En agosto del año pasado, Vital Aguas S.A. ingresó un proyecto al Servicio de Evaluación Ambiental que crea una nueva línea de embotellado de la empresa, ubicada en el Camino a la Vital (ex termas de Chaqueahue), en Rengo.

Vital Aguas tiene su planta productiva en la zona de Chanqueahue, desde donde elabora los productos que se comercializan bajo las marcas Vital, Benedictino y Dasani. La sociedad está constituida por Embotelladora Andina y la multinacional Coca-Cola, a través de su filial Coca-Cola Embonor.

El conflicto está dado por la escasez hídrica que sufre la región desde hace años y los más de 7 mil metros cúbicos mensuales que la empresa pretende obtener mediante la nueva línea de embotellado, que se sumaría a las 4 existentes hoy en día. Se trata de una inversión de 17 millones de dólares.

“Es de interés de la empresa Vital Aguas S.A., ampliar y modernizar su Planta de embotellado de aguas minerales, aguas purificadas y bebidas de fantasía”, dice el proyecto ingresado en el SEA.

Sin embargo, los vecinos de Rengo son críticos del nuevo proyecto. En septiembre se enteraron de que la empresa sólo ingresó una Declaración de Impacto Ambiental al SEA y no propiamente un estudio que muestre los riesgos para la zona.

La preocupación está dada por el hecho de que el agua mineral que proviene de las vertientes de Chanqueahue fue declarada “fuente curativa” en 1948 mediante el decreto Nº 1077 del Ministerio de Salubridad, Previsión y Asistencia Social. Esto significa que la zona debe tener un perímetro de protección que evite cualquier tipo de alteración, disminución o extinción de las fuentes termales.

El perímetro es de 50 hectáreas y forma un rectángulo alrededor de la zona. Como tiene la categoría de “Aguas minerales” -sus aguas surgen del suelo y no provienen de napas o aguas superficiales, además de que pueden ser beneficiosas para la salud-, el Estado aplica este mecanismo para evitar la contaminación del agua.

Tras reclamos, la empresa presentó el proyecto a los vecinos en noviembre pasado. “Lo que hicieron en su momento fue explicar el origen de la fuente termal, pero no explicaron en ningún momento el proyecto de la nueva línea de envasado. No dijeron cuántas plantas iban a ocupar, en qué parte iba a estar, cuál era el flujo de agua, si van a ocupar más agua o no, que es lo que nos importa”, cuenta el vocero del Comité de Protección y Promoción del Medio Ambiente del Valle de Chanqueahue, Rengo y Alrededores, Arturo Salde.

“Si es una nueva línea de ampliación, que digan que van a ocupar la misma agua no me cabe en la cabeza porque si yo tengo 10 litros para embotellar 50, ¿cómo voy a embotellar 100 con los mismos 10 litros? Lo que queremos es que la empresa transparente el proyecto y que cambie la tipificación, que haga un gesto y reingrese el proyecto al SEA, pero con Estudio de Impacto Ambiental”, agrega.

El beneficio del derecho de propiedad

En el año 2010, el empresa Alto Jahuel presentó ante el SEA un requerimiento para la evaluación ambiental del proyecto “Línea Ancoa-Alto Jahuel 2×500 kV: primer circuito”, que contemplaba la construcción de dos torres de alta tensión dentro del perímetro de las 50 hectáreas protegidas por la ley.

Entonces, tanto Coca-Cola S.A. como Vital Aguas S.A. presentaron sendos documentos en los que solicitaban al SEA el rechazo a la construcción del proyecto. Los argumentos se basaban en estudios que demostraban que se trata de aguas milenarias que pueden ser afectadas por una construcción de tal envergadura. Tanto la municipalidad de Rengo como el propio SEA compartieron la posición de las empresas.

Alto Jahuel reconoció que se trataba de “áreas sensibles” y acordó modificar el trazado de las torres para no afectar el perímetro de las 50 hectáreas. Sin embargo, aseguraron que la instalación de torres de energía no afectan las capas subterráneas y que tanto Coca-Cola como Aguas Vital llevan 30 años efectuando obras de gran evergadura en la misma zona de protección.

La diferencia entre ambas empresas que quieren intervenir la zona es simple: Coca-Cola es dueño de las termas de Chanqueahue desde 1978. Y según la documentación presentada en ese entonces por Alto Jahuel, desde ese año el crecimiento de la Planta Vital Aguas S.A. ha pasado de 1.250 metros cuadrados a más de 16 mil en el año 2010. “En ese periodo se han ejecutado obras que han generado una artificialización del sector aumentando de manera significativa la superficie edificada (se estima que ha crecido en más de 1000 %), generando cambios en los usos de suelo y topografía local”, dice el documento de respuesta de Alto Jahuel al SEA, refiriéndose a las críticas de Coca-Cola y que el organismo hizo suyas.

Coca-Cola, en su defensa de entonces declaró que la ley los protege por ser dueños de la zona. “La existencia de esta área de protección, constituye un derecho que la ley le ha otorgado al dueño de la fuente creativa, en este caso Coca-Cola Chile, la cual puede permitir protección de obras o ejecución de trabajos en dicha área de protección, en la medida que se trata de un área establecida en su propio beneficio”.

Los vecinos reclaman que por las mismas razones expuestas en ese entonces se debiese rechazar el actual proyecto de la nueva línea embotelladora de Aguas Vital S.A.

“Alto Jahuel reconoce lo que le dice Coca-Cola y se hace a un lado. Dicen sí, ustedes tienen una terma que les da agua para la salud de la ciudadanía, etc. Las dos torres que caían en el perímetro las tuvieron que correr. Al parecer la terma está protegida, pero solo de los externos, no de los mismos dueños”, dice Arturo Saldes.

Proyecto en evaluación

“Nosotros no estamos en contra del producto, no decimos no tomen Coca-Cola o no tomen mineral, nada de eso. El tema es que queremos que la empresa cambie la tipificación y que si quieren hacer el proyecto, que sea con un Estudio de Impacto Ambiental. Queremos que la empresa sea transparente con la comunidad, porque todos sabemos que el tema del agua es un tema super complejo en Chile y está tapado a nivel nacional”, afirma Saldes.

Tras un proceso de participación ciudadana, los vecinos ingresaron más de 90 cuestionamientos al SEA sobre el proyecto de Coca-Cola. Tenían plazo hasta el 30 de diciembre para responder, pero tras una solicitud de aplazamiento, la fecha límite quedó para el 20 de abril.

Consultada por el diario El Tipógrafo, la seremi de Medio Ambiente de la región de O´Higgins, Giovanna Amaya reconoció que el proyecto se encuentra en pleno proceso de evaluación.