El próximo domingo 5 de junio los peruanos enfrentarán la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que se enfrentan Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski (PPK).

Ha sido una semana intensa, en la que ambas partes han puesto todas las cartas sobre la mesa y los detractores de Fujimori han intensificado su ofensiva para contrarrestar los resultados de las encuestan que posicionan a “la china”, como se le conoce a la hija del ex presidente, como la favorita para ocupar el sillón presidencial con un 55% de los votos.

Fueron cerca de 70 mil manifestantes los que se congregaron en la marcha del pasado 31 de mayo en contra de Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular. En la Plaza Dos de Mayo se reunieron representantes de organizaciones civiles, varios partidos políticos y defensores de Derechos Humanos, cuya meta en común es impedir que la heredera de Alberto Fujimori llegue a la presidencia. Hasta allí llegaron también grupos feministas, quienes han tenido una participación muy activa durante todo el período de campaña para recordar las esterilizaciones forzadas ocurridas durante el régimen de Fujimori padre. “Somos las hijas de las mujeres que no pudiste esterilizar”, rezaban los lienzos de las manifestantes.

Pero ahora todos los dardos apuntan contra Keiko Fujimori, a quien acusan de tener vínculos con el narcotráfico. En entrevista con el periódico La República, los asesores de PPK describen por qué Keiko sería sólo una figura decorativa manejada por sus asesores políticos. Gino Costa señala que los peruanos “olvidan que Alberto Fujimori cayó por su alianza con los narcos y terroristas colombianos de las FARC. Fujimori y Montesinos los abastecieron con 10 mil fusiles de guerra. Esa resultó la última operación de ese gobierno del cual la señora Fujimori fue primera dama. La corrupción va de la mano con el crimen. El principal obstáculo para combatirlo es la corrupción. El fujimorismo es sinónimo de corrupción y narcotráfico”. Para Costa, el nuevo fujimorismo está encarnado por su ex secretario Joaquín Ramírez, investigado por narcrotráfico en el Perú y en Estados Unidos, financista de Keiko Fijimori, a quien la candidata no le preguntó el origen de esa fortuna.

Ante la pregunta de si el Perú está frente a un posible narcoestado, el asesor de PPK, Avelino Guillén, responde: “Qué otro partido tiene a un ex secretario general (Joaquín Ramírez) investigado por la DEA, la Inteligencia Financiera y la Fiscalía peruana. En qué otro partido sus aportantes de campaña son señalados como narcotraficantes por la DEA. Además, once de sus congresistas electos están señalados por lavado de activos. Jefes de campaña vinculados a Eteco, acusado de ser un capo de la droga en Tocache”. Guillén advierte que Perú corre peligro de ser censurado internacionalmente como ocurrió con el expresidente Ernesto Samper (1994-1998) en Colombia, cuando se descubrió que el cártel de Cali financió su campaña electoral. Frente a esas condiciones de aislamiento internacional, el país enfrentaría muchas dificultades.

En medio de la cuenta regresiva, Verónika Mendoza, líder del Frente Amplio, manifestó públicamente su apoyo a PPK y difundió esta semana varias fotos en compañía del ex presidente de Uruguay, José Mujica, sosteniendo una camiseta con el estampado de “Keiko no va”. Además, Mendoza ha utilizado su cuenta personal en Twitter para difundir su participación en la marcha anti Fujimori y un video con la versión en quechua de “#KeikoNoVa”