Para hoy está programada la tercera reunión entre el todavía técnico de la Roja Jorge Sampaoli y el actual presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) Arturo Salah, en medio de las declaraciones del argentino de sentirse “rehén” trabajando en Chile.

La diferencia está en que el casildense quiere que la ANFP lo libere sin pago de la indemnización del contrato que firmó con Sergio Jadue, hoy recluido en Miami mientras es investigado por el FBI. Ese monto asciende hasta los 6,2 millones de dólares. La postura del nuevo directorio del fútbol chileno es que si Sampaoli quiere irse, tiene que pagar la cifra completa o que un club cancele el monto.

La continuidad del técnico campeón de América es el primer desafío que tiene Arturo Salah como presidente de la ANFP, pero está lejos de ser el único. El ex técnico de Colo Colo y la Universidad de Chile asumió el pasado 4 enero el puesto que dejó desierto Sergio Jadue, en medio de la crisis generalizada por la que pasa el fútbol chileno y el descalabro dirigencial que dejó la administración anterior. Al asumir su cargo, Salah tomó el desafío de ordenar la casa por dentro. 

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Un reportaje de CIPER Chile publicado en diciembre pasado dio cuenta del embrollo judicial en el que estaba metido la ANFP. El Servicio de Impuestos Internos (SII), la Fiscalía, la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) y el Ministerio de Justicia tenían en la mira al organismo dada la gravedad de los ilícitos descubiertos. El conflicto es que la ANFP es una corporación sin fines de lucro, pero cuenta con una larga lista de irregularidades en contabilidad y contratos. Evasión tributaria, no pago de impuesto a la renta, anomalías en manejo de contabilidad, platas que aparecen y desaparecen de las cuentas son solo algunas de las encontradas en la organización y entrega de derechos televisivos y comerciales de la Copa América que Chile organizó y ganó. A eso se suman gastos sin justificación, pago de dietas al directorio -pese a que no deberían recibir remuneración-, los 500 mil dólares que tuvo que pagar la ANFP por los depósitos a Jorge Sampaoli en islas vírgenes, infracción de los propios estatutos de la corporación, etc.

Toda esta lista es más que suficiente para que la ANFP haya perdido su personalidad jurídica como corporación sin fines de lucro, lo que significaría la suspensión de toda competencia. El fantasma de la posible cancelación de la corporación es uno de los principales temas que deberá enfrentar el nuevo presidente Arturo Salah.

En septiembre pasado, cuando se empezaban a conocer los ílicitos, surgió la alternativa dentro del Consejo de Presidentes de convertir a la ANFP en una sociedad anónima y que cada club sea su accionista. “No sé si es el camino, pero pueden haber otros. Eso está en estudio. A lo mejor arroja que el camino es ser sociedad anónima. En estos momentos vivimos una crisis moral, no institucional. La crisis moral la dieron las personas. En cualquier solución que se encuentre, es importante tener el resguardo de que no se produzca lo que se produjo ahora”, dijo Arturo Salah al asumir.

Lo cierto es que el nuevo presidente tiene una relación cercana con las sociedades anónimas en el fútbol, desde que impulsó su creación como director de Chiledeportes.

“Salah representa los intereses del empresariado”

Arturo Salah es un hombre de fútbol. Su carrera de jugador, técnico, presidente de club y presidente de Federación representa un caso único en el deporte más popular del país. Y así se presentó como candidato: “La idea es que un hombre del fútbol esté al frente de la toma de decisiones”, dijo a Cooperativa.

Pero su carrera de fútbol también ha estado íntimamente ligada a las Sociedades Anónimas Deportivas (SADP). En 2001 fue nombrado por Ricardo Lagos como director del Instituto Nacional del Deporte. Su principal tarea fue asegurar la promulgación de la Ley del Deporte y la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas. Ahí contó con la ayuda del actual canciller Heraldo Muñoz, quien fuera secretario general de gobierno en ese entonces. Salah justificó la ley señalando que “lo que se pretende con las SADP es regular y fiscalizar a los clubes, que no aparezcan dirigentes que se lo gastan todo y después se arrancan”.

Durante esa época se dio también el escándalo de Chiledeportes, que terminó con el gobierno interviniendo el organismo debido a las denuncias de malos malos manejos en la utilización de dineros fiscales.

Pero Arturo Salah se alejó del mundo de la política y volvió al fútbol, dirigiendo a Huachipato, Universidad de Chile y Santiago Wanderers. En 2013, el controlador de Blanco y Negro Leonidas Vial lo convocó para que presidiera la sociedad anónima. Llegó a Colo Colo pese a no tener acciones en el club y recibiendo directamente un sueldo como presidente de Blanco y Negro S.A. Entonces dijo: “Las SADP es lo mejor que le puede haber ocurrido al fútbol chileno”.

En 2015, tras el escándalo de Sergio Jadue, un grupo de dirigentes lo convocó para que se postulara a dirigir la ANFP y ordenara el asunto. Obtuvo el apoyo mayoritario de los clubes, muchos de los cuales habían apoyado antes al propio Jadue. Derrotó en las elecciones al dirigente de Unión La Calera Pablo Milad, quien para diferenciarse de Salah señaló que “yo vengo de una corporación sin fines de lucro donde sé lo que es trabajar por el amor al arte. La ventaja que tengo sobre Arturo es que yo nunca he recibido dinero, porque siempre lo hecho porque me gusta, por pasión (…) Yo no he lucrado con el fútbol, yo sé que para él es su profesión, la respeto, pero la ANFP es una corporación y en base a eso tenemos que seguir siéndola… salvo que que el gobierno el día de mañana nos exija cambiar a sociedad anónima”.

Para Fernando Monsalve, presidente del Club Social y Deportivo Colo Colo, Salah “simboliza todas aquellas personas que en busca del poder y los cargos políticos no tienen ningún problema en traspasar cualquier ética mínima. Esta se transgrede al ser él uno de los impulsores de las SADP, fomentar el desprestigio de los clubes y luego pasar por distintos cargos como la concesionaria Blanco y Negro y ahora la ANFP”.

El abogado agrega que Salah “representa profundamente los intereses del empresariado. Fue uno de los gestores del modelo y ahora lo preside, eso demuestra su forma de actuar”.

El actual presidente de la ANFP tiene varias crisis por sortear todavía, siendo el tema Sampaoli la primera. Pero los conflictos de interés adentro del organismo continúan, como el de Carlos Heller, principal socio comercial de la ANFP (su canal Mega tiene los derechos de transmisión de los partidos de la Roja) y presidente de la U. Salah ya anunció una nueva institucionalidad para el fútbol chileno, que evite los traumas de los últimos meses.