Esto pasa cuando en un colegio ultra conservador se escandalizan con la vida privada de sus alumnos. ¿El problema? La siguiente es una historia en la que la equivocación en las pruebas es total. Lo que habla de una reacción exagerada para lo que realmente estaba ocurriendo.

La Corte de Santiago acogió un recurso de protección en contra del Colegio Verbo Divino, luego que acusaran a un estudiante de tercero medio por consumo, promoción y tráfico de drogas en el establecimiento. El gran error, usando de pruebas una fotografía de su Instagram donde aparecía “enrolando” un tabaco y un sticker de un growshop  que estaba pegado en su agenda.

El tribunal cuestionó las “irregularidades” del procedimiento interno, la levedad de las pruebas y ordenó revocar las sanciones. Además, condenó al colegio a pagar las costas del juicio.

Según informó en un reportaje The Clinic, el jueves 3 de septiembre de 2015, “J”, de 17 años, fue conducido a una oficina del colegio. Allí estaban su profesor jefe, José Robledo, el subdirector de convivencia, Christian Allan, y el encargado de educación, Jorge Rojas.

“J”, intranquilo, se sentó frente a los profesionales que actuaban como un tribunal. Allí fue acusado por consumir, promover a través de las redes sociales y vender en el establecimiento marihuana.

Le dijeron que su caso había “pasado el límite” y que tenía que reconocer y sincerar su “problema”. “J” no dudó en mantener su versión: solamente estaba consumiendo tabaco y sus padres lo sabían. ¿Qué límite traspasó?

Los profesores continuaron y lo amenazaron diciendo que tenían pruebas irrefutables. Al colegio llegó la madre de “J”, los profesionales la recibieron y le dijeron que su hijo es “un adicto”. Luego le mostraron fotos donde aparece enrollando un tabaco, letras de rap y una calcomanía de una tienda especializada en cannabis.

Para ellos todas estas pruebas indican que él fuma marihuana, le recriminaron que en el reglamento de los verbitas esa conducta se califica como “gravísima” y que por eso habían decidido cancelarle la matrícula para el 2016.

Con todo este escenario, la mamá de “J” junto a su marido empezaron la defensa para su hijo de todas estas apresuradas acusaciones.

A los dos días que “J” fue citado al colegio, se realizó un examen de orina que arrojó negativo de marihuana, al igual que otro que se hizo dos semanas después.