“White Pony” quizás sea el referente indiscutido de la discografía de los californianos Deftones. En él explotaron un nuevo sonido y llevan al emergente estilo del aggro metal, en esos tiempos, a un nivel superior.

En “Gore”, su nuevo trabajo, la búsqueda no se detiene, pero alcanza quizás el límite a los sonidos que Chino Moreno y Compañía ya pueden alcanzar. Lo cual no es malo, pues les hace creadores y propietarios de una marca Sonora que hasta el minuto, ninguna banda más ha logrado desarrollar a tan buen nivel, con fuerza y elegancia.

El disco abre con su single “Prayers/Triangles”, canción promocional que impone presencia inmediata (y no con extrema violencia como uno se imagina), y da a conocer de entrada la línea melódica de esta octava placa.

“Doomed User” arremete con fuerza y se desconecta de la lógica reflexiva que presentan las demás canciones. Si buscas agro metal y el sello White Pony, recomendada.

Recorro este disco con expectativas que crecen canción tras canción y “Hearts/Wires” pone el toque de belleza que buscaba. Bajan la intensidad, y las atmósferas recrean ya nuevos paisajes. Maduros y contemplativos. La adultez de un Chino Moreno ya mayor se hace saber, dejando claro que: no te vuelves más viejo, sino más sabio. A mi gusto, “la” canción del disco.

Sólo como mención aparte, la calidad vocal de Chino Moreno se mantiene intacta y sigue ofreciendo ese grito desesperado, pero con control.

Varía la tonalidad, pero vuelve la fuerza con el siguiente track: “Pittura infamante”. Me recuerda aquellos bellos y viejos tiempos de Smashing Pumpkins, pero no. Quizás es la señal clara de la multiplicidad de referentes que Deftones ha de tener. No me extrañaría que gusten de los buenos tiempos de Corgan & cia.

En “Xenon” suenan más electrónicos, pero sin perder el metálico sonido que les caracteriza, como si golpearan un martillo contra un yunque.

Me detengo unas líneas para intentar transmitir la belleza de “(L)MIRL”. Es una canción que crece como una araña subiendo y cobijando cada una de tus articulaciones, hasta llegar a tu cerebro y hacerlo imaginar imágenes paganas (como diría Virus), golpearte con un coro donde se destaca nuevamente la sólida interpretación de Moreno, que te vuela la cabeza.

Cierro con otro de los cortes donde se lucen encontrando una búsqueda sonora: “Phantom Bride”, canción que interpretan junto al destacadísimo Jerry Cantrel, de Alice In Chains, donde estremece la atmósfera creada por una guitarra de base oscura, que luego es acompañada por los solos de Cantrell, dando la mística necesaria como sólo el mejor heredero del Grunge sabe y puede dar.

Poco más se puede decir de Deftones. Es una banda que ya sólo le queda auto superarse. Dueños de un estilo que ninguna otra banda de su época pudo lograr. Un disco elaborado para lucirse, no para cumplir, ni vender. Se nota en cada línea sonora, en cada minucioso arreglo. La idea es mostrar capacidad, talento, madurez, conocimiento, fuerza y elegancia.

Deftones ha quedado en una excelente posición en el podio de los valientes. Quien pretenda siquiera recordar sus tiempos aggro metal, donde se le comparaba con Korn, y tanto otros, pecará de ignorante. “Gore” no supera a “White Pony”, le crea una arista más a su sello particular como banda, lo cual es tan difícil como imaginar que pronto tengamos nuevo material. Pero qué importa, ya aprendimos que con Deftones: más vale esperar.