“Esta decisión es una vindicación, es una victoria significativa que ha devuelto la sonrisa a mi cara”, dijo en conferencia el fundador de Wikileaks, Julian Assange, luego de que el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU considerara que Assange ha sido injustamente tratado desde su detención y su reclusión  de diez días en la prisión de Wandsworth.

El órgano creado por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU consideró arbitrario su arresto. En un comunicado, pidieron a Suecia y a Reino Unido que pudieran garantizar la seguridad e integridad física, facilitar el derecho a la libertad de movimientos y garantizar los derechos internacionales a Assange, además de un derecho de compensación.

El fundador de Wikileaks, que había presentado su caso al Grupo en 2014,  permanece asilado en la embajada ecuatoriana en Londres para evitar ser extraditado a Suecia, por lo que técnicamente no está detenido. A pesar de esto, el organismo  consideró que sí se le ha privado de su libertad desde su detención.

El ex juez que promovió la orden de arresto de Augusto Pinochet, y que hoy oficia como abogado de Assange, Baltasar Garzón, señaló que las decisiones del Grupo de Trabajo son legalmente vinculantes, además de criticar que Reino Unido y Suecia no acaten la norma:

“Han tenido la oportunidad de presentar sus argumentos y han participado en todo el proceso (de investigación, de más de un año de duración). Parece absurdo que ahora digan que esto no es una decisión válida”, dijo el ex juez, que además planteó que Assange saldrá de la embajada ecuatoriana en cuanto se elimine su orden de detención.

Sobre el editor de Wikileaks pesan tres acusaciones de acoso sexual, las tres prescritas,  y una de violación aún vigente. Otra de sus abogadas, Melinda Taylor, ha señalado que la intención es que las autoridades suecas le concedan la oportunidad de prestar declaración.