El ex candidato presidencial del pacto Junto Podemos Más Tomás Hirsch está alejado de las candidaturas, pero no ajeno a la actual coyuntura política del país. Desde 2014 que es vicepresidente del Partido Humanista y ejerce como vocero de la colectividad, además de mantener programas de radio en Radio Universidad de Chile y es panelista en Radio La Clave.

– ¿Cómo evalúas estos dos primeros años de gobierno de la Nueva Mayoría?

Ha sido un período nefasto de descomposición generalizada de una sociedad que está en una situación de crisis, que se ha ido expresando en estos últimos tiempos, sobre todo en 2015, en el mundo político, empresarial, eclesiástico, militar e incluso en el mundo deportivo. Por parte del gobierno ha habido falta de dirección de  proyecto, de coherencia, que se ha traducido en intentos de proyectos de reformas a medias, que se terminan negociando en la cocina, con la derecha, empresarios, con una Presidenta tremendamente debilitada, no solo por el caso Caval, sino también por la presión de los poderes fácticos que operan al interior de la Concertación, con un intento de maquillaje y renovación que fue una operación de marketing, como lo fue la creación de la Nueva Mayoría, que no es más que la misma Concertación con un nuevo nombre.

– ¿Es real que existan dos sectores dentro de la Nueva Mayoría, uno progresista y otro más “concertacionista”?

Yo veo desarmada a la Nueva Mayoría. No tiene proyecto, dirección de fondo, un propósito que la motive y la impulse. Se ha transformado en una sociedad anónima y en las S.A. se reparten dividendos entre el directorio y hay posiciones distintas. En la NM hay sectores importantes que buscan mantener la política en lo que ha sido hasta ahora, el tenerla secuestrada en beneficio propio. Y hay unos pocos, como en toda coalición, que por cierto quisieran avanzar hacia transformaciones profundas, pero dentro de la NM son poquitos. Cuando se habla de nuevas fuerzas políticas que puedan ingresar y dar nuevo aire, claramente no ha sido así. El Partido Comunista se ha transformado en uno más de la Nueva Mayoría. Ha sido el partido mas obsecuente en términos de aplaudir y apoyar el status quo dado por la orientación de la presidenta.

– Ustedes en el partido Humanista mantuvieron alianza con el PC muchos años. ¿Qué análisis haces del salto que hicieron hacia la Nueva Mayoría?

Estamos en direcciones opuestas. Nosotros fuimos fundadores de la Concertación. Pero ya el 93, hace mucho tiempo, nos retiramos porque se nos hizo evidente que se estaba traicionando la aspiraciones de un pueblo y se estaba privilegiando intereses corporativos de un grupo que estaba apernado en el poder. Eso no tenía nada que ver con la idea de ‘La alegría ya viene’, terminar con la dictadura y construir una sociedad más justa y democrática. Intentamos hacerlo de adentro, no hubo forma, nos salimos. Y empezamos a construir una alternativa. En ese camino fundamos el Juntos Podemos con el PC y muchas otras fuerzas. Cuando en la segunda vuelta del 2005 el PC cambia su postura y apoya a Bachelet, comete un error profundo, de fondo, que es validar ese proyecto. Eso les permitió en la elección siguiente tener diputados y en la siguiente entrar a la NM y formar parte del conglomerado, tener cargos de gobierno, embajadas, subsecretarías, etc. Desde ese punto de vista les fue  bien, tienen muchos cargos, están insertados, pero no entiendo cómo pueden coincidir con la mantención de una política de corte neoliberal en nuestro país. Nosotros creemos que Chile requiere transformaciones de fondo, estructurales, que no son posible junto a los partidos de la vieja Concertación.

– Hablabas de crisis en distintas esferas. ¿Cómo se pueden entender los distintos casos de corrupción que estallaron el 2015 y cómo se podría traducir en mayores niveles de participación, movilización, etc?

Esto no es del 2015, viene muy de atrás. Nosotros lo denunciamos en 1999, a la corruptela que veíamos en la Concertación y la exigencia de terminar con AFP, tener educación gratuita, cambiar el sistema de salud. En la campaña del 2005 insistimos en lo mismo. Creo que lo que hicimos el 2005 influyó fuertemente en el movimiento de los pinguinos el 2006, porque por primera vez se pudo decir en los debates públicos, en la televisión, lo que se había silenciado hasta ese momento, que era develar la estafa y el robo que se cometía en distintos campos. Después vino el 2006 y la revolución de los pinguinos. Todo lo que sigue adelante uno lo puede entender como parte de un mismo proceso.Pero no nos olvidemos que los casos emblemáticos surgen por accidente, porque estos empresarios, aparte de ladrones, son coñetes y no quisieron pagar la indemnización a un par de ejecutivos y estos los demandaron y los denunciaron. Así nace Penta e incluso el caso Caval. Y uno lleva a los otros. A través de Penta se descubre la boleta de Zalaquett a SQM, esa boleta permitió investigar y explotar el caso, por más que tratara de taparlo el ministro Peñailillo. Y eso lleva a varios otros que todavía no estallan, Aguas Andinas, Alsacia, Ripley. Circunstancia más proceso hace que 2015 sea el año de la explosión.

