Sólo en auto o en avión comercial. Esas son las posibilidades que el Presidente interino de Brasil, Michel Temer, dejó a Dilma Rouseff luego de aprobar una medida que limita el uso de aviones oficiales únicamente para trasladarse a Porto Alegre, donde tiene su residencia oficial. Para cualquier otro destino, la suspendida mandataria deberá buscar otro medio de transporte.

Según la decisión del Senado que instauró el juicio político contra Rousseff, aún estando suspendida mantiene derecho a determinadas prerrogativas del cargo, como el uso de aviones gubernamentales o la posibilidad de mantener la residencia oficial de la Presidencia en Brasilia, la cual todavía mientras se enfrentará a un juicio con miras a su destitución en la misma Cámara Alta.

De acuerdo a la agencia EFE, el gobierno provisional examinó los beneficios a los que Rousseff tiene derecho luego de un viaje que la semana pasada realizó en uno de los aviones oficiales para trasladarse a Rio de Janeiro a un acto político para intentar frenar el golpe de Estado blando que la derecha ha hecho en su contra. Del mismo modo, el Ejecutivo estableció límites para los gastos de Rousseff con una tarjeta de crédito de la Presidencia.

A raíz de esto, el abogado de Rouseff, José Eduardo Cardozo, escribió el martes 7 de junio una nota al gobierno en la que advierte que la actual Presidencia será “responsable por cualquier situación que viole la seguridad personal de la presidenta en esos viajes”.