En enero SalmonChile, que agrupa a 49 empresas de la industria entre nacionales e internacionales, anunció 2.100 despidos. Esto fue antes del inédito episodio de marea roja, que aún no tiene una explicación científica definida pese a que los habitantes de Chiloé responsabilizan a la salmonicultura intensiva, por su contaminación del fondo marino y el vertimiento de miles de toneladas de salmones muertos y afectados por el virus ISA.

Los efectos del fenómeno de marea roja no sólo se han hecho sentir en el mar, sino que también en la economía: pese al anuncio inicial, los trabajadores despedidos por la crisis de la salmonicultura ya son 4.100 y no se descarta que aumenten, según publicó hoy El Mercurio. El 20 de mayo la dirigenta de Castro, Marcela Ramos, denunció en El Desconcierto: “Hay cientos de cesantes y de despedidos, además ahora las salmoneras quieren presentar recursos de amparo contra el gobernador porque no les prohibían el paso y echándole la culpa a la gente por las pérdidas. Es una cosa espantosa, yo ya no sé en quién confiar, hay gente que yo conocía y creía en ellas porque los conocía de toda la vida y ahora los veo actuar como una especie de ejército, diciendo lo mismo, las mismas tonteras”. 

El martes, además, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) publicar la información desagregada por empresa – solicitada por Oceana – sobre antibióticos usados por la industria salmonera en Chile durante 2014.