Cuando Peter Kornbluh da charlas a lo largo de Latinoamérica, la gente por lo general lo mira extraño luego de su presentación.

-Soy Peter, director del National Security Archive (Archivo de Seguridad Nacional).

“Suena como ser de la biblioteca de la CIA, – dice Kornbluh –, todos deben pensar ‘¿Y él qué hace acá? Es mala persona´, y yo les digo ´¡No no! ¡Nuestro slogan es ‘Documentos o Muerte’, soy un militante de la transparencia!”.

El Archivo de Seguridad Nacional es en realidad una ONG sin fines de lucro que persigue la desclasificación de archivos del gobierno de Estados Unidos en materia de política exterior. Kornbluh está a cargo de la parte chilena y cubana del archivo, con lo que ha escrito libros como “Pinochet: Los archivos secretos” (2004, reeditado en 2013) o el más reciente “Diplomacia encubierta con Cuba” (2015). “Mi experiencia fue ser un gringo joven que empezó a ver que su país contribuía a toda esta represión con sus intervención encubierta y ayuda directa a Pinochet para consolidar su régimen”, asegura.

Él valora lo que ha hecho Obama, que llama la “diplomacia de los desclasificados” y que tuvo una expresión en octubre del año recién pasado cuando John Kerry entregó mil páginas desclasificadas a la Presidenta Michelle Bachelet sobre el caso Letelier -Moffitt. “Conocimos a la familia de Ronni Moffitt, su caso es de una tristeza para llorar realmente. Y hay actores como Armando Fernández Larios que tienen un rol en su asesinato y están viviendo libremente en los Estados Unidos”, dice.

¿Qué se puede esperar en materia de política de DDHH y de las revelaciones con los documentos que entrega John Kerry a la Presidenta Michelle Bachelet?
-Estos documentos tienen que ver con el rol específico de Augusto Pinochet en el caso Letelier Moffitt, un acto de terrorismo internacional en la capital de los Estados Unidos. Hemos trabajado con la viuda de Orlando Letelier, Isabel Morel, y con Michael Moffitt, quien fue el único sobreviviente de la bomba. Pinochet era la última autoridad sobre esto, pero no había pruebas. No estaba procesado por esto ni por nada.

Pero resultó haber informes al respecto.
-Sí, estaba el dramático informe del secretario de Estado, George Schultz, al Presidente Ronald Reagan, en el contexto de que Schultz presionaba a Reagan a cortar los vínculos norteamericanos con Pinochet en los años 86 y 87, justamente por lo que estaba pasando en Chile. Su argumento final fue que además de ser un dictador, matar a personas y ser un represor, era un terrorista internacional. Fue decir: “Presidente Reagan no podemos seguir apoyando a alguien que mandó un equipo de terroristas aquí a nuestras  calles”.

¿Qué gatilla la compilación de un nuevo dossier?
-Cuando Pinochet estuvo detenido en Londres, fuimos a la Casa Blanca para presionar al Presidente Bill Clinton a que pida la extradición de Pinochet a los EEUU, porque teníamos un caso más fuerte contra él que incluso los españoles. La administración Clinton dijo que abriría una investigación. Iban a salir miles de miles de nuevos documentos sobre violaciones a derechos humanos que tenían que ver con la detención de Pinochet y ayudar en manera indirecta a los españoles a juzgarlo.

¿Y qué pasó? Ha escrito que George Bush frenó el proceso.
-Exacto, y ése es otro documento sumamente importante que necesitamos obtener. La investigación empezó entre abril y mayo del 2000, y en 2002 son las elecciones de Estados Unidos y llega Bush con un nuevo equipo en el departamento de justicia. Esta es la administración de Bush que llega a ser “el líder en la pelea contra el terrorismo internacional”, pero cuando ven un informe que dice que hay un actor que es un terrorista internacional, autor intelectual de un acto de terrorismo en las calles de Washington, ellos no hacen absolutamente nada. No usaron el informe.

