“Si nos trabamos en una disputa entre quienes postulan ignorar la fuerza de la izquierda clásica donde se ubican socialistas, comunistas y cristianos de avanzada, y quienes no se identifican con esas vertientes históricas, no llegaremos lejos”.

Este es un extracto de la carta que publicó Jorge Arrate, en formato panfleto, una vez que finalizó su candidatura presidencial en 2009, la que alcanzó una adhesión de un 6,2% de los votos. La intención era generar una confluencia y unidad de grupos de izquierda. La verdad es que no tuve éxito. O lo hice mal, a destiempo o no era yo la persona más indicada para hacerlo. Pero la idea estaba ahí”, asegura.
Acompañado por su fiel perro Tin Tan, el mismo que se hizo famoso atajando balones en su franja presidencial -lo que dio nacimiento al slogan “Haga como el Tin Tan, que no le pasen goles”-, Jorge Arrate conversó con eldesconcierto.cl, en una época que se están generando nuevas alianzas de parte de la izquierda, sobre todo de cara a las elecciones municipales de este año.

¿Cómo ve esta nueva izquierda que se está forjando, con intenciones de unidad?
-Tengo esperanza en ella. Busco en la historia algunos antecedentes. Pero la historia no se repite, siempre hay que estar inventando. Pero ha habido dos procesos en Chile que es interesante tener en consideración: el nacimiento del partido socialista, en el año 1933, que tuvo el aporte histórico de unir a cuatro o cinco grupos sumamente distintos. Y el otro es el allendismo, fenómeno que se desarrolló en dos decenios, pero que estaba marcado por un liderazgo personal muy fuerte.

A usted le ha tocado vivir personalmente esto de unir a la izquierda.
-Yo siempre he tenido esa línea, que debe ser parte de mi identidad allendista, de lo que se llamó “valoración de la unidad”. A comienzos de los años 2000 comencé a trabajar en la idea de reconfigurar una izquierda unida y terminar con la exclusión del Partido Comunista. En la campaña del 2009 por primera vez se logró elegir diputados comunistas. Pero después el PC adoptó la política de acercamiento a la Concertación para construir un nuevo referente. Ese fue un golpe duro.

Algunos PC dicen que están logrando grandes cambios, como la gratuidad.
-La gratuidad se logró por el movimiento estudiantil del 2011, eso fue lo que impulsó la idea de la educación pública y gratuita. Ahora, dentro del gobierno, no cabe duda de que el Partido Comunista es el más leal a ese impulso.

¿Qué incidencia real tiene el PC decidiendo estar en el gobierno?
-En materia de influencias se puede hacer tanto estando en el gobierno como no estándolo. Lo que una fuerza transformadora tiene que valorar es dónde su influencia pesa más, y sigo pensando que sería mayor la del PC si hubiéramos trabajado en la perspectiva de constituir un gran movimiento social y político de izquierda fuera del gobierno.

¿Qué pasó con los otros grupos de izquierda que quedaron?
-No tuvieron capacidad centrípeta, que a lo mejor la hubiera dado la presencia de un grupo fuerte como el PC. Predominaron las fuerzas centrífugas. Una de las cosas que reflexiono a menudo, sin llegar a ninguna conclusión, es: ¿Qué condiciones objetivas y subjetivas son las que inciden en transformar un círculo vicioso de centrifugación en uno virtuoso de convergencia? He pensado y pensado, pero aún tengo ideas muy gruesas.

¿Cree que juega un papel el tema de las problemáticas sociales locales? ¿Pasar de eso a algo más general?
-Yo creo que hay que ser capaz de mascar chicle y caminar al mismo tiempo. No creo en ese volcamiento a lo local y a lo micro abandonando lo que es la lucha macro, político partidista, las elecciones. No. Hay que hacer las dos cosas evitando que una se coma a la otra.

Candidato presidencial

¿Cómo ve hoy la experiencia de su candidatura en 2009?
-Yo inicié primero un llamado a un movimiento que se llamaba Unir Fuerzas, hicimos una gran manifestación de 400 o 500 personas en una comida en 2007. Convocó desde demócratas cristianos, como la María Rozas, gran dirigente sindical DC, hasta gente de la Izquierda Autónoma. El propósito era que no siguiera existiendo la exclusión de sectores de izquierda.

¿Y qué pasó?
-Esa iniciativa fue golpeada básicamente por la emergencia de un liderazgo que fue el de Marco Enríquez-Ominami, que planteó una expectativa inmediata. Con toda la ambigüedad que lo caracterizaba y que lo caracteriza hasta hoy. La indeterminación es algo central en la forma de hacer política de ese segmento. Dicen que están, pero no están. Yo creo que si ese golpe no hubiese existido, y MEO hubiera confirmado lo que fue en un comienzo su postura de apoyar la candidatura de izquierda que yo encabezaba, otro gallo habría cantado.

¿Quiénes más se restaron?
-A mí me apoyaban dos diputados: MEO y Sergio Aguiló. Este proyecto terminó sin el apoyo de ellos ni el del partido humanista, que también me había proclamado en la asamblea de izquierda en el teatro Caupolicán. Comenzó a operar un proyecto muy diseñado que era pensar la candidatura de MEO. En aquel entonces yo tenía un 0,1% en las encuestas y todo el mundo pensaba que íbamos a hacer el ridículo. Pero no fue así.

Con tanto escándalo, un tema en boga ha sido el financiamiento. ¿Cómo manejó ese aspecto?
-Somos la única candidatura de 2009 que no recibió aportes reservados. Cuando gastábamos 1 peso, Piñera gastaba 32, Frei 23 y MEO 9. Además que sospecho que no incluyeron todo, por lo que la diferencia era mucho mayor. Hicimos esa campaña exclusivamente con el aporte fiscal. Como se entrega después de la elección, había que adelantar en el sistema bancario, que cobra altos intereses. El PC tenía algún dinero y adelantó hasta un 4% de los votos, pero sacamos un 6,2%, Si los humanistas hubieran estado donde se habían comprometido, habríamos estado en el 8% aproximadamente.

¿Qué le pareció, hablando del PH, la experiencia del Todos a la Moneda?
-No participé de la campaña, incluso no voté. Por primera vez en mi vida, me abstuve. Alguien me dijo: “¿Por qué si hay candidatos de izquierda?” y yo le dije “Porque yo soy partidario de un candidato de izquierda, no de varios”. Amigos que estuvieron ahí quedaron muy decepcionados.

La figura de Marcel Claude fue controversial.
-No opino sobre Marcel Claude.

Otra cosa fue la diferencia entre la primera candidatura de MEO y la que presentó ahí.
-En la primera capitalizó mejor un descontento con un programa para nada radical, todo lo contrario. La nuestra era una candidatura que ponía los puntos sobre las íes, y ese no era el caso de MEO, que planteaba privatizar parte de Codelco. Él se benefició de esa ambigüedad hacia la izquierda y la centro derecha. Incluso tuvo gente de derecha apoyándolo, como el economista (Paul) Fontaine. En la segunda, uno no puede vivir patinando sobre el hielo eternamente… Ya estaba un tanto desgastado, había perdido frescura y juventud.

Y ahora se le suma el caso SQM.
-Qué quiere que le diga, habrá que esperar lo que dicen los tribunales desde el punto de vista técnico jurídico. Desde el punto de vista ético cada uno tiene su apreciación.

“Partido de corrientes sin ideas”

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Usted fue militante histórico del PS, ¿cómo ve al partido ahora?
-Lo veo mal, opaco. Siempre fui crítico de las corrientes, que pasaron a convertirse en instituciones permanentes dentro del partido, con jefes y disciplina. Pero antes por lo menos contrastaban visiones. Hoy no veo eso, han perdido todo contenido. Ya no sé cuál es la diferencia, en términos de pensamiento político, entre Isabel Allende y Osvaldo Andrade, o entre Camilo Escalona y Ricardo Solari. ¿Por qué no lo sé? ¡Porque no la hay! El PS ha devenido en un partido de corrientes sin ideas..

