“Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando les dicen harina
sabiéndose que es afrecho”

                                                                                                                       (Violeta Parra)

No es un hecho casual que la biblioteca de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile se llame Andrónico Luksic Abaroa y tampoco que el edificio donde encuentran las aulas de dicha facultad, lleve el nombre de un Banco, más bien corresponde que así sea, porque desde hace ya décadas los programas de enseñanza que allí se imparten, coinciden con los intereses del sector dominante de nuestro país.

Tampoco nos debería sorprender, que más de una cincuentena de establecimientos de educación superior que forman profesores en nuestro país, amparados en el Artículo 104 de la ley de educación que dice: “La autonomía académica incluye la potestad de las entidades de educación superior para decidir por sí mismas la forma como se cumplan sus funciones de docencia, investigación y extensión y la fijación de sus planes y programas de estudio”.  Situación que explicaría por ejemplo que un profesor formado en la ciudad de Iquique tiene una malla curricular distinta a un colega de Talca. A lo menos, en esa carrera sobre la cual se centra el debate respecto de la calidad de la educación, el concepto de libertad, defendido a ultranza por la casta burocrática que administra el modelo chileno, no hace un gran aporte.

Por otro lado y en el ámbito de los principios de la ley que rige la educación se declara: Artículo 103  “j)  Integración. El sistema propiciará la incorporación de alumnos de diversas condiciones sociales, étnicas, religiosas, económicas y culturales”. Declaraciones que el mercado se ha encargado de transformar, como veremos a continuación.

El éxito de la Educación Chilena

La vigencia de hechos como los referidos arriba, han significado un resultado que evidentemente corresponde a lo planeado desde la aplicación de la reforma estructural profunda desde el ya lejano 1981 y la LOCE del año  1990,  sus resultados están a la vista: En el 2003 un estudio publicado por la revista “Capital”,  decía que los líderes corporativos en Chile provenían de 10 colegios y dos universidades, luego de una década se concentra más y pasa por colegios particulares exclusivamente y la carrera de Ing. Comercial de la Universidad de Chile y la Católica más post grados en el extranjero.[1]

En el mismo año 2013 se publica lo siguiente: “Hace 10 años, los (políticos) egresados de colegios particulares representaban un 45% del total de egresados, versus el 60% mencionado en el presente. A su vez, hace una década, los egresados de colegios particulares de la Alianza alcanzaban un 55%, once puntos menos que en el año 2013, mientras que los de la Concertación, subieron a su vez en cinco puntos en el mismo período.”[2]

Este éxito,  no tiene sentido irónico ni de anécdota, por el contrario se ha expresado en resultados concretos, que demuestran la consolidación de un modelo económico reflejado en el siguiente cuadro construido con datos del Banco Central de Chile.

 

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Los datos hacen evidente, que mientras los chilenos somos bombardeados por una campaña que, señala que la baja del precio del cobre y la falta de inversión por la incertidumbre de los capitalistas, implica que se debe ser austero en el gasto y otras amenazas,  al mismo tiempo,  los negocios de servicios,  (empresariales que representan a los servicios de contabilidad, publicidad y otras asesorías), no dejan de crecer, lo mismo que los personales que incluyen salud y educación. Empresas que son manejados incluye por los profesionales egresados de la exitosa educación chilena que por supuesto no a los que provienen de  colegios municipalizados y particulares subvencionados.

Esto último puede constituir un éxito económico adicional, cuando constatamos que: Mientras en 1981, el 78% de los alumnos estaban matriculados en escuelas municipales, hoy queda sólo un 36,4%. Un verdadero Desalojo de la Educación Pública[3]. Éxito que se ha exhibido al igual que en la educación superior como un nuevo y lucrativo negocio de las últimas  décadas.

Estos antecedentes, son suficientes para demostrar que la educación ha cumplido con los propósitos para la que fue diseñada y reforzada desde los años noventa, por un lado reproducir los privilegios que entrega una buena forma de acceder al  conocimiento en  los sectores de las clases dominantes y  la casta burocrática,  para que continúe  administrando el modelo económico, y por otra parte, la educación de la mayoría para la reproducción de una mano de obra adecuada para el mercado,  que  a partir de la oportunidad que significa vivir una etapa tapizada de información, obstruye  el acceso al conocimiento de la inmensa mayoría de los chilenos.

La reforma imposible

 El proceso de acumulación de descontento de la gran mayoría de los niños y jóvenes chilenos, que perciben el engaño al comparar las profundas diferencias de las materias y los métodos de aprendizaje,  a los que han sido sometidos y que los obliga a ingresar a una educación superior de mala calidad y mercantilizada que vende la promesa de una movilidad social inexistente, mostró sus primeras expresiones públicas y masivas con los pingüinos en el 2006 y acumuló fuerza hasta la gran movilización del 2011.

No cabe duda que el tema ha impactado en la sociedad desde esos hechos y se ha producido debate, sin embargo, no existe ninguna medida que produzca harina y no afrecho, porque es imposible reformar una educación sin que esta sea pertinente a un modelo productivo  distinto al imperante, que produce resultados como los mostrados en el cuadro de más arriba y continúa destruyendo el medio ambiente,  en beneficio de los rentistas que defienden el extractivismo y no se percibe un cambio de dirección que implique agregar valor en nuestra economía.

Durante estos años, desde el 2006, por parte del poder se ha montado todo tipo de artificios en torno al problema de la educación, con el fin de ocultar que la educación de las mayorías es funcional al modelo, que entre otras cosas ha producido que el 1% de la población concentre más del 30 % del ingreso. Se ha recurrido a debates ficticios con esta idea de la alternancia en el poder que está a punto de cumplir los primeros doce años y que posiblemente se prolongue por diez y seis,  y que produce sensación de cambio.

La creatividad que están demostrando los estudiantes en los últimos días y su anuncio de pasar a la ofensiva, esperamos  no se debilite, con los eufemismos de hacer creer a la sociedad que se trata de problemas técnicos y se recurra a personajes como Brunner o a la aparición de expertos que nos conduzcan por los caminos de la psicología cognitiva o la neurociencia  para explicar que la educación ha fracasado, cuando en realidad es un éxito para el poder que controla nuestro país.

A la memoria de mi hijo Felipe

 [1] <www.capital.cl>

[2] <www.latercera.com>

[3] Datos Fundación Sol


Sociólogo, Fundación Sociedad y Trabajo