Esta es la administración de Bush que llega a ser “el líder en la pelea contra el terrorismo internacional”, pero cuando ven un informe que dice que hay un actor que es un terrorista internacional, autor intelectual de un acto de terrorismo en las calles de Washington, ellos no hacen absolutamente nada.

 

Pinochet Los archivos secretos

Con todos estos antecedentes, ¿qué pasos vienen?

– Tenemos una lista de otros documentos que tenemos que pedir, vamos a tener más antes de septiembre. Estamos empujando la desclasificación de los documentos originales de la CIA, que tienen mucha más información de que Pinochet dio la orden para matar a Orlando Letelier en Washington, y también de que pensó en asesinar a Manuel Contreras, que fue el único que sabía que Pinochet dio la orden. Sabemos luego del caso de (Eugenio) Berríos que Pinochet estuvo muy dispuesto a matar a las personas de su propio equipo.

Sobre esto, Schultz dice en su informe:
“La CIA concluye que su investigación provee lo que “consideramos evidencia convincente de que el Presidente Pinochet ordenó personalmente a su jefe de inteligencia llevar a cabo los asesinatos. También confirma que ‘Pinochet decidió obstruir la investigación de los Estados Unidos para ocultar su involucramiento’, y sigue haciéndolo, considerando ‘incluso la eliminación de su jefe de inteligencia’”.

-Pudo ser el mismo Contreras el que filtró esto a las autoridades norteamericanas luego de enterarse de ello a través de algún método de espionaje. Sabemos que Contreras empezó a mandar emisarios, entre ellos Federico Willougbhy, a hablar con las autoridades para que los dejen en paz por el caso Letelier, y que él iba a pasar información sobre muchas cosas. Entonces, hay eventos que demuestran que incluso Contreras estaba sintiendo la presión.

 

John Kerry y Michelle Bachelet

John Kerry y Michelle Bachelet

¿Qué efectos puede tener esta investigación, teniendo en cuenta que Augusto Pinochet está muerto?

-El veredicto de la historia. Por eso, vamos a procesar a Pinochet históricamente como terrorista internacional con estos documentos. No estará en la corte físicamente, pero su reputación como terrorista ya está probada por estos documentos. Especialmente en el año del aniversario de este acto, este es mi argumento para motivar a mi propio gobierno. Cuarenta años desde este acto de terrorismo, no hay ninguna razón de guardar estos documentos ahora. Hay que dejar salir cada página secreta sobre Contreras y Pinochet.

¿Cómo tomó la noticia de la muerte de Manuel Contreras?
-Para mí y muchos otros la muerte de Contreras no recibió la atención apropiada. Él fue un actor histórico de represión altísimo. Hay documentos sobre él que aún están muy secretos. Él en 1975 con la Dina cooperaban directamente con la CIA en otros países contra la izquierda. No sabíamos que había un pago de 5 mil dólares,  que en esos años era un pago respetable a un agente como Contreras, que llegó a hacer su cuenta bancaria a Washington. No nos podemos olvidar de él, ni nos podemos olvidar de Pinochet.

¿Qué rol cree que juegan los documentos desclasificados en la historia?
-A mí me gusta decir que los documentos desclasificados son monumentos de papel, porque perduran para siempre. No están en un lugar para visitar, pero están en muchos lugares para usarlos, y tienen una vibración, un reverb especial.

En este momento interviene la Ph.D en Ciencias Políticas y autora del libro Política y Arte de la Conmemoración (2013), Katherine Hite, que ha trabajado junto a Kornbluh en materias de Derechos Humanos.

Ella nos dice: “¿Puedo preguntares algo a ustedes? ¿Cuando salen estas noticias, qué piensa la ciudadanía chilena sobre ellas? ¿Reacciona o no reacciona?”

