El pasado 4 de diciembre, el diputado independiente ex RN Gaspar Rivas envió un oficio al secretario de la Cámara de Diputados Miguel Landeros consultando sobre la posibilidad que tienen los parlamentarios para arrendar automóviles de lujo. ¿La razón? El documento detalla la situación por la que pasó Rivas: “Durante el primer semestre de 2014, siendo aún militante de RN, participé en un almuerzo de bancada, donde se nos informó que una empresa automotora realizaría una presentación para ofrecernos arrendar automóviles de lujo, y que estos podrían ser pagados con cargo a la bencina. Acto seguido, ingresó un representante de la empresa, y distribuyó un catálogo de vehículos que podíamos elegir con ese beneficio”.

Después de no recibir respuestas de distintos autoridades de la Cámara y de insistir pidiendo la lista de parlamentarios que arriendan todo tipo de auto, con la marca, modelo y monto correspondiente. Envió otro oficio al Comité de Auditoría Parlamentaria, que nuevamente respondió que carecía de competencias para el caso. Finalmente la solicitud llegó al Consejo de Asignaciones.

Según informa La Tercera, el presidente del Consejo de Asignaciones Parlamentarias Sergio Páez envió un oficio al presidente de la Cámara Marco Antonio Nuñez (PPD) señalando que “el correcto ejercicio de la labor parlamentaria no requiere del uso de vehículos de lujo, y que por supuesto los fondos públicos deben utilizarse en forma racional, sin incurrir en gastos excesivos o innecesarios”. 

Gastos de “traslación” y el ítem amortización

El documento de Páez detalla que los diputados tienen dentro de sus asignaciones el cargo “traslación”, por el que reciben cerca de 2 millones de pesos mensuales. Dentro de este se incluyen los ítemes de viático, bencina, arriendo de vehículos, amortización, peajes, alojamiento y alimentación, sea propia o de su personal, así como otros gastos similares, según lo aprobado por el Consejo Resolutivo de Asignaciones Parlamentarias.

Pero pese a que no pueden arrendar autos de lujo, a los honorables se les paga por los gastos que utilizan de su propio vehículo. El ítem “amortización”, según explicó el secretario de la Cámara Miguel Landeros a eldesconcierto.cl, consiste en el pago de cerca de 250 mil pesos mensuales que se les entrega a los diputados por utilizar su propio vehículo. Cabe recalcar que esto no incluye bencina ni peajes, que ya están incluidos en “traslación”.

Es por la pérdida de valor económica del vehículo por usarlo en labor parlamentaria. Como no hay autos fiscales entonces se les permite usar el propio y amortizarlo. Son cerca de 250 mil pesos mensuales, el período completo es equivalente a vehículo de 11 millones”, afirma Landeros.

Estos significa que cada parlamentario que acredite su vehículo propio -no corre para arrendados- recibirá 11 millones al fin de los 4 años de su período. Sería el equivalente, según explican en la Cámara, a tener un auto nuevo.