El Congreso pronto cerrará sus puertas. Luego de un arduo mes de trabajo y una agilizada tramitación de los proyectos más esenciales para el gobierno, los honorables tomarán unas merecidas vacaciones en los parajes más inhóspitos, playas, lagos e islas que la mayoría de los chilenos jamás conocerán -si es que no pedimos un crédito…, ni pensar en un adelanto de estipendio-.

Las dietas del segundo país latinoamericano que mejor paga a sus parlamentarios, financiarán el descanso de los congresistas para que en marzo vuelven a moldear los destinos de la burocracia que la dictadura codificó y que ha comenzado a ser modificada con el impulso que la ciudadanía alzó como demanda.

Ahora que ser adherente público de Pinochet se hace cada vez más difícil, algunas voces tímidamente defienden el legado del dictador casi siempre justificando el “pronunciamiento militar” y hay otros pocos que enarbolan la figura de Pinochet, presentando inéditos proyectos de ley, y ejerciendo un rol de guardián de lo que llaman “el legado de la dictadura”.

Los que fueron funcionarios de la dictadura

La ligazón más fuerte de los parlamentarios con el pinochetismo es entre quienes fueron directamente funcionarios de la dictadura o tuvieron un cargo de designación política. Y no son pocos, aunque la cifra está reducida a los que estaban en edad para asumir algún cargo en la época. En la mayoría se trata de la designación de quienes encabezaron los municipios.

De la lista de parlamentarios que fueron designados a algún tipo de cargo o función, seis son de la UDI y dos de RN.

Patricio Melero (UDI), por ejemplo, fue designado vicepresidente de la Federación de Centro de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECECH) en 1978 (la organización que reemplazó a la FECh). También presidió entre 1981 y 1982 el Frente Juvenil de Unidad Nacional, movimiento político que aglomeraba a los jóvenes adherentes a la dictadura. En 1985 fue designado secretario nacional de la Secretaría Nacional de la Juventud y finalmente alcalde designado de Pudahuel entre 1985 y 1989.

En las alcadías se encuentra Romilio Gutiérrez (UDI), designado en Colbún en 1989. Lo mismo que Osvaldo Urrutia (UDI), quien lideró la Municipalidad de Puchuncaví entre 1983 y 1989. Iván Norambuena (UDI), por su parte, fue alcalde de Curanilahue y Penco, después de haber servido de secretario de la Secretaría Nacional de la Juventud en la Octava Región entre 1982 y 1985. Y en Valdivia estuvo el RN Bernardo Berguer, entre 1989 y 1992.

Pero quien más resalta entre los ex alcaldes es el desaforado Rosauro Martínez (RN), quien estuviera a cargo del batallón N°8 de Comandos y es acusado de homicidio calificado agravado por premeditación y alevosía por su presunta responsabilidad en la muerte de tres militantes del MIR. Como premio a su trabajo militar, Augusto Pinochet lo nombró alcalde de Chillán en 1989, cargo que tuvo hasta 1992.

En otros cargos relacionados a la dictadura aparecen Javier Hernández (UDI), quien trabajó en la Secretaría General de Gobierno entre 1980 y 1985. Un año después estuvo en la Junaeb y posteriormente fue secretario provincial en Osorno, director regional y jefe de Planificaciones Nacionales. Y aunque no fue parte de ningún cargo de gobierno nacional o local, el diputado Ramón Barros (UDI) fue miembro de la FEUC designada por la dictadura en 1980.

Por último aparece René Manuel García (RN), quien en 1988 fuera presidente zonal del Comité Cívico por el SÍ.

Los que han apoyado a Pinochet desde el hemiciclo

El pinochetismo de algunos diputados se ha visto reflejado en el propio Parlamento. Ya sea a través de iniciativas legislativas, proyectos de acuerdo u homenajes en Sala.

Uno de los más polémicos fue el minuto de silencio del 10 de diciembre de 2014, en conmemoración de la muerte de Pinochet.

La iniciativa fue impulsada por el UDI Ignacio Urrutia y provocó el retiro de la gran mayoría de los parlamentarios de la Sala. Los pocos que se quedaron fueron: Romilio Gutiérrez (UDI), Patricio Melero (UDI), Iván Norambuena (UDI), David Sandoval (UDI), Arturo Squella (UDI), Renzo Trisotti (UDI), Ernesto Silva (UDI)Jorge Ulloa (UDI), Enrique van Rysselbergue (UDI), Felipe Ward (UDI), Germán Becker (RN), José Manuel Edwards (RN) y Leopoldo Pérez (RN).

Urrutia ha sido de los más pinochetistas en el Parlamento. En 2013 calificó de “cobarde suicida” al ex presidente Salvador Allende, aseguró que los verdaderos “héroes de Chile” están en Punta Peuco y presentó una iniciativa legal para sancionar a quienes “enaltezcan” la figura de Allende.

Otra de las iniciativas ligadas a la dictadura fue el proyecto de retirar la imagen de Manuel Contreras de la Academia de Guerra. Y fue rechazada por no pocos parlamentarios de derecha: de la UDI son Pedro Álvarez Salamanca, Ramón Barros, Sergio Gahona, Gustavo Hasbún, Javier Hernández, María José Hoffmann, José Antonio Kast, Joaquín Lavín, Andrea Molina, David Sandoval, Arturo Squella, Renzo Trisotti, Marisol Turres, Jorge Ulloa, Ernesto Silva, Ignacio y Osvaldo Urrutia, Enrique van Rysselbergue y Felipe Ward. Por RN, solo Diego Paulsen rechazó el proyecto.

Pinochetismo en la sangre

Otros diputados mantienen vínculos familiares con personas ligadas a la dictadura. Como el formalizado por caso Penta, Felipe de Mussy Hiriart, pariente lejano de Lucía Hiriart, viuda del ex dictador.

O Juan Antonio Coloma Álamos, hijo del senador Juan Antonio Coloma Correa, quien fuera presidente designado de la FEUC en 1977. El también parlamentario de la UDI fue presidente del Juvenil de Unidad Nacional, participando del encuentro organizado en Cerro Chacarillas en que Pinochet dio un discurso en el que delineó el futuro de la institucionalidad del Estado. Además, fue miembro desde 1977 hasta 1989 del Consejo de Estado.

Conectados por vínculos familiares al régimen militar aparecen también José Antonio Kast y su sobrino Felipe Kast (Evópoli). Miguel Kast, hermano y padre, respectivamente, fue dos veces ministro de Pinochet y además presidente del Banco Central.

Joaquín Lavín León, hijo del ex candidato presidencial de la UDI y decano designado de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Concepción. Además, sus abuelos maternos fueron miembros de Patria y Libertad.

Un caso que se dio a conocer hace poco fue el de Jorge Armando Turres Mery, padre de la diputada Marisol Turres y ex capitán del regimiento Yungay en 1973 y detenido por su participación en el asesinato de 12 personas.

Por último uno con un vínculo más lejano: Enrique van Rysselbergue, nieto de Enrique van Rysselbergue Martínez, alcalde designado de Concepción entre 1975 y 1979.