Ya no trabaja en el Senado ni en otro cargo público, pero su nombre se mantiene en las publicaciones de diversos medios de comunicación. Soledad Alvear, ministra de tres presidentes de la Concertación, se ha posicionado durante las últimos meses como una de las enemigas políticas del proyecto de despenalización del aborto en tres causales.

Asumiendo el escenario tecnológico, Alvear se las arregla para defender su postura desde Twitter y publicar diversas columnas sobre el tema en su blog en el diario La Tercera. Desde ahí, ha defendido su propuesta de generar programas de acompañamiento que reemplacen la alternativa del aborto, esgrimiendo que “la solución fácil, machista y conservadora del aborto preserva las situaciones de abuso de la mujer”.

Lo cierto es que Alvear no es novata en este camino. Desde su nombramiento como ministra del recién creado Sernam, en 1991, ha desarrollado una trayectoria política fiel y coherente a sus convicciones conservadoras, siendo apuntada por diversas organizaciones feministas como una de las responsables de la prohibición del aborto en cualquier circunstancia en Chile.

UNA CONSERVADORA AL MANDO DEL SERNAM

Desde 1991 a 1994, Alvear lideró la cartera del Servicio Nacional de la Mujer por nombramiento del ex presidente Patricio Aylwin. Junto a ella también fue elegida la activista feminista Soledad Larraín como subdirectora del Sernam, aunque su gestión no prosperó debido a los desacuerdos entre ambas.

Según Paul W. Drake e Ivan Jaksic, autores del libro “El modelo chileno: democracia y desarrollo en los noventa“, el nombramiento de Alvear en el Sernam responde a la intención explícita de la Concertación de limitar el nivel de defensa de la política feminista en la institución.

“Ninguna de las directoras de la agencia, ya sea Soledad Alvear o Josefina Bilbao, tenía lazo alguno con el movimiento de mujeres. Soledad Larraín, sin embargo, había sido una activista feminista por un largo tiempo y mantenía fuertes lazos con organizaciones de pobladoras. Muchas consideran de extrema importancia su presencia en el SERNAM para promover asuntos de la mujer en el gobierno. Sin embargo, en 1992, renunció a su puesto debido a conflictos políticos con Soledad Alvear”, describen los autores en el libro.

Así lo comenta Soledad Larraín, ex subsecretaria del Sernam durante la época de Alvear: “No había siquiera intención de legislar sobre el divorcio. Yo estuve dos años y al final tuvimos muchas tensiones con Soledad, entonces el presidente pidió mi renuncia. Estos temas no formaban parte de la propuesta del gobierno, pero tampoco se generó ninguna instancia para poder discutirlos”.

Larraín recalcó que “Soledad es una persona con convicciones muy conservadoras, entonces no me extraña que ella haya asumido esta cruzada. Cuando la conocí en el Sernam ella nunca estuvo en una posición distinta”. Además, confirmando la tesis de los autores Drake y Jaksic, sostiene que su figura daba garantías a los sectores conservadores de la época que miraban con desconfianza los debates que podría abrir dicha institución en los 90′.

ALVEAR: “ME DUELE QUE MI PARTIDO TENGA ESTE DEBATE”

 

Durante la candidatura de Ricardo Lagos, el entonces candidato presidencial mostró su apertura a analizar la idea de reponer el aborto terapéutico, pero el rechazo unánime de la DC logró revertir su discurso público.

Años después, en la última campaña presidencial de Eduardo Frei, la propuesta del candidato de discutir el mismo tema generó el rechazo mayoritario de su partido, quienes recordaron que el congreso ideológico de la falange establecía el rechazo a cualquier tipo de aborto.

En efecto, el quinto congreso ideológico de la Democracia Cristiana fue adoptado en 2007, cuando Soledad Alvear presidía el partido. En él, se consigna que el rechazo al aborto como un derecho y el mismo manifiesto ha sido esgrimido recientemente por la ex senadora como un recuerdo de las bases ideológicas de la DC, señalando “me duele que mi partido tenga este debate”.

