“Hay mucha gente que debe haber dicho cuando vio la foto del Consejo: ‘¡Noo qué hace esta señora ahí, la van a usar!’. Dime sinceramente, ¿tú crees que yo dejaría que me usaran?”.

En el ex Congreso Nacional, élla es la última en ser llamada a pasar adelante para la foto del lanzamiento del Consejo Político de Chile Vamos. No la ubican en cualquier lado, sino en primera fila, al lado del ex mandatario Sebastián Piñera, los presidentes de la UDI, RN, el PRI, mientras el de Evópoli, Felipe Kast, está pegado a su lado. La ex dirigente de campamentos Rosa Díaz (53) se limita a sonreír ante las fotos y selfies.

Después vuelve a su casa, en un conjunto habitacional en la Villa Los Areneros de Buin que vive una realidad muy distinta. Luego de una serie de medidas provisorias fallidas, nuevamente suma un mes sin agua. Tras cortes de más de 18 horas, sus vecinos se bañan con cubetas bajo la amenaza de que, si gastan más agua de la permitida, se los llevarían al juzgado de policía local.

En el camino Rosa pensaba: “¿Y qué hago yo en ese Consejo?”. Su madre la consuela asegurándole que si está ahí es por algo, que a pesar de no tener grandes estudios, tiene la confianza de la gente de cientos de campamentos en el país. Esto la calma y decide seguir con el desafío.

Hoy asegura: “Si me están dando la oportunidad de ser un aporte, feliz y la agradezco con el alma. Pero como dirigenta no voy a cambiar. No me interesan los puestos ni el poder, solo que me escuchen. Que me acompañen a terreno, por último disfrazados como uno más. Y que escuchen desde las bases, la necesidad, el miedo, la impotencia, el sufrimiento, qué es lo que hoy este país necesita. ¿Y qué necesita? La parte de abajo, que no quiero que nos llamen más los pobres de Chile, sino que somos los que queremos que nos reconozcan la dignidad que merecemos”.

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la foto (2)

Una de las pocas entrevistas que le realizaron durante 2015 a Rosa Díaz fue una invitación al programa Tolerancia 0 de Chilevisión. La temática del programa fue la delincuencia y debatió con el alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza, meses después de que hubiera asegurado que debieran existir cárceles para menores.

Al cierre del primer bloque, Díaz expresó: “Yo siento que con la desigualdad que existe, donde los padres tenemos que ser magos de la vida para entre comillas vivir, con un sueldo mísero y hacer malabares para llegar a fin de mes, mientras existen otras instancias, poderes o gente que dicen que no les alcanza con 5 millones de pesos mensuales ¿usted puede decirle a un joven “No lo hagas”?.


El mismo alcalde De la Maza con el que discrepaste tanto aparece ahí atrás en la foto del Consejo Político de Chile Vamos. ¿Cómo vas a manejar ese contraste de visiones?
-Yo agradezco ser invitada, pero tengo mi pensamiento propio. Si sigo participando me voy a tener que encontrar con De la Maza, y tendré la misma mirada. A lo mejor me va a comprender algún día y me va a decir “oye Rosita tenías razón, porque yo miro desde arriba”. Y yo a lo mejor le voy a decir “Yo lo invito a que recorra conmigo el campamento, pero sin asesores, yo lo protejo ¿Cuál de los dos tiene más poder en terreno? Le aseguro que lo cuido más que sus guardaespaldas”.

¿Cómo ves el tema de la percepción respecto a delincuencia?
-Desde mi punto de vista veo que ha crecido el susto, pero en los sectores bajos es susto de que nuestros hijos caigan en esto. “Ojalá que mi cabro no se meta en la droga, que Dios me de un trabajo mejor para mandarlo a la escuela”. El resentimiento que le imponen a los que hoy están delinquiendo es tremendo. “Tú tenís que estar en esto porque no tenís otra oportunidad, ¡mira a los otros lo que tienen y mira cómo estái! Tu mamá se saca la cresta y no le alcanza, sé más vivaracho”.

Y a nivel penal, ¿qué opinas de lo que pedía el mismo alcalde De la Maza de cárceles para menores?
-Es lo mismo que te digo del susto. Sin tener un resentimiento, yo creo que muchos de ellos que han tenido mejores oportunidades, no pueden decirme a mí que una cárcel de niños sirve, porque yo creo que ninguno de los niños de sus compadres, ni de sus hijos, ni de sus vecinos ha estado en un centro de Sename. Ellos no saben lo que es el sufrir, nunca han tenido el vecino en que al niño se le murieron los dos papás y se fueron a Sename porque no tienen la oportunidad nunca, ni los recursos para que otros lo cuiden, ni sus padres le dejaron una herencia. Nunca van a poder decir algo de Sename.

Sin tener un resentimiento, yo creo que muchos de ellos que han tenido mejores oportunidades, no pueden decirme a mí que una cárcel de niños sirve, porque yo creo que ninguno de los niños de sus compadres, ni de sus hijos, ni de sus vecinos ha estado en un centro de Sename.

