Haití vive momentos de máxima tensión. Para el domingo pasado se esperaba la realización de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales entre el oficialista Jovenel Moise  y el opositor Jude Celestin. Pero este último se restó de participar en los comicios hace más de una semana debido a las diversas acusaciones de corrupción y arreglo de elecciones.

Finalmente -y pese a los intentos del actual mandatario Michel Martelly de que se realicen las elecciones-, el Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití suspendió la segunda vuelta. La razón fue de seguridad: la capital Puerto Príncipe es sede desde hace semanas de masivas y fuertes manifestaciones contra la realización de las elecciones.

A las movilizaciones y la renuncia de Celestin a participar se suman la salida de miembros del CEP, la quema de colegios electorales y el llamado del Senado a que se posterguen los comicios, que originalmente debían realizarse el pasado 27 de diciembre, pero debido a las fuertes acusaciones de fraude se corrieron para enero.

En agosto pasado se realizaron las elecciones legislativas y en octubre la primera vuelta de las presidenciales. Ante las denuncias de fraudes, se instauró una comisión evaluadora independiente que determinó una serie de irregularidades en el proceso y recomendó someter a la justicia a los funcionarios electorales y los políticos beneficiados. Sin embargo, el gobierno decidió seguir adelante con el cronograma electoral y desató la crisis en el país.

La oposición al actual mandatario denuncia un “golpe de Estado Electoral” del propio Martelly, que por impedimento constitucional no puede aspirar al sillón presidencial. Las críticas son lideradas por un grupo llamado “G-8”, que componen los 8 candidatos presidenciales opositores de las últimas elecciones. El actual mandatario debería dejar su cargo el 7 de febrero y la propuesta de la oposición es que un nuevo gobierno de transición liderado por el presidente del Tribunal Supremo de Justicia convoque a nuevas elecciones.

Pero pese a la suspensión de las elecciones, las movilizaciones no se han detenido: los manifestantes ahora piden la renuncia de Martelly, junto a criticar la invasión de tropas militares en el territorio haitiano después del terremoto de 2010, por parte de Estados Unidos y otros países, entre los que se encuentra Chile.

Los últimos días han estado marcadas por el aumento de presencia en las calles y la respuesta de la policía con gases y balas de goma. Sin embargo, la escalada de violencia ha aumentado con coches incendiados, locales de partidos políticos destruidos y cánticos de “Martelly se tiene que ir. Nosotros somos el gobierno”.

La siguiente secuencia de videos muestra parte de la rebelión que se vive hoy en territorio haitiano: