Carlos Cabezas está contento. Este sábado, en una actividad organizada por el Ministerio Secretaría General de Gobierno se lanzó oficialmente su último tema Corazón para hacer Constitución.

La canción, que es interpretada por Manuel García, es la banda sonora del Proceso Constituyente, la iniciativa estatal que busca a través de un proceso de consultas ciudadanas una nueva Carta Fundamental para Chile.

“Me gusta meterme en desafíos. No puede salir algo malo de acá… supongo”, nos dice sonriendo el vocalista de Electrodomésticos luego de recibirnos en su estudio, en el segundo piso de una casa escondida al final de un silencioso callejón de la ciudad.

Cabezas, siempre con su voz en tonos oscuros, dice que está contento. Que el encargo de la canción sobre el proceso constituyente era un desafío y que salió bien. Dice que está trabajando en una versión instrumental del tema Corazón para hacer Constitución (y que después nos mostró y puedes escuchar en el video insertado al final de la nota) y en nuevos temas de su banda, “para terminar otro disco de aquí a fin de año”.

¿Y las últimas composiciones donde apuntan?

Una de las características de mi manera de componer es que no sé dónde van las canciones. Voy haciendo unas bases musicales, que vayan proponiendo una idea de a poco, y se vaya encaminando solo. Trato de seguir la música más que ponerle inteligencia a la música, para que salga viceral. Cuando trabajas así me da la sensación que es más auténtico, más honesto.

En ese sentido es bien distinto con el trabajo de “Corazón para hacer Constitución”.

Es que es distinto. Es un encargo, es trabajar con una idea ajena.

¿Cómo surgió ese encargo?

Una agencia de publicidad me contactó. Hicieron una licitación, donde eran cuatro participantes, después quedaron tres y les gustó mi propuesta. Fue entusiasmante y exigente. Como cuando haces música de películas, que tienes que trabajar al servicio de una idea. Te pones en lugares difíciles y te exige definiciones propias.

Definiciones propias políticas…

Políticas finalmente, pero más que nada… Yo no soy político, nunca he militado, al contrario siempre he tenido una distancia y reticencia por todo lo político, creo que por cómo crecí. Nunca les he creído nada a los políticos en general. Pero en términos sociales más básicos, encontré que era un tema interesante de reflexionar. Y pensando en cómo está el país ahora cada vez me hace más sentido que el recorrer este proceso constituyente va a ser bueno para todos. Casi como una terapia nacional. Es que el análisis es bien largo de cómo estamos…

/Boris Yaikin

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“Pensando en cómo está el país ahora cada vez me hace más sentido que el recorrer este proceso constituyente va a ser bueno para todos. Casi como una terapia nacional”.

Entonces ¿cómo estamos?

Estamos convertidos en una sociedad muy desconfiada, hostil, vociferante, llena de exacerbaciones verbales, los medios nos enseñan a descalificar. Todo se vende en una fraseología agresiva, ampulosa, entonces tengo la sensación de que este neoliberalismo en que estamos metido, esta sociedad mercantilista, sumado al individualismo propio del occidente, dan un resultado feroz, que nos tienen a todos transmitiendo como loritos ideas que no entendemos muy bien. Este individualismo, y esta competitividad, que sería un tercer ingrediente -que como dice Maturana, implica que para que a ti te vaya bien, le tiene que ir mal a otro-, hace que se nos peguen todos los patrones de conducta que emanan de este cruce ideológico y terminamos todos con mucho ruido, muy estresados, repitiendo patrones que hacen que todos actúen igual. Por ejemplo, no es solo que no estemos de acuerdo con alguien de derecha, sino que lo despreciamos. Es todo apuntando con el dedo, no hay espacio para que estén las opiniones de todo el mundo. Este proceso puede servir como una catarsis que ayude que cada uno de nosotros se defina en qué es lo que entendemos por igualdad de derechos, por justicia social.

¿Hacia dónde debiese apuntar la nueva Constitución?

Debiese darle una mirada a lo colectivo. A primero darnos cuenta que este sistema nos tiene así, que estamos medio descalibrados, hay que entender que inevitablemente nos va a llevar a comportarnos de manera violenta, agresiva, por la competitividad. Este ejercicio, que lo veo como una especie de taller que tendrá errores, aunque resulte o no resulte va a ser bueno igual, porque existe una distancia enorme entre lo que deciden los políticos y cómo viven las personas. Existe una gran desconfianza con los políticos.

/Boris Yaikin

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Tú mismo podrías ser uno de ellos, de los que tenía mucha desconfianza. ¿Qué cambió? Porque pasas a ser la musicalización del proceso y de alguna medida también del gobierno. ¿Hay un acercamiento a la institucionalidad?

No siento que me esté acercando a la institucionalidad.

Pero el proceso no surge desde un movimiento paralelo, ciudadano…

Sí, pero encuentro que el proceso lo propone más la Presidenta. Me tinca que para el gobierno debe ser un cacho toda esta cuestión. Es un proceso bueno para el país. Y no siento que esté apoyando al gobierno con esto, creo que estoy apoyando un proceso ciudadano. Además hay que parar de gritar, chillar y hay que empezar a hacer.  Yo al principio era escéptico con el proceso. O sea, no nos ponemos ni para el horario de invierno… Pero, qué se supone que debemos hacer ahora, que hay tanta distancia entre las diferentes visiones. No creo que haya que ahondar eso. Creo que hay que producir un espacio, donde podamos juntarnos. Por eso partí la canción desde la geografía, buscando qué lugares comunes hay para poder encontrarnos todos. Y la música es un lenguaje que puede invitarnos a una reflexión más limpia. Es una letra que pretende convocar a todo el mundo, para que se entusiasme en decir lo que quiere. Entiendo que es un proceso que trasciende este gobierno, además es único, no hay información comparable de otros países. Es el medio cacho. Pero me hace sentido el recorrer ese proceso.

/Boris Yaikin

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El tema tiene un beat folclórico y lo han comparado a lo que hacía Quilapayún musicalizando el programa de Allende, o a la canción del No. ¿Crees que son similares?

Son distintos, la canción del No, era otro contexto, había una dualidad, era Sí o no. Se supone que esta canción tiene que convocar, hacer que la gente reflexione y se entusiasme y motive en participar del proceso. El resultado del proceso es algo que no se sabe. No es algo concreto como en el caso de los Quila. Es como un taller cívico. No estoy promoviendo una idea específica política de cómo deberíamos vivir en Chile. Uno tiene ciertas tendencias, pero creo que aquí precisamente hay que salir de todo eso. Nunca he comulgado con alguna ideología y ya como que están medio obsoletas en términos de encausamiento de ideas de cómo vivir los humanos.

¿Qué opinas del comentario de Oscar Contardo, diciendo que es una canción dulzona…?
Qué más se puede esperar de Oscar Contardo. Estoy pensando en los chilenos en general, no estoy pensando en que estoy apoyando al gobierno. Estoy apoyando un proceso nacional que va más allá del gobierno de turno y que le puede hacer bien a todos los chilenos.

/Boris Yaikin

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¿No crees que el proceso debiese ser vinculante?
Si lo que se busca es que la gente se sienta representada en la Constitución tiene que haber algún tipo de vínculo entre lo que aparecen en los cabildos y los encuentros. Si no se traduce lo que se habla y llegan con otro cuento, eso se va a notar de inmediato y no va a funcionar el sentirse representado. Pero no creo que deban haber pautas muy estrictas del proceso. Creo que debe haber espacio para ir acomodando,porque el proceso es imposible hacerlo de una. Es como hacer una película, desde la idea original, el guión, la filmación y el montaje pasan muchas cosas y al final lo que termina es una idea central que se va nutriendo del proceso. Esto debiese ser parecido. No sabemos donde vamos a llegar, pero recorrámoslo.

¿Qué le dirías a los que están muy cómodos en el sistema y están en contra del proceso constituyente?
Que si tienen confianza en sus convicciones no debiesen tener ningún temor en ponerlas sobre la mesa y contrastarlas con las del que está al frente. Si te logras sentar con un hueón que piensa totalmente distinto a ti y logras conversar eso es un avance cívico enorme, porque todos creemos que sabemos cómo tener un mejor país, no sé, desde ahí en adelante debiésemos poder construir algo mejor.