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En la medida en que Rosa sigue conversando, se dilucida una diferencia que ella establece entre su gente y los “grandes pensadores” o tecnócratas. “La diferencia es que nosotros estamos ocultos, poéticamente hablando, en las hojas que botó el otoño. Todos pasan por encima y nadie se fija que debajo puede haber una semillita que si la cuidan puede dar grandes frutos”, dice, y luego agrega “seguimos siendo los bonsai, no sé qué escritor dijo (Muhammad Yunus), ‘los pobres son igual que los bonsai, le cortan las raíces y las ramas para que no crezcan’ “.

Te propongo un pinponeo o ronda de preguntas sobre algunos conceptos contingentes. Por ejemplo, educación gratuita.
-Yo estoy opuesta a la gratuidad para todos, esa es la mirada diferente por la que soy condenada. Yo tengo amigas que tienen mayores recursos, y los cabros de ellas han pasado de carrera en carrera. Los que merecen la gratuidad son los cabros que se han sacado la mugre. Quizás hablo desde la ignorancia, pero si fuera legisladora habría dado gratuidad con la condición de que sean servidores públicos a futuro. Un abogado, doctor, profesor que sirvan públicamente. Los profesionales que hoy se generan están siendo formados para el sistema.

Fin al copago.
-Estoy de acuerdo, yo creo que aprendemos desde ya a enseñar a los niños no hacer diferencias con el otro. Antes las familias que tenían decían “bueno pagaré para que mis niños no se rocen con los cabros de colegio público”, gente arribista. Hoy yo siento que se aprendería a hacer comunidad. Lo que sí me gustaría es que los colegios se fiscalizaran, porque los recursos se entregan pero se desvían y los niños son los que menos tocan estos beneficios.

Fin al lucro.
-Para mí está bien. En cierto momento las cosas se van viciando y empiezan a salir estos grandes pensadores que dicen “oh esto es buen negocio, implementemos educación”. No tienen ni la más mínima mirada de la gente que va a llegar a ese negocio. Los tecnócratas no piensan desde las bases, piensan en cómo va a ser rentable hacer esto.

Sistema de AFPs.
-Debería terminarse. ¿Por qué no implementan un organismo público que se dedique a velar por los recursos de los trabajadores chilenos donde depositen fondos comunes? Yo me acuerdo antiguamente del seguro social, habría que replicarlo. Mi papá trabajó toda su vida y se cambió al sistema de AFP. Todo el mundo tenía la esperanza, pero en el camino se fue chacreando.

¿Y qué pasó con tu papá?
-Lo jubilaron, alcanzó a recibir su pensión dos años y murió. Mi madre nunca se casó con mi papá, pero era su apoderada. Le dieron la mitad. Ponte tú que eran 100 mil pesos, a mi madre le empezaron a entregar 40 mil. ¿Dónde quedó toda esa plata de mi papá? Lo bueno sería que nosotros como trabajadores pudiéramos decidir por nuestros ahorros y no me saquen del sueldo base indigno que me impone el Estado. Con mi plata los demás ganan, con la de mi padre los demás ganaron. ¿Por qué la AFP no cubre lo que se requiere para tener Fonasa mientras no se trabaja? El Estado se va desfinanciando con la plata que invierte en mí, mientras la AFP gana invirtiendo en otra cosa. ¿Por qué no la invierte en mí misma?

 

Con mi plata los demás ganan, con la de mi padre los demás ganaron. ¿Por qué la AFP no cubre lo que se requiere para tener Fonasa mientras no se trabaja? El Estado se va desfinanciando con la plata que invierte en mí, mientras la AFP gana invirtiendo en otra cosa. ¿Por qué no la invierte en mí misma?

 

Volvemos al pinponeo: Desigualdad en Chile.
-Vergonzosa. Es terrible llegar a tu casa, a la de tu vecino, y ver que te abre una puerta y lo único que tiene es una caja de té, un poco de azúcar y con eso te ofrecen. Y miro para el otro lado y veo las grandes despensas, cafeteras que con un botón sale el café, grandes sueldos. Se lo han ganado porque han tenido oportunidades para estudiar o sus padres han tenido más recursos que los de nosotros y no es por un resentimiento. En eso puedo medir la desigualdad. La vi también en grandes instituciones sociales que dicen ser los que trabajan y después te dai cuenta de que son solo personajes que van a asistir a estas familias por la necesidad de un buen currículum.

¿Qué instituciones, Un Techo Para Chile?
-No quiero dar nombres pero yo vi cuando jóvenes le preguntaban a otros: “¿De qué colegio vienes? ¿Qué apellido tienes?”. “Yo soy Pérez González, yo estudié en tal liceo” decían y ahí le respondían: “Ah yo pensé que estudiabai en el San Ignacio”. Después veía cómo se separaban las mesas, por lo que iba donde los cabros y les decía: “Vengan pa’ acá, ¿a ustedes los sacaron de ahí por discriminación cierto?”. Ahí te dai cuenta de la desigualdad que existe.