Tras meditarlo cinco segundos, le respondemos que hay que distinguir entre ciertos niveles de cercanía de la ciudadanía. Que así como hay hombres y mujeres que llevan años esperando con ansias la resolución de estos casos, por lo que estas noticias les llegan desde el cielo, hay otro tanto que ve con resquemor cualquier tema que tenga que ver con memoria y no les presta atención. Ahí retoma Peter:

-Los chilenos deberían tener mucho orgullo por estos logros. Yo sé que hay personas que piensan que hay culpables aquí que caminan por las calles, y es verdad. Pero Chile en comparación con otros países es el líder de aplicar la justicia a criminales como Pinochet y Contreras. Ellos usaron el nombre Cóndor 1 en sus comunicaciones secretas con los otros países del Plan Cóndor, porque Chile lo lideraba, pero Chile ahora es el número uno en el esfuerzo de condenar a estas personas. Y vienen más encarcelados, condenados, procesados y más documentos también.

¿Cuáles son los principales misterios que a usted aún le quitan el sueño?
-No sé sobre misterios, pero quiero vivir para ver a los culpables del asesinato de Rodrigo Rojas De Negri en la cárcel. Me gustaría saber quién fusiló a Charles Horman y Frank Teruggi, ese sí es un misterio. Quiero saber dónde están los huesos de Boris Weisfeiler y tener informes sobre dónde están todos los mil y pico de chilenos que están desaparecidos para sus familias, porque es muy difícil cerrar capítulos sin conocer… Eso es lo que yo quiero ver.

 

Quiero vivir para ver a los culpables del asesinato de Rodrigo Rojas De Negri en la cárcel. Me gustaría saber quién fusiló a Charles Horman y Frank Teruggi, ese sí es un misterio. Quiero saber dónde están los huesos de Boris Weisfeiler y tener informes sobre dónde están todos los mil y pico de chilenos que están desaparecidos.

Una historia increíble con el Papa y guaguas espías encarceladas en los Estados Unidos

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Kornbluh es también un apasionado por el tema Cuba. Recientemente publicó el libro “Diplomacia encubierta con Cuba. Historia de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana”, junto a William LeoGrande. Este trabajo, una versión actualizada y traducida de “Back Channel to Cuba”, aborda las relaciones que han mantenido ambos países desde el triunfo de la revolución cubana mediante emisarios, reuniones secretas en diversas ciudades del mundo y con interlocutores que van desde el Papa Francisco, el escritor Gabriel García Márquez, hasta el Che Guevara.

Este texto es un recorrido de las relaciones diplomáticas ocultas llevadas a cabo a partir de la administración Eisenhower, al proceso que condujo a los acuerdos entre Raúl Castro y Barack Obama anunciados el 17 de diciembre de 2014. El libro además contiene una serie de documentos desclasificados sobre la política de hostigamiento, operativos y actos terroristas planificados desde Washington contra La Habana, con el fin de derrocar el sistema cubano.

Con la caída del campo socialista se puso fin a la guerra fría, pero Cuba sigue siendo un tema pendiente para Washington. ¿Cuál es la importancia que tiene para Estados Unidos en el plano geopolítico?
– Tiene un puesto histórico, en algún sentido como Chile. Es un país que siempre está ahí en la historia, en las mentes, como una historia muy difícil, pero ahora es central. Estamos hablando que desde hace unas semanas el Presidente (de Estados Unidos) está pensando ir por primera vez a Cuba. Un Presidente de Estados Unidos paseando por Cuba es algo extraordinario. Cuba tiene un puesto histórico, por ser un vecino cercano a los Estados Unidos. Es un lugar de interés turístico, donde los negocios norteamericanos quieren abrir las puertas. Ahora, el hecho de ser la isla más grande del Caribe, sería el único interés geopolítico que tendría Cuba, pero hay otros temas de mayor interés como la inmigración o la pelea contra las drogas que llegan de Sudamérica a los Estados Unidos paseando por aire o por mar, muy al lado de Cuba.

Estamos hablando que desde hace unas semanas el Presidente (de Estados Unidos) está pensando ir por primera vez a Cuba. Un Presidente de Estados Unidos paseando por Cuba es algo extraordinario.

