El pasado día 5 de enero, el directorio de la Universidad Viña del Mar (UVM) comunicó la decisión de cerrar la carrera de Sociología, impartida hace más de una década por esta institución. La razón que usaron fue la baja matrícula de los últimos años, un supuesto indicador de escasa demanda por esta disciplina, en lo que hoy se llama sin reparo el “mercado educacional”.

A través de una declaración pública, firmada por el cuerpo docente de la carrera de sociología, UVM, relataron que “escudadas en la débil objetividad del número, las autoridades ponían fin de ese modo al nuevo proyecto educativo en curso de la carrera de sociología, cuyo énfasis estaba puesto en el desarrollo del pensamiento crítico, el compromiso con el cambio social y la participación directa en organizaciones sociales regionales”.

El documento continúa explicando: “Creemos que hay dos motivos por los que esta situación debe preocupar no sólo a alumnos y docentes de esta universidad, sino que a toda la comunidad académica y estudiantil de nuestro país. En primer lugar,el cierre de sociología responde a la naturalización de una racionalidad económica que viene deteriorando desde hace tiempo nuestro sistema universitario. Que cualquier universidad se ampare en su autonomía para sacrificar la generación de conocimiento exclusivamente por el afán de lucro, debería ser objeto de condena pública. Al mismo tiempo, es importante señalar que la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) ha re-acreditado a la Universidad Viña del Mar por cuatro años, y esto mediante informes oficiales donde dicha casa de estudios se comprometía también a acreditar muchas de sus carreras durante el presente año, entre ellas, sociología. Por tanto, la decisión del cierre de una carrera por no generar un margen de beneficios amplio, implica una clara muestra de la finalidad de lucro que la UVM persigue, y que ha sido posibilitada incluso por la institucionalidad a cargo de fiscalizar estas irregularidades actualmente”.

Además, subrayaron que “en segundo lugar, si bien las autoridades de la UVM han justificado su obrar en razones que no son académicas sino principalmente económicas, es inquietante constatar que la carrera de Sociología no es la única que presenta hoy bajas matrículas en la universidad, ni siquiera la más deficitaria. De ahí que la dudosa objetividad de la cifra no baste para disimular la selectividad ideológica con la que opera una institución que se dice comprometida con los valores de la democracia, el pluralismo y la diversidad. Lo cierto es que esta situación marcaun amargo hito que no podemos dejar de denunciar: por primera vez, luego de 17 años de Dictadura cívico-militar, una institución universitaria vuelve a cerrar arbitrariamente una carrera de Sociología. Este hecho no puede sino provocar la indignación de quienes apostamos por la función crítica y transformadora de las ciencias sociales, y ha de ponernos en alerta frente al compromiso que las instituciones de educación superior tienen hoy en nuestro país con la formación de profesionales que no sean meros reproductores de las inequidades sociales y los valores del mercado”.

Finalmente, la declaración concluye que “por todo lo aquí expuesto, quisiéramos manifestar nuestra abierta oposición y condena del actuar institucional que ha decretado el cierre de la carrera de sociología, decisión que es un preocupante síntoma en un tiempo donde es el propio sentido de la universidad lo que está en juego”.