En la sección #DeLaCalleAlMunicipio frente a las elecciones municipales 2016, presentamos las historias de candidatos/as que se han levantado desde las calles de los distintos barrios para llegar a los municipios con propuestas que promuevan la democracia local.

Chiloé se ha movilizado exigiendo derecho a la salud, educación, medioambiente y proponiendo modelos alternativos de desarrollo que resguarden los intereses de los habitantes de la isla. El letargo de décadas de silencio en el país, también se vivió en el archipiélago, sin embargo, el movimiento estudiantil del 2011 y luego las luchas regionalistas que dieron pueblos como  Aysén, colocaron luz sobre la cabeza de algunos chilotes, hartos de que se les pasara a llevar. Chiloé comenzó a “privarse” o a indignarse.

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De esa indignación, renació la organización. El Movimiento por la Salud Digna el 2013 en Quellón que demandaba un Hospital base de alta complejidad para los chilotes, fue probablemente el primer enfrentamiento entre el centralismo y el archipiélago. Los chilotes medirían fuerzas con el Estado que los había rezagado históricamente.

Pese al gran movimiento tanto de estudiantes, como de ayseninos y chilotes, y de duras lecciones colectivas, ha quedado la pregunta entre quienes han participado de las manifestaciones, ¿es hora de tomarse ya no sólo las calles, sino también los propios espacios de decisión y sacar a los corruptos?.

Para Rodolfo Norambuena, periodista y parte del “Movimiento Creemos” y actual concejal de la ciudad de Ancud que va a la reelección, considera que es un momento propicio para disputar los espacios de representación. “El movimiento social está inundando la política y el duopolio de la derecha y la Nueva Mayoría están perdiendo el control de la ciudadanía”, afirma.

¿Cuál fue la motivación del Creemos para participar de las elecciones?

-Poder incidir en la política pública local. Entendemos el municipio, como la unidad de administración mas pequeña que tiene el Estado en los territorios, pero que sin embargo, tiene un tremendo poder sobre la calidad de vida de los distintos habitantes.Por otro lado,  una de las discusiones que ya teníamos para poder meternos en esto, era la contradicción entre participación y representación. Entendiendo que, esta separación fue producto de años de gobierno de la  Concertación y la derecha, que lo que hicieron fue desmovilizar a la comunidad y hacer que nuestra cultura política sea totalmente centralista y delegativa. Es por esto, que nosotros dimos un paso como ciudadanos y participantes del movimiento social para meternos en las elecciones.

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¿Cuales son las prioridades de Chiloé a las que los gobiernos locales y nacionales han hecho oídos sordos?

 -Hoy no existen gobierno locales, sino administraciones locales, y esas administraciones locales lo que hacen es desarrollar los programas nacionales que vienen desde un nivel central. En ese sentido, lo que han carecido los municipios es generar políticas públicas que estén totalmente contextualizadas de la realidad territorial que tenemos, quiero decir, entendiendo nuestra calidad de sujetos sociales en la insularidad.

Se ve poco fortalecimiento de la salud pública a nivel primario, y baja exigencia al ministerio de salud, para una salud hospitalaria que sea acorde a las necesidades de hoy en día. Una vez más, no queremos depender de la capital de la región que es Puerto Montt. Asimismo contar con una universidad estatal en Chiloé ha marcado generaciones. Hoy existe una universidad estatal que esta comenzando a levantar un proyecto educativo y lo que creo, es que también los movimientos sociales y la sociedad organizada tiene que ser parte del desarrollo educativo, para que las carreras también estén relacionadas con las necesidades del territorio.

Al parecer, Chiloé no es sólo un territorio que guarda particularidades territoriales e históricas, sino que también para hacer política. A tu juicio ¿Cuáles son esas características ?

-Se hace necesario una política local para una nueva ruralidad también, nosotros tenemos un aspecto favorable en el archipiélago, que es contar con un alto nivel de ruralidad, eso quiere decir, que el fenómeno que ha marcado el resto del país que es la sobreurbanización no ha llegado a Chiloé. Muchas personas lamentablemente lo ven como un retraso, y lo único que quisieran es casi pavimentar hasta las praderas para sentirse modernos, otra forma de ver las cosas, y desde donde yo me siento más representado, es el fortalecimiento de los sectores rurales, porque al final, cuando nosotros hablamos de identidad, de tradiciones de la cultura chilota, el depositario, quien representa realmente esa cultura e identidad son los sectores rurales.

Por lo que creo, que los municipios han carecido de políticas publicas locales para el fortalecimiento del mundo rural y evitar la migración forzada de campo-ciudad que se ha dado por distintos aspectos. Siendo uno de los mas fuertes la industria salmonera, que asalarió a los campesinos, los llevó a la ciudad y luego de las crisis, los despide y los deja sin conocimientos ni tierras.

 ¿Crees que llegan los movimientos sociales algo tarde a hacer frente al modelo y sus consecuencias en el archipiélago?

 –Debemos reconocer que esta reacción y movimiento llegan un poquito tarde, guardamos silencio por mucho tiempo, que no es cómodo y tampoco es muy oficioso. Ahí debemos hacer un gran mea culpa de no haber hablado con mucha más fuerza antes. Eso hay que reconocerlo, pero como no podemos cambiar el pasado todavía, nos queda mirar el presente, y el presente está dando luces de que podemos unirnos como chilotes y unir las luchas temáticas o hacer una defensa integral del archipiélago.

La propuesta chilota tiene componentes locales muy fuertes, ¿piensas en una alternativa política más local que nacional?

 –Creo que se hace súper necesario tener un instrumento local que se sienta propio, y este lleno de sentido territorial. Respecto a la vía de conformación de partido político, Chiloé está llamado a conformar y dar vida a un partido político propio del archipiélago. Quizás pensarlo a nivel regional, pero que sea propio de las inquietudes, la idiosincrasia y la cultura chilota, para así llenar de chilotes los espacios de poder. Ahora, para que funcione esto, se requiere del dialogo de todos los movimientos sociales, asambleas y colectivos que piensen que es una vía legítima apostar a unas elecciones.

 La alternativa chilota como modelo comunitario y sustentable

La semana pasada, 2 mil chilotes salieron a las calles a rechazar el “saqueo del archipiélago” y a responder las prioridades de los habitantes. Esta crítica en relación a las inversiones extractivistas como la minería, las forestales, las salmoneras y la producción energética no es un tema profundizado por quienes incluso representan una crítica radical al modelo neoliberal. Respecto a esto, Norambuena es crítico con el desprecio de algunos movimientos de izquierda con el trabajo comunal, y la obsesión de “estar pensando sólo en el congreso”.

Ante esto, el concejal del Creemos es claro en que “ si no podemos ejercer un desarrollo político, de este tipo de ideas en las comunidades, no tenemos nada que hacer en el contexto nacional”. A juicio de Norambuena, los pilares del modelo chilote deben basarse en la participación y el sentido de soberanía. Esta última, debe ser ejercida ”desde las comunidades, donde hay un sentido de pertenencia, lo contrario, es una construcción abstracta”, sentencia.

 ¿De donde nace o como se construye ese modelo comunitario que requiere Chiloé?

-Yo creo, que hay que ver un poquito el pasado, aunque volver al origen en ningún caso es retroceder. Lo que si planteamos es esta dicotomía entre modelos de desarrollo, entre seguir profundizando el modelo extractivista que ya ha demostrado su fracaso y no cubre las prioridades de los chilotes, y por otro lado, un modelo que sea mucho mas comunitario y sostenible, recobrando esos valores solidarios y comunitarios que tenia el chilote en años anteriores pero pensando en el futuro.

Nosotros tenemos riquezas todavía y existe la total posibilidad y plena convicción de que podamos desarrollarnos bajo un modelo que sea sostenible en el tiempo, pensando desde Chiloé y para los chilotes.

Por otro lado, la amenaza de ingreso de la industria minera no nos satisface de ningún modo, porque sabemos cuan contaminante es y sabemos que en un contexto de crisis hídrica, que es lo que está dividiendo al país hoy día, no le haría nada bien al territorio. Entonces, lo que hace falta a Chiloé hoy día, es que nosotros nos sentemos a hacer este gran dialogo sobre que modelo queremos. Y ese dialogo se tiene que dar entre los pro industria y con nosotros, en un marco por sobre todo de respeto, porque es que esta mega obra que es el Puente de Chacao, que pretende conectar Chiloé con el continente sea la obra que este dividiendo a todos los chilotes.

Desde hace años, Chiloé ha hecho suya la demanda de ser región…

-El modelo regionalista no es un modelo exitoso, si podríamos decir que Chiloé siendo región lograría algún grado de autonomía o de diferencia al resto de las regiones, debiese ser así. Pero en la medida en que no logremos atravesar las barreras que nos han impuesto desde la administración política a las 10 comunas de Chiloé, no va ser tan gravitante.

Yo creo que seria un avance ser región pero para tener una región y que funcione óptimamente, debemos empezar a hablar de autonomía, pero eso requiere cambios legislativos mucho mas profundos, como borrar la constitución ilegitima que tenemos por vía de la Asamblea Constituyente.