En el proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, ¿qué papel jugó latinoamérica?

– La comunidad interamericana y Chile han jugado un rol importante para empujar a los Estados Unidos a cambiar su política. Obama escuchó esos gritos de los chilenos, los peruanos, los brasileños, los argentinos, los discursos duros contra la política norteamericana y la destrucción en nuestras relaciones con la región. No había lógica, fue irracional, una estupidez. La política tenía que ver más bien con un tema doméstico con Florida. Obama trabajó seriamente para cambiar la opinión pública en Florida, al punto que no había ninguna oposición pública contra el cambio. Las primeras diez manifestaciones (cuando comenzó el diálogo) hubo como 15 personas, esos viejitos derechistas en Florida, incluyendo al terrorista Luis Posada Carriles. Es una historia reciente, el libro (Diplomacia encubierta con Cuba) en español tiene todos los detalles de cómo Obama y Raúl Castro llegaron a este punto y es una historia increíble, con el Papa Francisco y guaguas espías encarceladas en los Estados Unidos.

En septiembre de 2015 Obama extendió por un año más el bloqueo y hubo avances para normalizar relaciones ¿Cree que con esto Estados Unidos está renunciando a la presión que por años hizo para generar cambios en Cuba?
– La presión no puede ser parte de negociar la normalización de relaciones. Normalizar relaciones, requiere un respeto de la soberanía de Cuba y su independencia económica, política, militar. En el libro que he hecho con William LeoGrande, hay diez lecciones de la historia y después un epílogo de cómo Obama las aplicó aprendiendo a no hacer demandas. Hacia el 61 fue la primera reunión en secreto entre un emisario cubano y un representante norteamericano fue entre el Che Guevara y Richard Goodwin en Montevideo, Uruguay. Allí el Che dijo: “Gracias a Girón y la victoria de nosotros que nos ayudó a consolidar la revolución, hemos pasado de ser un país chiquitito a ser un país más honorable y desde este puesto queremos vivir en paz con ustedes. Estamos listos para hablar de cualquier punto, menos nuestro sistema de gobierno”. Esa fue la postura de Cuba en todas las reuniones de todos estos 50 años.

¿Cuál ha sido la diferencia de Obama?

– Obama adoptó un tono más respetuoso. Sus representantes dijeron a los representantes cubanos: “Vamos a ser esto sin condiciones aunque queremos ver, como un gesto, la salida de 53 presos políticos”. Esto pasó en la reunión que hubo en secreto en Roma con el Papa (Francisco), los representantes norteamericanos, según el libro, le dijeron a los cubanos: “Nosotros pensamos que eventualmente esto va a tener un impacto sobre el gobierno de ustedes y el sistema socialista en Cuba”; los cubanos que estaban allí dijeron: “Nosotros no pensamos eso. Vamos a ver la influencia de la normalización, pero los cambios están controlados por los cubanos, no por los norteamericanos”.

¿Qué cambios generará la normalización de relaciones?
– Hay negocios norteamericanos que quieren tener presencia en Cuba desde McDonald’s, Walmart, Home Depot, hasta compañías de salud, de medicina, de hoteles, de Cruise ships (cruceros), de arroz, de agricultura, frijoles, carne y pollo. Cuba va a controlar todo eso, pero obviamente cuando hay cambios tan dramáticos en la economía va a llegar a ser un sistema más descentralizado y esto va a tener un impacto sobre las vidas diarias de los cubanos y eventualmente sobre el sistema de gobierno de Cuba, pero esto finalmente está en manos de los cubanos. Sin amenaza de intervenir, de hacer demandas, de presión norteamericana, vamos a tener unas relaciones mucho más tradicionales, pero… relaciones tradicionales de Estados Unidos y otros países siempre han tenido problemas, especialmente para los países latinoamericanos. No sabemos quién va a ser el próximo presidente de los Estados Unidos, entonces los cubanos tienen que preocuparse sobre eso.