El domingo 26 de junio es un día crucial para la política española. Ese día se celebrarán las elecciones generales, donde serán llamados a decidir la renovación de 558 de los 616 escaños que conforman las llamadas Cortes Generales: los 350 del Congreso de los Diputados y los 208 de elección directa del Senado. Esta elección se realiza tras la anulación de las elecciones generales realizadas el 20 de diciembre del 2015, que dejaron un reparto de escaños que imposibilitó la investidura de un presidente y obligó a los partidos políticos a establecer pactos. Tras dicha imposibilidad, el Rey de España ejecutó el mandato constitucional y convocó a nuevas elecciones.

A escasas semanas de las votaciones, Unidos Podemos -quien en las elecciones del 2015 ya había alcanzado una histórica votación- se posiciona como la segunda fuerza política del país, superando incluso al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), conglomerado de centro-izquierda que junto al derechista Partido Popular (PP) han hegemonizado la política española en las últimas décadas dos bloques. Por eso la elección del “26-J” puede ser crucial para el partido liderado por el carismático Pablo Iglesias, el cual según una encuesta elaborada por el diario El País, puede quebrar la supremacía del PSOE en el Congreso.

Según el sondeo, el PP mantiene su primera posición,y apenas pierde dos décimas testimoniales del resultado que obtuvo el 20 de diciembre. De celebrarse hoy elecciones, obtendría un 28,5% de los votos. El Unidos Podemos, en tanto, alcanza un 25,6%, poniéndose por delante del PSOE, que marcaría un 20,2% de las preferencias.

Con estos datos, Unidos Podemos ha tomado una estrategia de polarización centrada en ignorar el socialismo renovado del PSOE, llevando el debate directamente a confrontar al PP. El partido de derecha coincide también en la estrategia, lo cual podría sepultar la candidatura de Pedro Sánchez, el abanderado del partido de centro-izquierda que fue desestimado en la elección general pasada. El PSOE se enfrenta a la situación más delicada en décadas de democracia: la posibilidad de perder la hegemonía de la izquierda es cada vez más real, ante la difícil tarea de combatir a dos poderosos rivales.

Por otro lado, el principal referente del Podemos, Pablo Iglesias, sigue posicionándose como figura política, obteniendo un saldo evaluativo de 40 puntos negativos (la diferencia entre quienes aprueban y quienes desaprueban su gestión).