El líder de la Iglesia Católica, el argentino Jorge Bergoglio, inició el viernes una nueva gira por tierras latinoamericanas, esta vez por México, el segundo país con más católicos en el mundo después de Brasil.

El papa Francisco no dejó fuera de la gira los temas más delicados que afectan al país, como la poderosa la influencia del narcotráfico, la corrupción a más altos niveles estatales y la violencia y desaparición de personas. En su primer discurso en el Palacio Nacional mexicano, aseguró que “cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte”.

Entre el público se encontraba el actual mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto. También tuvo palabras contra los obispos mexicanos, a los que llamó a salir a la calle, a “tener una mirada limpia”, a “no dejarse corromper por el materialismo trivial” y a que “si tienen que pelearse, ¡peléense como hombres, a la cara!”.

También llamó a que “no minusvaloren el desafío ético y anticívico que el narcotráfico representa”, y que pongan “singular delicadeza en los pueblos indígenas y sus fascinantes, y no pocas veces masacradas, culturas”.

La travesía de Francisco por México durará cinco días e incluye visitas a Ecatepec, Chiapas, Michoacán y Ciudad Juárez.