Cuando el pasado 20 de mayo llegó un sector de Izquierda Autónoma a reunirse con la ministra de Educación Adriana Delpiano, las redes sociales estallaron inmediatamente. La Confech había determinado congelar las conversaciones con el gobierno por los nulos avances y las diferencias evidenciadas en las mesas pre legislativas a la Reforma Educacional.

Por eso llamó la atención que miembros de Izquierda Autónoma, participante del movimiento estudiantil a través de distintas federaciones -entre ellas la más visible de todas, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile- estuviera en el Mineduc conversando con la ministra cuando la decisión de los estudiantes era tomar distancia previo al discurso del 21 de mayo.

Y las críticas se agudizaron cuando se supo que esta acción era desconocida incluso para militantes de la propia Izquierda Autónoma, entre ellos el más visible que tiene la organización, el diputado por Magallanes Gabriel Boric.

De hecho, el parlamentario estaba entre los nombres de la lista de asistentes al encuentro. Pero él mismo aseguró no saber de la reunión.
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La situación develó un conflicto interno en la organización entre dos sectores que parecen distanciarse cada vez más. Uno, el que asistió al encuentro con Delpiano, es llamado “Fuerza Autonomista”, está ligado a la Fundación Nodo XXI y opera bajo la batuta del director de Sociología de la Universidad de Chile, Carlos Ruiz. Y el otro, tiene en Gabriel Boric su principal figura.

Las diferencias, cuentan desde ambos sectores, es sobre todo política: El diagnóstico que hacen del Chile actual y la forma de construir un partido político. Esta situación ha provocado que el autonomismo esté abocado a un proceso de consolidación orgánica interna. Mientras, en plena coyuntura electoral, otras fuerzas emergentes como Revolución Democrática ya se constituyeron como partido y se afrontan a disputar las elecciones de fin de año. Pero es precisamente la diferencia en torno a las elecciones uno de los temas que más ha sacado ronchas en la interna de la IA.

Los dos sectores

En marzo de este año se realizaron las primeras elecciones internas en Izquierda Autónoma para definir una directiva nacional. El objetivo era consolidar una orgánica para enfrentar de mejor manera los desafíos actuales de un movimiento que se consolidó en el ámbito estudiantil y que, desde la vitrina de Gabriel Boric en el Parlamento, comenzó a tener posicionamiento nacional.

Se eligió una directiva de 9 miembros y el ex presidente de la Fech, Andrés Fielbaum, quedó como vocero oficial tras obtener la primera mayoría. Junto a él están Cari Alvárez, Rodrigo Oliva, Víctor Orellana y Daniela López como representantes de la Fuerza Autonomista. De la “disidencia” son los otros cuatro miembros: Jorge Sharp, Gonzalo Winter, Andrea Salazar y Tania Madriaga. Parte de ese sector también es el hermano de Carlos, Rodrigo Ruiz, ex director editorial de este medio.

Aparte de la dirección nacional, existe una directiva ampliada de 42 miembros. Ahí, ambos bandos están igualados con 21 miembros cada uno.

Junto a Fuerza Autonomista está la Fundación Nodo XXI, a la que se ha catalogado como  “el partido” detrás de Izquierda Autónoma. Su director es el sociólogo Carlos Ruiz. Un perfil suyo en la revista Qué Pasa lo posiciona como el principal “intelectual” detrás del movimiento estudiantil, lo que provocó diversas críticas dentro del mundo de los estudiantes por la importancia que le dan a Izquierda Autónoma en un proceso que va más allá de una sola organización política.

Nodo XXI ha funcionado como un espacio de formación de dirigentes y de aportes teóricos al movimiento estudiantil. Por sus filas han pasado ex dirigentes Fech como Francisco Figueroa, Sebastián Aylwin y Gabriel Boric. Sin embargo, el conflicto al interior del autonomismo provocó un quiebre entre el diputado y la fundación. Desde hace unos meses que Boric dejó de pertenecer oficialmente a la organización.

