En horas de esta mañana se produjo el brutal ataque al bar Pulse de Orlando, Florida, calificado como la peor masacre en la historia de Estados Unidos. El hecho causó conmoción alrededor de todo el orbe no solo por lo terrible del tiroteo y la violencia con que el agresor actuó, sino porque el atentado ocurrió en un reconocido local donde la comunidad gay de la ciudad se reunía habitualmente, convirtiendo al atentado en un crimen de odio.

Este hecho, que marcó la agenda a nivel mundial, recuerda una de las peores tragedias ocurridas en la historia reciente de nuestro país: el incendio de la discoteque Divine en Valparaíso, donde murieron 16 personas y cerca de 30 resultaron heridas. Divine era un local reconocido en su momento por ser epicentro de fiestas de diversidad sexual en el puerto.

Las primeras pericias de Bomberos indicaron que el siniestro fue ocasionado por un desperfecto eléctrico. Las teorías que rodearon el hecho fueron básicamente dos. La primera: un ataque homofóbico, versión argumentada por el dueño y el administrador del local, quienes acusaron que desde una camioneta se habría lanzado una bomba. La segunda versión es la que ha quedado más asentada en la historia: el fuego se produjo por un recalentamiento del sistema eléctrico, que unido a las condiciones del inmueble, cuya estructura era principalmente de madera, resultó en una mezcla fatal.

No obstante, en la investigación se comprobó que el origen del incendio se produjo por una manipulación fraudulenta de la instalación eléctrica del lugar. En las investigaciones judiciales y las conclusiones de los peritos se determinó que se realizaron procedimientos no autorizados y reparaciones dolosas del sistema eléctrico en la discoteque. El local no contaba con los requerimientos mínimos de seguridad y la puerta de escape no estaba habilitada. El dueño del recinto, Nelson Arellano, fue el que hizo circular la tesis de un atentado homofóbico para desligarse de la responsabilidad, asegura Jiménez, junto al administrador del local Arturo Masafierro.

En la época, las pericias no se profundizaron lo suficiente dada la feroz homofobia imperante en el Chile de esos años. Este el hecho más grave que ha sucedido en un espacio de la diversidad sexual.

Después de 16 años de proceso judicial, el caso fue sobreseído definitivamente el 22 de abril de 2010, sin responsabilidades penales. Para conmemorar a las víctimas, la comunidad LGBT se reúne cada 4 de septiembre en Almendral, lugar donde se ubicaba la “Divine”, para realizar una velatón por las pérdidas.

Las 16 víctimas oficiales de la tragedia:

Juan Carlos Araya González
Andrés Ángel Agüero Bravo
Hugo Beltrán Ángel
Julián Domínguez Elordi
Víctor Hugo Santander Ibáñez
Oscar Holz Romo
Rodrigo Quiroz Bustamante
Gabriel Enrique Martínez Muñoz
Mauricio Herranz Suazo
Jorge Eduardo Valverde Cifuentes
Tomás Osorio Marmullan
Patricio Vásquez Ponce
Sergio Requena Chandía
Juan Tapia Moscoso
Hans San Martín Pizarro
Francisco Llantén Torres

El video de la tragedia a continuación: