Llegaban de Laguna Verde, donde se quiere instalar una cantera para la extracción de rocas con maquinaria pesada funcionando todo el día. Llegaban del borde costero donde, en frente del casco histórico de la ciudad, se quiere hacer una mega construcción llamada Terminal 2, una muralla de contenedores de 725 metros sostenida justamente con las rocas antes mencionadas.

También venían de Barrio O’Higgins, cuyos vecinos han dado una constante lucha en contra de los proyectos inmobiliarios y grandes edificios en altura que se quieren construir en él. De la Caleta Sudamericana, donde de un día a otro pescadores artesanales y comerciantes se toparon con su espacio de venta cerrado por contenedores, y la Empresa Portuaria de Valparaíso los expulsó sin ofrecerles una alternativa. Y del Muelle Barón, donde aún se insiste en construir un mall.
especial calle al municipio

Todos entraban a la histórica iglesia La Matriz, ubicada en el corazón de Valparaíso, pero no iban precisamente a rezar.

El párroco Gonzalo Bravo, personaje de la ciudad e hincha acérrimo de Santiago Wanderers, los invitaba a pasar e ir directamente al salón parroquial. Por primera vez se veían las caras entre tantos. Profesionales de diversos rubros, profesores, pescadores, arquitectos, empresarios, dueños y dueñas de casa, confesaron en ese espacio sus quejas, sus demandas y las aunaron. Y luego se bautizaron con el nombre del lugar que los recibió: La Matriz.

Conflictos abiertos

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Desde que se reunieron en agosto de 2015, el Pacto Urbano La Matriz se ha reunido, generado ideas de desarrollo para la ciudad y peleado en juicios. Se ha movilizado en contra del Terminal 2 en el borde costero, del Mall Barón que lleva ocho años detenido, de los 26 edificios del barrio O’Higgins que terminarán con el Jardín Botánico Pumpin, y el parque Jack Davis.

El vicepresidente del Colegio de Arquitectos y uno de los voceros de La Matriz, Daniel Morales, explica que todas las demandas se relacionaban. “Valparaíso finalmente es un anfiteatro, estamos todos viéndonos. Así nos dimos cuenta que recuperar el borde costero le afectaba a los de O’higgins, y que como papá también me afecta no tener parque en la ciudad como se quiere hacer ahí. Nos dimos cuenta de que Laguna Verde le afecta al Terminal 2, aunque no le ponga un contenedor en sus narices. Y así lentamente generamos estas uniones”, dice.

Estos distintos conflictos se dan en la ciudad que la revista Condé Nast Traveler posicionó entre las 50 más bellas del mundo, y que en 2003 la Unesco ha calificado como “Patrimonio de la Humanidad”. Un título que en 2014, con todo lo antes mencionado, la misma Unesco puso en duda.

“La misión ha comprobado la falta de estructura para una gestión integral por parte de diferentes actores que a nivel institucional tienen jurisdicción sobre el sitio (la Municipalidad, la SEREMI–MINVU y el Consejo de Monumentos Nacionales) o de otros sectores que están fuera del sitio pero que poseen la capacidad de tomar decisiones que lo afectan (Empresa Portuaria Valparaíso) (…) es importante que el Plan establezca un espacio institucional para que otros actores sociales participen e inviertan en servicios culturales, educativos y turísticos. De esta manera, los pequeños empresarios, los representantes de la sociedad civil, los propietarios y demás residentes de la ciudad podrán dialogar con las autoridades”, decía el informe del organismo, que también ha pedido estudios de impacto ambiental para los proyectos en debate.

El abogado Álvaro Testart, miembro de la organización Mar Para Valparaíso, la cual se opone al proyecto de Terminal 2, asegura que la Unesco podría revertir su veredicto respecto a Valparaíso con estas iniciativas. “La única ciudad patrimonio de Chile es Valparaíso y se va a perder por esta intervención grotesca que están haciendo y pretenden hacer. Está bien que crezca la ciudad, pero no para adentro como pretenden”, asegura.

