Luego de egresar de Periodismo, de trabajar con cineastas como Silvio Caiozzi o Pablo Perelman, y conocer al destacado cineasta cubano Fernando Pérez, Rodrigo Hurtado decidió empezar a capacitarse en el emergente mundo de las tecnologías de la información. Llegó a ser secretario técnico de la Comisión Presidencial de Nuevas Tecnologías de la Información y luego decidió dedicarse a las aplicaciones educativas, área en la que ya lleva 16 años.

Actualmente es el encargado de la Unidad de Educación a Distancia del Programa de Educación Contínua (PEC) para el Magisterio de la Universidad de Chile. Un área que prontamente podría convertirse en un centro de estudios. “Para ocupar una metáfora chilena, nos vamos a poner pantalones largos”, dice Hurtado.

Esta Unidad ya ha capacitado al día de hoy unos 10 mil profesores, está organizando convenios con universidad españolas y ecuatorianas y para esta año suma dos programas nuevos: uno de neurociencia aplicada al aula y otro de formación ciudadana. “Un elemento que había estado fuera del currículo por muchos años en Chile y que ahora vuelve a aplicarse”, explica Hurtado.

¿Qué ventajas podría tener la educación a distancia?
-Tiene la virtud de que nos permite recobrar esa cobertura nacional que le fue arrebatada a la universidad en la dictadura y proyectarnos internacionalmente. Hoy día nos interesa mucho desplegar actividades en coordinación con las universidades públicas de regiones. Es decir, más que competir con ellas -muchas de las cuales tienen su origen en sedes regionales de la universidad-, poder desplegar actividades en conjunto. Profesionales de nuestro programa están coordinando la red de Educación Continua en el CUECH (Consorcio de Universidades del Estado de Chile).

¿Hasta ahora cómo ha sido la colaboración con ellas durante estos años?
-Estas coordinaciones son incipientes, pero muy auspiciosas, porque han encontrado un eco inmediato en las universidades hermanas del Cuech y nos ilusiona mucho proyectar un ecosistema, por así llamarlo, de universidades públicas que compartan cierta visión acerca de su misión; cierto entendimiento de nuestras responsabilidades frente al conjunto del país y la sociedad y esperamos que ya pronto estemos dando señales concretas de resultados.

¿Esto facilitado por la educación a distancia?
-Sin duda. Es un factor facilitador, potenciador, que nos puede permitir pensar en actividades colaborativas, que es para lo que sirve básicamente la tecnología. Disloca tiempo y espacio, permite mayor cobertura, colaboración y, por lo tanto, es un aspecto importante que juegue un papel significativo en estos esfuerzos de colaboración.

¿Qué otras ventajas presenta?
-La educación a distancia es particularmente fecunda para enfrentar dos desafíos que enfrenta cualquier universidad. Uno es la masificación, ya que por la vía de las aulas ninguna universidad está en condiciones de responder al desafío de formar en el número y tiempo requerido la cantidad de profesionales y técnicos que demandan sus propios sistemas nacionales productivos El otro es la internacionalización. Toda universidad hoy, a través del uso inteligente de las tecnologías, que su campo de acción es global. No tiene por qué limitarse a las fronteras que define su ordenamiento territorial nacional.

¿Y cómo ha funcionado la educación a distancia, teniendo en cuenta que hay gente un poco escéptica?
-Exacto, pero desde que hace alrededor de diez años las principales universidades del mundo dieron una señal concurrente de adoptar esta modalidad y potenciarla es que ya no hay una discusión significativa, por lo menos en los sectores más informados y educados respecto de la valía en relación, por ejemplo, a la educación presencial. Para ser muy concreto, hay educación a distancia buena, mala y más o menos, al igual que en la educación presencial. No obstante, existe un consenso a nivel internacional, liderado por universidades como MIT, Harvard y Stanford, por mencionar algunas, en este sistema. Hoy, entonces, la discusión fue superada respecto de esos prejuicios y gira en torno a los establecimientos de modelos y estándares de calidad.

¿Qué rol ha tenido la educación pública en el debate de la Reforma?
-La educación pública forzosamente va a salir fortalecida de este proceso, así lo esperamos. No creemos que esté garantizado, pero se han ido dando pasos importantes en esta línea. Próximamente, esperamos el envío, por fin, de la ley correspondiente a la educación superior dentro de la reforma educacional, pero más allá de lo que resulte en el mediano y corto plazo, la apertura del diálogo, la oportunidad de volver a debatir, la convocatoria a reflexionar sobre un conjunto de temas muy vitales sí o sí va ser beneficioso, porque va a volver a transformar a mucha gente en sujetos y no solo en objetos de la transmisión de políticas que eran centralmente definidas. Hemos visto que no es que la gente no quiera pensar, discutir, o reflexionar, sino que rara vez ha sido convocada a hacerlo. Cuando existen los estímulos correctos la gente tiene mucho que decir.

¿En este debate cómo ve la formación de profesores, punto que es tan discutido sobre todo en la carrera Docente?
-Ése es uno de los capítulos de la discusión y del cual nosotros estamos participando activamente. Por ejemplo, la formación inicial, que es el nombre que reciben las pedagogías, cómo se relaciona con la formación continua y de post grado. Ya hay discusiones al interior de esta taxonomía, porque hay gente que dice educación continua es todo, estudio el post grado. Otros dicen que estamos más bien hablando de la oferta de perfeccionamiento y actualización con vistas al ejercicio profesional, en tanto que el post grado tiene una dimensión más académica. Bueno, esa discusión es de la más alta importancia, porque si hay algo en lo que existe consenso es que sin profesores sólidamente formados inicialmente y que además encuentran durante el continuo educativo, a lo largo de su vida profesional las instancias de perfeccionamiento oportuno, no hay educación en general de calidad. Es decir, el profesor sigue siendo un actor relevante.