En septiembre del año 2013, en plenas fiestas del 18, el hijo de Carlos Larraín, Martín, atropelló y mató a Hernan Canales. Después de casi dos años y dos juicios, el joven fue absuelto y los amigos que iban con él en el auto se les condenó por obstrucción a la Justicia.

Por ese entonces, Carlos Larraín era el presidente de Renovación Nacional (RN) y en junio del 2014 dejó su cargo. Durante todo ese período, hasta la actualidad, defendió a su hijo.

Además, llamó la atención que desde el momento en que se desligó de sus cargos políticos, se fue a vivir a una estancia de 96 mil hectáreas en Tierra del Fuego, Región de Magallanes. Ahí pasa sus días ocupado en las ovejas y vacas de su gigantesca granja.

Ahora, de paso por la capital, Larraín concedió una entrevista a LUN en la que aseguró que “el accidente de mi hijo fue un aprovechamiento político grosero. Pegarle a un joven que está empezando la vida para pegarme a mí, fue una cosa muy triste que me ha tenido muy golpeado durante mucho tiempo”.

El ex RN agregó que ni él ni su familia debiesen hacer una autocritica, porque ellos ya sufrieron suficiente por el “error gravísimo” que cometió su hijo pero que la justicia concluyó que no dejó desangrarse en la calle a Canales.

En la entrevista también aclaró que no planea volver a ocupar un espacio de relevancia en la política. Esto porque dijo haber salido “muy machucado” de ésta, luego de haberle “plantado cara” siempre a la izquierda.