Mesa municipal

La Matriz discutiendo sobre el borde costero con el Ministerio de Transportes. (Foto de Mar Para Valparaíso)

El alcalde de la ciudad, Jorge Castro (UDI) interpretó el documento diciendo: “La Asamblea ha dicho que vamos por buen camino”. Por su parte, el intendente Gabriel Aldoney (PS), manifestó que le parecía “curioso” que la Unesco resolviera conflictos locales. Ambos han defendido en ocasiones las iniciativas como el Mall Barón o el Terminal 2, al que los vecinos lograron ponerle 300 indicaciones para una evaluación de impacto ambiental, a resolverse en abril de este año.

“Habíamos hecho cosas, pero siempre llegábamos a que la piedra de tope era el municipio. Decíamos ‘pucha dónde está el municipio para defender tal cosa’. Y te das cuenta de que el municipio apoya todo esto siendo que sus cargos directivos ni viven acá, sino en Reñaca, Concón, Quilpué, Viña o Santiago. Es difícil ver los problemas cuando no asaltaron a tu hijo, no fuiste a comprar y llegaste embarrado porque pisaste una de las miles de fecas de perro, no te rayan la casa 5 mil veces o no tienes dónde llevar a tus hijos el fin de semana sin suciedad” dice Daniel Morales.

El ex dirigente portuario, consejero de la sociedad civil de Valparaíso y miembro de La Matriz, Jorge Bustos, – quien fue candidato a alcalde en 2012 y a consejero regional en 2013- asegura que ahí se vieron en una encrucijada: “Teníamos dos posibilidades: una era seguir peleando y tratar de contener a los malos, y la otra era tomar una decisión política e ir tras el poder municipal”. Optaron por la segunda.

Primarias ciudadanas

Se busca alcalde

La primera reunión amplia fue en la Piedra Feliz. Se contó con exposiciones breves de los distintos actores que llegaban, desde juntas de vecinos hasta movimientos políticos como Revolución Democrática, Izquierda Autónoma y el Partido Poder. A mano alzada se tomó la decisión de hacer un proceso de primarias ciudadanas.

“Definimos que estábamos cansados de que las decisiones que van a durar por lo menos cincuenta o cien años en la ciudad sean tomadas por gente que no vive en la ciudad, que nos impongan proyectos que no dan trabajo, que generan plata que no va a quedar en Valpo y contaminan la ciudad. Los porteños somos los perjudicados. Aysén reaccionó, Calama tiene que hacer lo propio, y Valparaíso tiene un tremendo motivo para despertar”, dice Álvaro Testart.

La segunda reunión tuvo más de 150 personas en el Liceo Eduardo de la Barra y ya estableció criterios para la elección del candidato y un esquema de trabajo. “Tenemos más o menos claro el cronograma, hemos dividido la ciudad en cuatro para ir recogiendo los elementos constitutivos de un plan de desarrollo. Yo diría que estamos generando bastante ruido”, dice Jorge Bustos.

Desde Revolución Democrática, Diego Guerrero asegura que vienen trabajando desde hace un tiempo con La Matriz, y que así han ido superando la desconfianza inicial de las organizaciones sociales hacia los partidos y movimientos políticos. “Es natural y justificable. Pero como dice el dicho popular ‘en la cancha se ven los gallos’, y seremos gallos de pelea por esto. Hemos puesto nuestros recursos a disposición primero del Pacto y luego de las primarias ciudadanas, no tenemos segundas intenciones”.

Además, asegura que el espacio no se agota en estas elecciones: “Si nos retiráramos, o esto se quebrara después de las elecciones, demostraría que aún nos falta mucha madurez política para entender que algunos cambios son a largo plazo”.

Por otro lado, Nicolás Arriagada del partido Poder enfatiza en la actitud que han mostrado los partidos y movimientos ante la iniciativa. “La voluntad que ha tenido RD, los autónomos y nosotros de ponernos al servicio de las organizaciones sociales es llamativa. Para Poder esta iniciativa es prioridad número uno, porque esto que pasa en Valparaíso es un ejemplo para el resto de Chile”.

Se espera que haya alrededor de cinco candidatos para las primarias legales del Servel a realizarse el 5 de junio. Daniel Morales dice que independientemente del candidato, lo que los une es el programa que están elaborando. Además agrega: “No puedes imaginar lo que era esto hace un tiempo atrás, nadie dialogaba ni compartía visiones. Sin exagerar, el ambiente de fraternidad y colaboración que ha habido en este espacio es algo que, en todos estos años, yo no había visto nunca en Valparaíso”.