Titulando en latín el anunciado que, traducido a nuestro idioma, vendría siendo el histórico “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen”, que habría proferido Jesús mirando al cielo y clavado en la cruz, el ingeniero comercial Andrés Montero, redacta una columna para Pulso, el diario económico de Copesa, que este martes 7 de junio dio que hablar en redes sociales.

La frase hace guiño al “paralelo con lo que hoy sucede en Chile”, según apunta el autor en la misma columna. En el texto, se alude a la “destrucción de la patria, la crucifixión de nuestros valores y de nuestra cultura”, en referencia al gobierno de Michelle Bachelet y, paralelamente, al auge de los movimientos sociales.

Con referencias bíblicas, la columna no pasó desapercibida en los lectores de internet, quienes de inmediato encontraron varias razones para arremeter contra el empresario. Entre ellas, llamar “jóvenes imberbes y patudos” a los dirigentes estudiantes; su molestia por la evasión del Transantiago; o referirse como “mocosos” a los secundarios que hace unas semanas entraron a La Moneda en el marco de las movilizaciones estudiantiles.

El texto, cuyo enfoque es verdaderamente catastrófico, es un claro llamado de clase, que queda aseverado en uno de los primeros párrafos, en el que Montero realiza una interesante petición: “No podemos dejar que la UP vuelva a Chile. Fueron tiempos traumáticos que no podemos olvidar. Los empresarios que se esconden y los trabajadores que prefieren “lavarse las manos”, se arrepentirán. Recuerdo con rabia a los ‘pijes’ que en vez de votar siguieron esquiando mientras Allende ganaba por casi nada la elección del 70. Después alegaban en contra de los ‘rojos y los demos’” . Muy diplomático.

La respuesta de las redes no se hizo esperar, y tanto usuarios como usuarias se encargaron de recordarle al ingeniero el episodio protagonizado por su hijo Benjamín Montero que en abril de 2014 atropelló y dio muerte en Maitencillo al estudiante universitario Roberto Timmermann, situación de la que además escapó, para recién entregarse a la policía al día siguiente.