Ayer por la mañana llegó al país el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en el marco de una gira latinoamericana que lo llevará también a Perú y Ecuador. Fue recibido por el canciller Heraldo Muñoz y tiene planificado reunirse esta mañana con la presidenta Michelle Bachelet. Además, La Moneda ofrecerá un almuerzo en su honor.

La visita se enmarca en la profundización de relaciones entra ambos países, después del Tratado de Libre Comercio firmado en 2011. Según Muñoz, Turquía juega actualmente un papel clave en la agenda internacional, como en la crisis de los refugiados en Europa y el conflicto en Siria.

Sin embargo, su rol en este último conflicto no es tan inocente. Desde 2015 que las críticas y cuestionamientos hacia Erdogan se han multiplicado: el mandatario es acusado de ganar las últimas elecciones vía fraude, de mantener militarizadas zonas del territorio de su país, y además de financiar y apoyar a grupos terroristas como el Estado Islámico.

Erdogan ha sido uno de los principales impulsores para acabar con el régimen sirio de Bashar al Assad, plan en el que es secundado por Estados Unidos y su otro gran aliado en la zona, Arabia Saudita. Distintas informaciones de prensa internacional aseguran que los terroristas que se encuentran en Siria ingresan al país a través de la frontera con Turquía. Así lo dijo por ejemplo Hans-Georg Maassen, encargado de la Oficina para la Protección de la Constitución del Gobierno Federal Alemán. En una entrevista a un medio alemán aseguró que el 90 por ciento de los terroristas que están en Siria, cruzan desde Turquía.

El régimen turco también es acusado de aportar armas a grupos terroristas con el fin de desestabilizar el gobierno sirio y de facilitar el tráfico ilegal de petróleo de la zona. La inteligencia del gobierno ruso ha denunciado en más de una ocasión que terroristas del Estado Islámico explotan petróleo en Siria -en los territorios que tienen bajo su control-, lo trasladan a Turquía y desde ahí lo comercializan hacia el exterior. En estas operaciones se ha visto involucrado hasta el propio hijo del mandatario, Bilial Erdogan.

En noviembre pasado un avión ruso fue derribado en Siria por fuerzas del ejercito turco. Erdogan se excusó en su derecho de reaccionar ante una incursión en su territorio. Lo llamativo fue que no hubo ningún tipo de advertencia a la tripulación de la aeronave, que sobrevolaba la zona donde se desarrollaría la circulación ilegal de petróleo por parte del EI.

Represión interna

Su rol en el conflicto del Medio Oriente no es lo único por lo que Erdogan se gana el rechazo alrededor del mundo. En las elecciones parlamentarias de junio pasado, Erdogan y su partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) triunfaron, aunque perdieron varios escaños en el congreso ante la irrupción del Partido Democrático de los Pueblos (HDO) y el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), apoyados por la mayoría del pueblo kurdo, que se mantiene en conflicto con el Estado turco desde hace más de 30 años.

Desde esa debacle electoral que el régimen de Erdogan intensificó su ofensiva anti-kurda. La denuncia de militarización y toques de queda se repite cada vez más en las ciudades de mayoría kurda. En noviembre se convocó a elecciones anticipadas en las que triunfó nuevamente Erdogan, pero con serias acusaciones de irregularidad en su contra y con críticas al despliegue del ejército para reprimir las movilizaciones en su contra.

En la semana previa a las elecciones, la policía turca allanó dos canales de televisión por hacer campaña contra Erdogan. Formalmente fueron acusados de “realizar propaganda a organizaciones terroristas”. Asimismo se inició una causa contra 26 periodistas por publicar notas a favor del movimiento kurdo.

Además, tras la victoria en dichos comicios, el presidente turco recibió las felicitaciones vía Twitter por parte de cuentas asociadas a grupos terroristas como Ahrar al Sham y Yaish al Islam. En una declaración alabaron el “papel jugado por el AKP en el renacimiento económico de Turquía, así como su apoyo al pueblo sirio”.

Según el informe “Sobre la guerra contra los kurdos en Turquía”, realizado por la Asociación de Derechos Humanos (IHD) de Turquía y la Fundación de Derechos Humanos, el nivel de represión ha aumentado considerablemente durante el 2015. El informe –que se puede leer completo acá– dice que en el año hubieron 173 ejecuciones extrajudiciales, los que se suman a 138 personas muertas y más de 900 heridas por atentados suicidas en las ciudades de Diyarbakir, Suruc y Ánkara. Si bien el Estado turco responsabilizó al Estado Islámico, desde la oposición se ha acusado al propio Estado turco sobre la responsabilidad de los atentados.

Protestas contra Erdogan en Chile

La presencia de Erdogan en Chile no tiene a todos felices. A través de una carta a la presidenta Bachelet, al canciller Muñoz y a los miembros de la comisión de relaciones exteriores de la Cámara y del Senado, el Comité de Solidaridad con Kurdistán en Chile mostró su preocupación por la visita del mandatario turco al país.

A través de una carta, rechazaron la presencia de Erdogan. “El mundo entero se conmocionó con la brutalidad que transmitieron las imágenes de Aylan Kurdi, el niño refugiado proveniente de Siria que fue encontrado muerto en una playa de Turquía. Aylan y su familia escapaban del avance del Estado Islámico y su imperio del terror. Vivían en Kobane, una ciudad kurda ubicada en la frontera siria que durante varios meses estuvo asediada por los terroristas, ante lo cual el mismísimo señor Erdogan dijo en un acto público frente a miles de personas: “Kobane caerá y no podremos impedirlo”, dice la misiva.

Se convocó también para las 11.30 una protesta en la plaza de la Ciudadanía contra la visita del mandatario. Justo a esa hora estará a pocos metros reuniéndose con la presidenta Michelle Bachelet.