– ¿Es una crisis de la élite chilena?

Todos estos son campos de la élite chilena. Aquí hay una distancia enorme entre la élite y la base social. Esta élite ha demostrado ser absolutamente perversa y directamente maligna. Le atribuyo mala fe, mala intención, ganan lo que quieren y estafan a medio mundo para poder ganar más todavía. Ese es el resultado del modelo que propende a la concentración de riquezas en todas sus formas. Modelo que han llamado economía social de mercado y que no es ni social ni de mercado, sino que es un brutal modelo de concentración de riqueza a expensas de las grandes mayorías. La ciudadanía se ha terminado de dar cuenta de que está siendo estafada en todos los campos del quehacer social, pero me parece que todavía no está reaccionando en términos de una acción que permita sacarse de encima todo eso. No hay que ser ingenuos, no estamos en esa etapa y no es que para las próximas elecciones nos vamos a topar con que dejan afuera a toda esa casta. La política tradicional todavía sigue operando y va a seguir por un tiempo así.

– Pero en este contexto de crisis de legitimidad, ¿existe un nuevo piso para la aparición de nuevas fuerzas? Jackson y Boric ya empiezan a ser considerados por las encuestas con altos niveles de aprobación.

Entiendo que fruto del proceso social del que venimos hablando aparecen personas o organizaciones que traducen o representan este sentir generalizado. Eso es lo que pasa con Gabriel Boric, con Giorgio Jackson, con nosotros los humanistas. Y por lo mismo el sistema empieza a intentar dejarlos afuera. No es casualidad que en la encuesta CEP se deje afuera a Gabriel Boric ni que en la Adimark se deja afuera al Partido Humanista. No son errores de transcripción, son intenciones que operan frente a fuerzas que plantean una crítica sistemática, estructural, de fondo. Eso le pasa a Izquierda Autónoma. El sistema busca formas de auto protección para tener figuras alternativas pero al interior de sí misma, que no pongan en riesgo la continuidad del mismo modelo.

– 2016 es año de elecciones municipales. ¿Cómo las debería enfrentar la izquierda?

Nosotros tenemos un gran desafío. Si bien la Concertación-Nueva Mayoría y la derecha están en crisis, descrédito total, no hay que engañarse. Eso no se traduce hoy en apoyo a las opciones de izquierda. Tampoco nosotros hemos podido mostrar una opción válida, por diversos motivos. Se podría culpar la falta de acceso a los medios, pero hay motivos endógenos también. La tendencia al fraccionamiento, al individualismo, a la discusión absurda sobre cuestiones secundarias. El desafío es ser capaces de construir un gran acuerdo programático, político y electoral. Estoy convencido de que ningún partido solo puede producir las transformaciones que Chile necesita, necesitamos trabajar en conjunto. Mientras nos vean separados, los electores no nos van a apoyar. Lo que yo quisiera -y hablo desde el aspecto personal porque no hemos tomado la decisión del partido- es lograr acuerdo amplio en el mundo de la izquierda tanto para las municipales como las parlamentarias y presidenciales. En términos programáticos podemos converger y tendríamos que dejar de lado ambiciones personales absurdas.

– El Partido Humanista es reconocido por la ley. Eso lo hace atractivo para otras fuerzas emergentes que no son un partido. ¿Están dispuestos a albergar a movimientos como Izquierda Autónoma o Revolución Democrática?

Nosotros estamos, más que disponibles, deseosos de tener diálogo con todas las fuerzas políticas y sociales que así lo quieran y así lo estamos haciendo. Estamos conversando con IA, con RD, los ecologistas, el PRO, los liberales de Vlado Mirosevic, con los que hay diferencias, pero nos parece bueno sentarse a conversar. El partido humanista está legalizado a nivel nacional y nosotros no pretendemos de ninguna manera y lo dejo subrayado, aprovecharnos de eso. Nosotros valoramos la diversidad, le hace bien al país. Ponemos a disposición del conjunto esta legalidad, que permite tanto a independientes como a organizaciones, construir un proyecto común.

– ¿Y con el PRO de MEO? Teniendo en cuenta que se ha visto involucrado en las misma crisis política que los partidos tradicionales y que ustedes han trabajado juntos en el pasado.