Las diferencias

No es novedad que hay un conflicto importante al interior de la organización. Y la principal diferencia es política, hay una valoración distinta del rol de elecciones como proceso de constitución política y valoración distinta del rol que significaría lograr conquistar avances concretos en las reformas que se están disputando”, asegura Andrés Fielbaum.

Luego agrega: “Algunos sostenemos que hoy lo más importante que puede lograr una fuerza transformadora es que los procesos de movilización de los que participamos logren frutos, aunque no sean todos los que queramos, especialmente en educación, expandir la educación pública para que el mercado retroceda. Pero hay otros sectores en la organización que les parece más importante acumular el descontento del fracaso de una reforma de este estilo, esperando que eso se traduzca en una mejor proyección electoral, asignándole una valoración más grande a lo electoral”.

El ex presidente de la Fech asegura que no tienen una vocación “anti electoral” -Izquierda Autónoma ya disputó las elecciones parlamentarias pasadas-, pero que les preocupa la “naturalización” que se da de las elecciones como un bien en sí mismo: “La propia dinámica electoral, puede ser una moledora de carne efectiva para quitarle el poder rebelde a una organización, porque finalmente uno se empieza a organizar en torno a las elecciones en lugar de que estas sirvan para los proceso de organización en construcción. Los últimos 25 años en Chile han sido explícitos al respecto”.

Fuerza Autonomista le da prioridad a la lucha educacional por sobre las demás, entendiendo que no existen todavía las condiciones para una disputa mayor sin ser absorbidos por las lógicas de la democracia liberal.

Desde la vereda del frente, entienden lo importante de la educación, pero que la coyuntura de crisis política del país requiere la aparición de nuevas fuerzas que, aunadas en una plataforma política más amplia, puedan disputar el Estado.

“Hay quienes piensan que la organización tiene que enfocarse exclusivamente en un aspecto que garantizaría la emergencia política. Pero otros pensamos que la emergencia política del movimiento no sucede en un instante determinado, sino que es un proceso complejo y largo. Más que la disputa municipal en sí misma, creemos que en el territorio y la disputa del gobierno local hay tremendas oportunidades para que las luchas sociales puedan proyectarse a la política y nuestro partido debe ser una herramienta para eso. No creemos que el movimiento social va a haber avanzado por ganar cargos institucionales, pero es una tremenda oportunidad que ahí donde tengamos un movimiento social vivo, prefigurar la sociedad que queremos construir en esos espacios institucionales”, cuenta Gonzalo Winter, miembro de la dirección ejecutiva de la IA.

Además del bullado episodio en el Mineduc, otra situación develó las diferencias al interior del autonomismo: la candidatura a la alcaldía en Valparaíso.

El caso de Valparaíso

Izquierda Autónoma definió participar en las elecciones municipales en Magallanes y Corral, dos comunas donde se viene trabajando con ese fin y se cuenta con el consenso interno de la organización. Sin embargo, hace poco se lanzó la candidatura de Jorge Sharp en Valparaíso, dentro del proceso de primarias de la organización La Matriz.

“El primer candidato a alcalde de la historia de Izquierda Autónoma se había inscrito bajo una definición exclusivamente local, prescindiendo de todo el colectivo para esta decisión”, escribió en Facebook Andrés Fielbaum, acusando al sector de Boric de no respetar los acuerdos de la organización.

El autonomismo había definido criterios para definir la disputa electoral. Sin embargo, la aplicación de estos es materia de distintas interpretaciones entre ambos bandos. Fielbaum dice directamente que en Valparaíso no hay una resolución, porque pese a que se expresa la crisis de la política, “no hay un proceso de organizaciones sociales como sí hay en otros lugares”.