¿Existen nuevas figuras que puedan cambiar esto?
-Yo he celebrado la aparición de una nueva figura que es Fernando Atria. Hace muchos años que no veía a un socialista que trataba de pensar usando herramientas de la teoría política. En el PS la elaboración teórica fue muriendo con estas corrientes que a lo único que se dedicaban era a los cupos. La posibilidad de que el PS se recomponga pasa necesariamente por una implosión. Son aparatos tan sólidamente establecidos que la única manera de que se destruyan es que exploten, que revienten.

¿Cómo se podría hacer eso?
Ah no sé yo, pregúntale a Andrade y a Escalona jajaja

¿Qué le parecieron los nombres que salieron como presidenciables: Ricardo Lagos, Isabel Allende, José Miguel Insulza?
-Esos dos nombres socialistas y de uno que tiene el hermafroditismo político de ser PPD y PS, que es Ricardo Lagos, son nombres naturales, para ir a una elección en la que no esté en juego una transformación importante para Chile. Particularmente en el caso de Lagos, él es un buen candidato, pero un buen candidato para conservar las cosas como están con algunos retoques. ¿Es eso lo que se espera de un candidato del partido socialista? (Arrate guarda silencio)

¿Qué le parece el superclásico que planteó Piñera?
-En el superclásico yo creo que la U debería derrotar a Colo Colo a pesar de todas sus dificultades jajaja

¿Qué nombres cree que podrían aglutinar a la izquierda fuera de los dos grandes bloques?
-Hay muchos creo yo. Tampoco es un ejército ¿no? Que me perdonen si les molesta, pero la verdad es que yo me impaciento. No creo que tengamos todo el tiempo del mundo.. Yo sé que por timidez, por temor, por mal cálculo a mi juicio, las cosas es más fácil postergarlas, pero yo creo que hoy deberíamos entrar a una definición de un liderazgo. Entre esos yo veo a Cristián Cuevas, Manuel Jacques, Álvaro Ramis o Carlos Ruiz. 

Reformas

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¿Cómo ha visto la reforma educacional que ha impulsado el gobierno de Bachelet?
-Recogió el ánimo de 2011, pero no lo aprovechó como debía. Hubiera esperado un gobierno de entendimiento con el movimiento estudiantil, los profesores y rectores de las universidades pública. Pero no hizo esto. Este es un gobierno en definitiva bonapartista, que tiende a ponerse por encima del otro y administrar las diferencias de los demás.

A usted se le ha criticado por la reforma del copago mientras fue Ministro de Educación.
-Eso fue una iniciativa del ministerio de Hacienda, encabezado por Alejandro Foxley y el director de presupuestos José Pablo Arellano. Requerían esto porque la derecha se los exigía para votar a favor de un proyecto que prorrogaba la vigencia de un aumento de 2 puntos del IVA.

¿Cuál fue su participación entonces?
-Esta ley ni siquiera lleva mi firma, sino que la firma del ministro de Hacienda. Yo puse ciertas condiciones para aceptarlo al ministerio de Hacienda, y ellos me dijeron que ya no podían establecerse porque la ley era miscelánea que estaba en tercer trámite constitucional, y que lo dejáramos para el año siguiente. Y yo acepté, ese fue mi error. Pero lo que pasó después no es responsabilidad mía. Los que tienen que responder por qué se les disparó el financiamiento compartido son el gobierno de Frei, el gobierno de Lagos, y el gobierno de Bachelet.

Que ahora aprobó el proyecto para terminar con el copago.
-Claro, porque se hizo una reforma tributaria, que entregó recursos para hacerlo. Por eso es que la reforma tributaria también me parece a mí que ha sido importante, más allá de sus limitaciones.

Usted también fue embajador en Argentina ¿Qué le ha parecido la postura del gobierno respecto a Galvarino Apablaza?
-Ha ido más allá de lo necesario, involucrándose en las posturas de la UDI, que yo entiendo, pero que no comparto. Yo no sé por qué a Apablaza no lo interrogan en Argentina, eso es perfectamente posible de hacer por la vía del exhorto. Lo que me perturba es que lo que se genera con esta actuación del gobierno es una inestabilidad en la categoría de un refugiado, que yo creo que es muy valiosa.