Con todas estas definiciones políticas, no puedo dejar de preguntarte: ¿Por qué Chile Vamos, si son tan diferentes?
-Diferencias van a haber siempre, pero lo bonito que veo es que le han dado, a una mujer que viene de raíces humildes, la oportunidad de participar con tan selecto grupo y poder entablar un tema que está olvidado. Si no les gusta mi parada lamentablemente me voy no más.
Para explicar el cómo llegó ahí, Rosa cuenta su historia con los mentores que tuvo en lo que hoy parece extinto: la derecha que va a las poblaciones.

 

Yo vi cuando jóvenes le preguntaban a otros: “¿De qué colegio vienes? ¿Qué apellido tienes?”. “Yo soy Pérez González, yo estudié en tal liceo” decían y ahí le respondían: “Ah yo pensé que estudiabai en el San Ignacio”. Después veía cómo se separaban las mesas, por lo que iba donde los cabros y les decía: “Vengan pa’ acá, ¿a ustedes los sacaron de ahí por discriminación cierto?”.

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Foto de Chilevisión

Foto de Chilevisión

El primer contacto de Rosa con la derecha fue con el que ha sido el impulsor histórico de la UDI Popular como tal: Pablo Longueira. El ex candidato presidencial, en ese tiempo diputado de poco más de treinta años, se paseaba por las poblaciones de su distrito.

Un día Rosa tenía a una vecina enferma. El médico le había dicho que buscara hogar para los tres niños que tenía, pues se trataba de un cáncer terminal. En desesperación, llamó a Longueira, quien se puso con los remedios de la mujer hasta su muerte y estuvo en su funeral.

Rosa luego participó de sus campañas futuras. “Aunque nadie lo crea Pablo es una persona muy humana, que no mostraba lo que él daba. Lo conocí cuando era un cabro, merodeando en las poblaciones”.

Una ex secretaria de la UDI hablaba de los “jovinistas”, vinculados a la Fundación Jaime Guzmán, y por otro lado los que trabajaban más con poblaciones, los “pungueira”.
-Yo po jaja . Siempre están los oportunistas, pero existe también la gente con vocación. Y dentro de estos últimos para mí Pablo Longueira fue la persona que me dijo “Sigue para adelante, yo te voy a apoyar”.

Años después, Rosa impulsó junto a otras dirigentes la creación de la Corporación También Somos Chilenos, ahí fue que conoció a Felipe Berríos. “Una persona muy contraria a la derecha, pero que nos tiraba pa adelante y nos decía que sin nosotros Chile no podía caminar”.

Cuando Rosa salió de la organización, desapareció para todas sus dirigentas. Fue ahí cuando Felipe Kast, que la había conocido cuando estaba en Mideplan ( actual Ministerio de Desarrollo Social) , en la reconstrucción tras el terremoto, la intentó ubicar. A través del Facebook de su hija, otras dirigentas de campamentos la encontraron y le comentaron que querían rearmarse.

“Presentamos el proyecto en todos lados y nadie nos pescó, fue ahí que una dirigenta dijo “¿Y si llamamos a Felipe Kast?’ “. Otras dirigentas intentaron comunicarse sin respuesta, pero cuando le dieron el número a Díaz, le escribió un whatsapp y Kast respondió. Puso a su disposición profesionales de Evópoli pero, cuando estaban por conseguir financiamiento, estalló el caso Penta y se reprimieron de financiarlas.

Al cabo de unos meses le llegó otro whatsapp de Kast, diciendo que quería contar con ella para este nuevo proyecto de Chile Vamos, para tener la visión de las dirigentas de campamentos. “Usted no iría por el tema político, sino por el tema social”, le dijo. Rosa aceptó.

¿Llegas más por esa cercanía que por una convergencia política?
-Tú lo has dicho, más por la confianza que les tengo a los que conozco, que me dieron la oportunidad de ser un aporte, pero guiada por mi propio pensamiento.

¿Qué te parece el caso Penta que afectó a la UDI?
-Yo no puedo decirte que juzgo ni perdono a nadie, solo pienso igual que todos los chilenos, que estamos decepcionados. Pero no por estas personas vamos a juzgar a todos por igual. Porque dentro de la UDI hay un gran hombre que es Pablo Longueira.

Estás participando en el Consejo, donde integrantes tienen relaciones con el caso Penta.
-Es que siempre he estado cerca. Los que me dijeron que valía vienen de ahí, pero son los que me dieron la confianza. Nadie más cree que yo podría aportar y a mí me dieron la oportunidad. Y si tú me ponís a mirar desde el otro lado, el otro lado me ha condenado hoy día a vivir una vida indigna con mi gente. Cerrándome todas las puertas y entregándome un proyecto que hoy tiene a mi gente sin agua. Me ha acarreado problemas tener el pensamiento que tengo.

Explícame entonces, ¿eres una persona de derecha o de izquierda?
-Yo no camino ni por la derecha ni por la izquierda. Yo camino por la calle.