Hemos tenido mucho dialogo con el PRO. Pero diferenciamos absolutamente las municipales de las presidenciales. Cuando nos reunimos es para conversar en función de construcción de acuerdo que llegue a las municipales y no hay una palabra que se converse más allá de esas elecciones. Y tampoco tenemos un acuerdo en municipales, estamos en conversaciones. Ahora bien, a mi no me gusta el financiamiento de empresarios a la política. Los humanistas jamás hemos apelado a esa forma de financiamiento, ni la legal ni la ilegal, no nos gusta, nos gusta poder decir lo que se nos antoje con libertad y que nadie nos esté controlando. Y mucho menos me gusta el financiamiento de un Ponce Lerou, ex yerno de Pinochet, aunque no es tan distinto del de Luksic, Angelini, Saieh, son todos de la misma calaña. Es más vistoso Ponce Lerou por ser el yerno de Pinochet, pero varios de los otros estuvieron involucrados con la dictadura, ni hablar del grupo Penta, fundadores de la UDI.

– Pero el tema es el financiamiento a MEO…

A mí no me gusta ese tipo de financiamiento para nadie. Nosotros no lo recibimos ni lo vamos a recibir porque no lo aceptamos. Pero insisto, más que hablar con Marco, hemos estado hablando con el PRO que es un partido legalizado a nivel nacional y con el cual estamos viendo si es posible avanzar en conjunto con otras fuerzas políticas. Yo personalmente, me gustaría mucho profundizar vínculos con Izquierda Autónoma. No es un partido, es un movimiento, pero con el cual sentimos gran cercanía y afinidad. Gabriel Boric, una vez que es electo diputado, experimentamos que había una gran sintonía entre él y lo que hizo en su momento Laura Rodríguez. Me refiero a la Izquierda Autónoma en general como estilo, dirección, vocación.

– ¿Qué aprendizajes obtienen del proceso de Todos a la Moneda?

Un aprendizaje importante es que este un proyecto en conjunto. No puede depender de voluntarismos personales, aquí es necesario un proyecto que involucre estructuras, organizaciones, gente que se pone de acuerdo, más allá de que haya alguien muy vistoso o menos vistoso. Ese es un aprendizaje importante. Es muy diferente una organización como Izquierda Autónoma, que tiene una historia, una organización como el Partido Ecologista, el Humanista o cualquier otro, que tienen procesos que te pueden gustar o no, a un individuo que aparece en un momento y tiene cierto liderazgo, apoyo, etc.  Ese es un aprendizaje, no depender de situaciones individuales sino pensar más en procesos, orgánicas. Eso le da mas proyección a una construcción.

– Lo último, ¿qué análisis haces del contexto latinoamericano y la vuelta de la derecha en países como Argentina y Venezuela?

Una primera cuestión es que queda claro que estos procesos son reversibles, sobretodo por el modo en que se han hecho, donde nosotros planteamos desde hace tiempo ya una crítica. Frente al modelo neoliberal lo que han intentado hacer es que el Estado tome rol fundamental. Y eso es reversible, tu traspasas el yacimiento petrolífero de los privados al Estado, y un nuevo gobierno se los puede devolver a los privados. Si se hubiera puesto más fuerza y acento en traspasar a propiedades de los trabajadores, si se hubiera puesto más énfasis en mecanismos de participación y empoderamiento de la base social, es más difícil de revertir, porque ya no depende de quién pasa a estar en el gobierno. Un segundo tema es que muchos de los procesos que se estaban llevando adelante en Latinoamérica, si bien eran progresistas y a uno le producen una adhesión, se hacían sin modificar estructuralmente el modelo neoliberal. Los bancos multinacionales en Venezuela han seguido teniendo fuerza y presencia, no nos engañemos. Y el principal socio comercial de Venezuela sigue siendo Estados Unidos. Mientras tú no tocas esos intereses, estás modificando cosas al interior del modelo neoliberal. Nosotros creemos  en  necesarias transformaciones estructurales, que cambien realmente el modelo. Nos sentimos más cercanos a lo que hace Evo Morales en Bolivia, que sigue siendo el que tiene más apoyo de todos estos procesos y además está fuertemente asociado a los movimientos sociales. Y otra cosa, aunque se enojen nuestros amigos latinoamericanos, tenemos todavía un caudillismo muy fuerte. Cristina Fernández, Hugo Chávez, el mismo Morales, Rafael Correa. Nosotros creemos más en los procesos y las orgánicas, donde hay mecanismos de reemplazo y los procesos no dependan tanto de una persona que el día de mañana se muere o se pega una caída y deja de ser querido. Me gustan más los procesos donde haya permanente recambio, creo que le hacen mejor al país.