El pasado lunes la superintendenta de Pensiones, Tamara Agnic, renunció a su cargo cuestionando duramente a su jefa directa.

Según informa El Mercurio, la funcionaria dejó su labor mediante una carta que dirigió a la Presidenta Bachelet, y no a su superiora directa, la ministra del Trabajo y Previsión Social, Ximena Rincón, contra quién emitió duras críticas.

“Este organismo y sus funcionarios no merecen estar sometidos a la inédita situación de que la ministra del Trabajo y Previsión Social no respete la independencia que la ley consagra a la Superintendencia de Pensiones, llevando un tema de exclusiva competencia del regulador, a convertirse en un flanco de batalla política para el Gobierno”, dijo.

El 17 de diciembre pasado Agnic había puesto su cargo a disposición, luego que la Contraloría General de la República declarara no admisible la fusión entre AFP Ciprum y Argentum, ya que supone la existencia de dos o más sociedades cuando sólo existía válidamente AFP Cuprum y no AFP Argentum.

“En lo profesional, tampoco logro vislumbrar las razones de la misma ministra que, en lugar de mantener la comunicación institucional como dictan las formas del Estado, prefirió cuestionar públicamente las decisiones de una superintendenta cuyo cargo es de exclusiva confianza de la Presidenta y que usted ha elegido a través del sistema de Alta Dirección Pública. Del mismo modo, ha sido lamentable cómo cuestionamientos oportunistas han contaminado indebidamente a la Contraloría General de la República, que se vio conminada a intervenir en un ámbito en el que no tiene injerencia alguna, por la acción de diputados oficialistas que han demostrado un preocupante desconocimiento de cómo opera la institucionalidad y las leyes que ellos mismos han aprobado”, añadió.