En 2006, en tanto, y como presidenta de la DC, Alvear advirtió su rechazo a la iniciativa propuesta de Marco Enríquez-Ominami y René Alinco para despenalizar la interrupción del embarazo. Más tarde, desde el Senado, presentó indicaciones al proyecto del gobierno para distribuir la píldora del día después, enfatizando que se debía excluir de las políticas públicas los fármacos “cuyo objetivo o efecto directo sea provocar un aborto”.

Actualmente, fuera del ejercicio público, Alvear reactivó su lobby contra el aborto y encabeza a un grupo de opositores dentro de la falange. Así lo sostiene Melissa Sepúlveda, ex presidenta de la FECh y vocera de la campaña por El Derecho a Decidir: “Hay una trayectoria política que además tiene una relación directa con el hecho de que, desde la vuelta a la democracia, en Chile han habido 16 proyectos de aborto. Ninguno superó los primeros trámites legislativos y en eso tienen mucho que ver las figuras más conservadoras de los partidos”.

La ex canciller también ha reiterado que el proyecto de aborto sería inconstitucional, argumento refrendado por el profesor de derecho constitucional de la Universidad Diego Portales, Rodrigo Bustos. “Lo cierto es que los estándares internacionales de Derechos Humanos, sobre todo sostenido por la CIDH respecto a la protección del feto y de la mujer, es que las normas de la convención básicamente están dirigidas a proteger a la mujer y no se pueden entender como una prohibición absoluta del aborto”, explicó.

LA CRUZADA DE ALVEAR EN RECHAZO AL PROYECTO DE BACHELET

Convencida de que el proyecto impulsado por Bachelet es en realidad “la legalización del aborto” disimulada, la ex canciller ha organizado reuniones, viajes y seminarios para exponer su postura ante los militantes y cercanos, donde se cuenta el recién nombrado Intendente de La Araucanía, Andrés Jouannet, consejero nacional del partido.

“La vida humana es un principio fundamental de la DC. Al momento de resolver, sólo piensen: ¿Estamos dispuestos a renunciar al concepto de dignidad humana? Yo no, y por eso orgullosamente soy democratacristiana”. Con esas palabras, la ex senadora saludó a los once miembros del consejo del partido en su aniversario 85 y procuró influir sobre la tramitación de la iniciativa de aborto en tres causales.

La actual directora de Canal 13 también ha intentado reunirse con Víctor Torres y Gabriel Silber, quienes representan a la DC en la Comisión de Salud de la Cámara y son defensores del proyecto. Desde la misma vereda, se enfrentó a la opinión de la ex ministra del Sernam, Laura Albornoz, quien la llamó a no sostener argumentos que posicionan a la DC como una “suerte de sede o sucursal del Vaticano”.

alvear

Apoyada en la gestión política por su esposo Gutenberg Martínez, Alvear ya presentó un plan de acompañamiento para la mujer, cuestionado por organizaciones feministas: “Hay mujeres que si desean apoyo lo pueden solicitar, pero no es buena idea generar un acompañamiento obligatorio que al final sea un mecanismo de disuasión. La mujer no aborta porque no esté acompañada”, enfatizó la ex subsecretaria del Sernam, Soledad Larraín.

Sus gestiones han acaparado el apoyo de la derecha, logrando la aprobación del senador Manuel José Ossandon y Nicolás Monckeberg, en RN, y del diputado Felipe Kast, de la UDI. Además, logró una victoria al conseguir, a través de Gutenberg Martínez, que el consejo de la falange solicitara al gobierno postergar la votación de la iniciativa, generando molestia en los partidos de la Nueva Mayoría y en las organizaciones feministas.

“Los reiterados retrasos en la discusión parlamentaria del proyecto tienen mucho que ver con el lobby que se está ejerciendo, con la figura destacada de Soledad Alvear”, acotó Melissa Sepúlveda.

En el largo y dilatado debate sobre la despenalización del aborto reflejan que las posturas conservadoras de Alvear han tenido oídos en la DC. Hasta ahora, su postura se ha mantenido fiel a la trayectoria de su carrera, sentenciando que “quienes aplaudirán aprobación del aborto serán los violadores“. Una frase que resume el pensamiento y tipo de influencia ejercida por la primera ministra del Sernam en la materia, que a la fecha no ejerce cargo de representación popular y en las últimas elecciones no ha tenido el apoyo electoral de la ciudadanía.