842 captura el capital y las remuneraciones solo se llevan 156 dólares.[1]

No obstante, no solamente aparecen en el ruedo los técnicos de los gobiernos, lo hacen también los llamados parlamentarios, como el Sr  Bellolio diputado UDI,   que  sostuvo que la gravedad de la colusión, es que se trata de un perjuicio directo a las personas,  porque atenta contra la esencia de la  economía libre[2].  Por otro lado el diputado Comunista Sr. Nuñez señalando,  “este es un ejemplo más de que no se respetan las reglas del libre mercado, sino que todo está arreglado por arriba para beneficiar a los grandes grupos económicos dueños de la gran mayoría de las empresas en Chile”[3].  Ambos también esperan una pronta ley  para hacer justicia. Como podemos apreciar,  todo el espectro de la política chilena cree y espera que la sentencia de A. Smith respecto de la “mano invisible” pueda hacer su trabajo en nuestra sociedad. Es útil recordar a los señores diputados que A. Smith también sentenció “el precio de monopolio es, en todo momento, el más alto que se puede obtener, mientras que el precio natural o de libre competencia es el más bajo que se puede conseguir, no en todas las ocasiones, pero sí en un periodo considerable de tiempo”.

Frente a estas conductas hegemónicas es necesario saber que existe un proceso de acumulación  o concentración de capital y que esto se incrementa con avances técnicos,  la competencia y  mediante el aumento  de la productividad (el gobierno ha creado una comisión permanente de la productividad). El laboratorio de nuestra sociedad ha demostrado que esta es una tendencia; como también es la centralización de los capitales que está representada por los llamados “abusos” sobre los cuales se dan cátedras especialmente por la televisión y que en realidad es un proceso en que a través de crédito y  mecanismos como la fusión y otros, los capitales más grandes eliminan a lo débiles,  controlando los precios de los bienes y servicios.

Puedo imaginar los dichos que el párrafo anterior,  causará  en aquellos que siguen religiosamente a los economistas neoclásicos que dominan ideológicamente todos los estamentos de nuestro país, penetrando en todos los intersticios de la sociedad, y a todos que cómodamente aceptan de modo acrítico esta llamada realidad, a ellos y a todos les cuento a modo más que anecdótico, que el historiador inglés Eric Hobsbawn en ocasión del 150 aniversario del “Manifiesto Comunista”, comentó que, uno de los principales asesores de la Sra. Thatcher dedicó la tapa del Times Literary  Supplement que dirigía, a Carlos Marx con la leyenda “Not dead yet” (todavía no está muerto). Al mismo tiempo la revista New Yorker, que es un semanario del no precisamente revolucionario New York Times, formulaba la siguiente pregunta inquietante  ¿No será Marx el pensador del siglo XXI?.

A la memoria de mi hijo Felipe.

Enero por la tarde del 2016

Referencias

[1] Cuentas Nacionales Banco Central de Chile

[2] <www.camara.cl/prensa>

[3] <www.elmostrador.cl>


Sociólogo, Fundación Sociedad y Trabajo