Hoy se llama Villa Baviera, antes se llamó Colonia Dignidad. Tanto la una como la otra son la misma tierra. Y si hace unas décadas, en Colonia Dignidad  se llevaron a cabo atropellos contra hombres, mujeres, niños y niñas, desde violaciones a los Derechos Humanos hasta abusos sexuales, hoy en Villa Baviera también se viven sucesos dignos de dictadura.

Desde hace unos años la inmobiliaria Neidenburg Limitada, representada legalmente por Hans Jorg Schreiber Nill, está intentando que los habitantes de la ex Colonia Dignidad se comprometan a silenciar su imagen, su vida, sus historias pasadas y las que vienen en camino. ¿Cómo? mediante un contrato notarial, con fecha de febrero de 2016, en que los colonos se comprometen a ceder en forma íntegra su memoria, a cambio de una “promesa” de un terreno de tierra.

En el documento se expresa de manera burdamente explícita la intención de controlar de manera absoluta las “Experiencias de vida” de los colonos. En los antecedentes del primer punto referido al contrato se señala “Los Cedentes son personas naturales de nacionalidad (alemana – o chilena – según el caso) que comparten historias de vida comunes y particulares en torno a su llegada o nacimiento, diario vivir, religión, sufrimiento y experiencias en la denominada Colonia Dignidad. (…) La Cesionaria tiene interés en adquirir los derechos sobre las historias de vida, derechos de imagen y otros de que da cuenta este Contrato para explotarlas comercialmente en el futuro”.

La compra del silencio de los colonos y colonas incluye “todo tipo de obras audiovisuales y cinematográficas, incluidas documentales, películas, programas de televisión, cualquiera sea la plataforma en que se emitan, publiquen o distribuyan”, además de “el derecho para usar la imagen o los nombres de los Cedentes en cualquier tipo de obras literarias, artísticas o dramáticas, incluyendo libros, textos y manuales de cualquier naturaleza”, con tal de tener el control total de aquellas “historias de vida, experiencias personales y grupales vividas en la Ex Colonia Dignidad, hoy Villa Baviera y sobre el derecho para hacer uso exclusivo sobre su versión personal de los hechos sucedidos en ese lugar”.

El documento, además, especifica que los cedentes firmantes están obligados a entregar a la Cesionaria la información que les sea requerida de aquí hasta el último día de sus vidas y solicitar autorización de la misma, en el caso de querer compartir cualquier tipo de información con un tercero, incluso dentro de una conversación personal.

El pago a cambio de olvidar la memoria del pasado e hipotecar la voluntad del presente, es tan ambiguo como irrisorio. Textual, el contrato indica “El Cesionario como precio o contraprestación por los Derechos de Imagen o los derechos sobre las Experiencias de Vida a cada uno de los Cedentes, hará sus mejores esfuerzos y pagará, dentro del plazo de un año, con la entrega en dominio de un predio de una superficie total de no menos de cinco mil metros cuadrados, ubicado en el sector de su propiedad”.

Como corolario, la Cesionaria desliza su intención de, eventualmente, lucrar con la riqueza emocional de los firmantes, señalando en la cuarta foja que “Como titular de derechos patrimoniales, el Cesionario tendrá libertad para comercializar, explotar o negociar licencias de uso, cesiones de derecho, contratos de Edición, contratos de Representación u otros contratos o cláusulas contractuales de otro tipo sobre las obras de que se trate, derivadas de los Derechos de Imagen y de las Experiencias de Vida”

@elmaule

Otras indicaciones señalan que “Los Cedentes se obligan a guardar confidencialidad absoluta sobre el presente Contrato, sobre los derechos cedidos y sobre las condiciones del precio pactadas” y estima penalizaciones en el caso de no cumplirse este u otros puntos del contrato.

Según el décimo y último punto, son Hans Jorg Schreiber Nill y Thomas Schnellenkamp Witthahn quienes en nombre de la inmobiliaria Neidenburg los dueño absolutos de la historia de este ex centro de exterminio, tortura, desaparición, experimentación, tráfico de armas, y abusos sexuales.

Tras el destape de este documento y de las aberrantes intenciones, la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad denunció el caso por “obstruir gravemente las investigaciones judiciales, científicas y culturales que se encuentran en curso”, señalando además que el contrato tiene por objeto censurar además a medios de comunicación e investigaciones que quieran dar a conocer estas historias de vida, e interpelando al Gobierno de Chile y Alemania a implementar medidas para encontrar lo que la empresa inmobiliaria pretende enterrar.

La agrupación anunció que tomará medidas ante la justicia “Lo primero es llevar el caso a Tribunales. Se los vamos a llevar a los dos jueces que llevan los asuntos de Colonia Dignidad, el Juez Carroza y el Juez Muñoz, que es el que está encargado de los Derechos Humanos en Tribunales, además de llevarlos también al Presidente de la Corte Suprema, el Juez ” afirma Margarita Romero, Presidenta de la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos Colonia Dignidad

La idea es contrarrestar la ofensiva represiva y manipuladora de los herederos de los antiguos jerarcas que hace unos año, y tal como hoy, controlaban, anulaban y abusaban de los derechos de los habitantes de la colonia, desde formas tan explícitas como las acaecidas en el documento, hasta detalles sutiles de abuso como el hecho de que el texto esté redactado en un idioma que los alemanes no manejan a la perfección, impidiendo de manera intencional, una total claridad y transparencia de lo que están firmando. “Ellos estaban a punto de firmar, pero el abogado que los representa, rechazó el contrato, les explicó de qué se trataban y ahora los colonos también rechazan el contrato” afirma Romero.

 

Contrato CD