Con el paso de los años ha quedado claro el rol protagónico que desempeñan los jóvenes dentro de las comunidades, grupos de trabajo y por sobre todo en los partidos políticos. No se puede desconocer cómo hemos contribuido con trabajo, opinión y convicción para lograr ese Chile que tanto anhelamos, y es en estos momentos donde es necesario contribuir con nuestra opinión y nuestro trabajo para cambiar aquello que no nos parece bien.

Ser miembro de la juventud de la UDI no debe ser muy distinto a otras juventudes políticas. Somos jóvenes que aman el servicio público y que ven en la política la única esperanza de cambio para un Chile mas ameno, sin discriminaciones, sin violaciones a las garantías fundamentales de las personas y por sobre todo sin actos de corrupción o colusión. No tengamos miedo de decir aquello que nos molesta y que empaña el trabajo que día a día realizamos en nuestras regiones, porque como jóvenes tenemos la misión de reprochar todos aquellos actos deshonrosos para la política, no solo aquellos fuera de nuestro país, sino también dentro de él y de los diversos partidos políticos, incluido el nuestro. Como juventud UDI debemos ser los encargados de criticar y cambiar todas aquellas irregularidades que llevan a desprestigiar nuestro partido, a través de trabajo y dando a conocer el compromiso que tenemos con Chile. Somos una juventud que trabaja con todos, sin discriminación y en donde respetamos y valoramos las diferentes formas de pensar. No somos una juventud que se quedó en el pasado, sino una que se adapta a los cambios, una juventud que es muy distinta a los líderes tradicionales, esa es la juventud de la UDI; donde pensar distinto o ser homosexual no es tema para ser criticado, sino al revés se le respeta.

En estos tiempos es difícil encontrar jóvenes con inspiración y con convicción en nuestros principios, pero si los hay, donde no han perdido la esperanza de que con paciencia y constancia logremos nuestros objetivos y metas. Porque la mejor forma de ayudar a la política chilena es ser jóvenes consecuentes y leales, donde equivocarnos no significa caernos al vacío, sino poder levantarse una y otra vez para lograr ese Chile que anhelamos para vivir.

No podemos olvidar cual es el sentido que nos mueve: servir a nuestro país formando jóvenes para transformar Chile.