Sin embargo, desde el otro sector critican que se mire en menos un proceso de constitución de una organización amplia que busca disputar electoralmente. En La Matriz participan, además de los autónomos, Revolución Democrática, el Partido Igualdad, el Partido Humanista y diversos colectivos locales. “En Valparaíso se ha mercantilizado la vida, los servicios públicos, los bienes comunes, etc. Esto ha producido un profundo malestar en un amplio abanico de sectores sociales que ha dado paso a distintas luchas, en educación, en las comunidades de vecinos en cerros organizados que luchan para expulsar inmobiliarias, luchas urbanísticas en el borde costero, luchas por más democracia”, afirma Jorge Sharp.

La candidatura que impulsamos se relaciona vitalmente con todo este entramado social en Valparaíso“, agrega. El próximo 3 de julio habrán primarias ciudadanas -por fuera de las del Servel- en el puerto, con 5 pre candidatos en total. Sobre las críticas de su propia organización, Sharp asegura que las diferencias dentro de Izquierda Autónoma “cruzan a todo el campo de la izquierda en Chile. Todas las fuerzas están en lo mismo y en IA han sido más intensas y han llegado a ponerse en público conocimiento de la ciudadanía. Lo que cabe es que esas discusiones se hagan de cara a la militancia con el más profundo espíritu democrático y no dando la espalda a la sociedad”.

Además del tema electoral, la diferencia política se ha reflejado en disconformidades por declaraciones de la principal figura de los autónomos, el diputado Gabriel Boric. Una fue con la definición respecto al proceso constituyente, que el parlamentario por Magallanes aseguró que participaría, pese a no existir resolución de parte del colectivo. Otro episodio que fue un golpe a la interna fue cuando dijo que no se repostularía a su cargo si Izquierda Autónoma no se convierte en un partido.

La falta de definición y la pelea interna precisamente ha retrasado la definición sobre si se constituirán como un partido político o no.

Consultado por El Desconcierto, el diputado asegura que “por ahora prefiero dar el debate al interior de mi organización antes que hablar con la prensa”.

Un problema para la izquierda

En tiempos de crisis de la política institucional, se suele mirar por alternativas dentro de los sectores emergentes, que han tenido un importante desarrollo dentro del mundo estudiantil, pero aún no dan el salto a otras disputas.

Para el sociólogo Alberto Mayol, en el caso de Izquierda Autónoma, se hizo la parte más difícil, consolidar un movimiento en el mundo estudiantil tras empezar de cero. Pero en el paso actual es donde se están quedando estancados: “Hay un error en no dar un paso lo suficientemente ofensivo, de plantearse como una oferta relevante a nivel masivo, comprendiendo los límites de comprensión de la ciudadanía y no tanto los del mundo estudiantil por dentro. Ahí hay un paso que no se han dado correctamente o si se da, se hará a destiempo. Implica la decisión de tomar la delantera, la vanguardia del proceso histórico“.

Esta situación, según Mayol, va para todos los grupos de la “izquierda emergente”: La Izquierda Libertaria, la UNE, Revolución Democrática, las centrales sindicales que trabajan desarticuladas, etc.

De cara a las próximas presidenciales, ha surgido el nombre del sindicalista Cristián Cuevas como alguien que puede aglutinar tras de sí a estas fuerzas. Sin embargo, la falta de definición interna de cada grupo ha entrampado -hasta ahora- el proceso.

“Jackson y Boric son lo políticos con más confianza del sistema, pero están atrapados en su cargo. Si no puedes salir tu mismo a decir que necesitas bajar la edad mínima para ser presidente o senador, entonces ¿quién lo hace? La gran impugnación de ambos grupos al sistema ha sido la sugerencia de bajar el sueldo de los parlamentarios. Es algo interesante, una movida dentro del ajedrez de la política, pero no es la impugnación a la élite. Hay que ser más osado“, dice Mayol.

Así, la disputa interna del autonomismo aun ha dejado varias acusaciones públicas entre sus miembros. Revisa acá algunas: