Tras el triunfo de la derecha venezolana -agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD)– en las últimas elecciones legislativas, la polarización en Venezuela ha aumentado cada vez más. El enfrentamiento abierto entre el Ejecutivo liderado por Nicolás Maduro y la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, se da en el contexto de una profunda crisis económica que sacude actualmente al país. Un ejemplo de las últimas semanas fue el decreto de emergencia económica promovido por el gobierno bolivariano que fue rechazado por la AN, para luego ser ratificado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Pero el tire y afloja entre el chavismo y la oposición parece que llevará a niveles aún mayores este año. Aprovechando su nuevo estatus, la derecha venezolana debate abiertamente distintas fórmulas para impedir que el mandatario termine su período como presidente de Venezuela. De hecho, crearon una comisión en especial que “definirá la ruta para el cambio de gobierno”.

Así lo reconoció el presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, quien afirmó que están debatiendo cómo acelerar el cambio constitucional. Si cuando ganaron la AN a principios de diciembre pasado se fijaba la fecha de julio para convocar a un referéndum revocatorio sobre la continuidad de Maduro, ahora quieren hacerlo antes. “Si antes algunos pensaban que el lapso de seis meses era prudente, hoy nadie duda que quizá ese lapso es demasiado largo. El cambio es indetenible porque el gobierno está atravesando una crisis terminal”, dijo el pasado viernes.

 

En total son 4 alternativas: la consulta revocatoria, una enmineda constitucional que acorte el período presidencial, una nueva asamblea constituyente o presionar por la renuncia del mandatario.

El referéndum está incluido en la constitución venezolana y ya fue utilizado en 2007, cuando Hugo Chávez obtuvo una inmensa mayoría que apoyó el proceso bolivariano. Sin embargo, la gestión de Maduro ha sido mucho más cuestionada y tras la dura derrota de diciembre pasado, resulta incierto el resultado de una consulta popular sobre su continuidad.

Otra alternativa es la que prepara el partido Causa R, que propone una enmienda constitucional que recorte el período presidencial a 4 años y elimine la reelección indefinida. Así, Maduro terminaría su mandato este año y se tendría que convocar a nuevas elecciones. “Es el camino más fácil, porque el tratamiento que se le da en la AN es como el que se le da a una ley ordinaria. Se aprueba en el hemiciclo y de inmediato se somete a consulta del pueblo”, señaló al diario El Nacional el dirigente Andrés Velásquez.

Por su parte, el opositor Henrique Capriles -quien perdió las últimas elecciones por escaso margen contra Maduro- propone apelar paralelamente a la enmienda constitucional y al referéndum revocatorio. “La enmienda será obstaculizada por el TSJ, pero sobre el referéndum no tienen argumentos posibles. Al activarse, el gobierno se tendrá que someter a la consulta. Se recogen las firmas y se activa el proceso, porque la unidad está en la posibilidad de superar, por inmensa mayoría, los votos que sacó Maduro en la elección presidencial pasada (requisito para el revocatorio)”.

Otra alternativa que se maneja es convocar a una asamblea constituyente. Esta la promueve el diputado Juan Andrés Mejía: “Algunos quieren el cambio ya, otros en unos meses, pero todos coinciden en que es necesario. Nos gusta más la constituyente, porque resuelve el problema de fondo, que no es simplemente quién encabeza el Ejecutivo, sino que involucra a los miembros del Poder Electoral, Judicial y Ciudadano. Es un mecanismo que nos permite cambiar el modelo político y a quienes lo encabezan”, señaló.

La última opción -de la que es partidario Henry Ramos Allup- es que Nicolás Maduro derechamente renuncie a su cargo. Esa sería, según dicen, la salida menos traumática para los venezolanos.