“Buenos días, señor presidente”, dijo el sumo pontífice al mandatario argentino Mauricio Macri, quien respondió “¿Cómo le va Francisco? Un gusto” antes de que ingresaran a conversar en la biblioteca del Vaticano, que es el lugar donde el papa suele llevar a cabo las audiencias privadas en el Palacio Apostólico.

Macri arribó al Vaticano en compañía de una comitiva de diez personas, entre ellas su esposa, Juliana Awada, quien vestía en el pelo una mantilla negra para el encuentro con el papa. Los acompañantes quedaron afuera de la pieza, donde la reunión a solas se extendió por casi media hora.

Durante la entrega de regalos, el Papa Francisco regaló al presidente argentino algunos documentos y advirtió que tenían la clara intención de procurar el “cuidado del medioambiente” y llevar a cabo “la doctrina social de la Iglesia”.

Después vino la entrega de regalos. Macri le ofreció a Francisco un poncho de Argentina, una reproducción de la Cruz de Matará, símbolo del período de evangelización y la más antigua conocida en América y doce discos con música chamamé y tango.

El Papa, por su parte, regaló al presidente argentino una medalla. “Es un olivo con dos ramas y en medio algo que no funciona, que está separado, y es el olivo el que lo une. Esto es lo que yo les deseo a todos los jefes de Estado”, le aseguró. También le entregó su exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” y su encíclica sobre el medioambiente “Laudato si”.

El Papa le advirtió que los dos documentos tienen la clara intención de procurar el “cuidado del medioambiente” y llevar a cabo “la doctrina social de la Iglesia”.