Pueden pasar los años, los siglos y milenios y las palabras de las feministas siguen siendo necesarias e insoportablemente actuales. Da vértigo comprobar que la obligación de la familia, la pareja y el hogar nuclear sigue atacando y devastando la vida de muchas mujeres a lo largo y ancho del planeta. Mujeres sin ojos o mujeres desparecidas al sur del mundo sostenidas por una política masculina de la posesión y la violencia jerárquica. Una historia de la violencia que se mantiene y aumenta sus tomos a través del silencio que religa a las mujeres a su desaparición. Porque es la fragilidad del cuerpo de las mujeres lo que al parecer lleva su sello permanente de extinción. Pasan los años y no queremos pensar que todo es circular, que hay una sola historia que se repite y repite hasta el hartazgo. Pero los años pasan y la vida del hogar sigue siendo ese “nido de perversiones” del que Simone de Beauvoir hablaba para referirse a la familia. Es importante estar atento a las producciones locales que intensifiquen estas problemáticas entregándole palabras e imágenes a nuestro contexto donde las mujeres siguen siendo masacradas por sus parejas y familias.

Vida de Hogar (Yasna y Trio Editores, 2016) de Naomi Orellana, periodista y comunicadora, es una apuesta radical que permite comprender que sin la palabra clavándonos el tejido de aquello que llamamos cotidianeidad no podríamos construirnos una existencia crítica. Es así como nuestras biografías, historias o vidas pasan a formar parte de aquello que llamamos como una política de la subjetividad o—lo que es lo mismo—teoría feminista.

¿Qué es la teoría feminista sino la encarnación de nuestras experiencias, la materialización de nuestros deseos, la descripción de nuestras frustraciones, la transcripción de nuestros afectos, la inscripción de la carne en la letra y la política?.

Algo y todo de esto es Vida de Hogar. Quizás por esto mismo, Naomi Orellana construye un conjunto de textos híbridos, sin género conocido que trabajan en liberar experiencias que sin la melancolía de la clasificación circulan de manera anárquica entre el poema, la carta de amor, el what’s on your mind del mundo cibernético, la crónica urbana, la agenda de notas, la amenaza pública y el manifiesto desobediente.

Y es así como entremedio del drama del tiempo heterosexual y sus dominios del amor, la pareja y el cuidado, Naomi Orellana se da el tiempo de escribir para situar los conflictos que transcurren dentro y fuera del espacio que por excelencia ha situado a las mujeres en su promesa de futuro: el hogar. El hogar como espacio de encierro de la familia pero también como lugar de emancipación a través de la escritura y su posibilidad de rebeldía, ironía y escándalo. Un hogar pero con cuarto propio.

No hay en ninguno de los textos una renuncia a escribirnos la vida, quizás todo lo contrario: un compromiso a construirnos una realidad gracias a lo que nos ofrece la ficción.

Desde la periferia de la ciudad a una comuna en la que no cuesta ver belleza, el conjunto de paisajes y experiencias que ofrece Vida de hogar nos permiten trazar un mapa de experiencias sociales y estéticas que se preguntan por el devenir económico de la mujer de los relatos: sus amigos, sus hijos, sus maridos perdidos e ingratos.

El corte de un pacto social y una mujer montando despechadamente un caballo para irse con un grupo de transformistas en un viaje nómade es la hermosa imagen con la que Naomi Orellana termina el relato: “no creo en la justicia, y eso es lo más complicado. Solo quería dejar registro de esta sensación y que no se extrañen cuando un día de estos, me aburra de ese hombre ingrato y me aleje montada en un caballo con un grupo de transformistas”.

Siempre me han llamado profundamente la atención la escritura de las mujeres que gustan de estas figuras profundas y excéntrica de los transformistas o los travestis. Algo de la exageración sexual del  barroco latinoamericano se expone siempre en estas escrituras disidentes, algo de exagerado hay siempre en ellas. En ellas y sus textos. Soy muy cercano a esas mujeres y esas estéticas. Me hacen escribir exageradamente.

Vida de Hogar de Naomi Orellana conlleva en si mismo un pulso de escritura que agita los vaivenes de su producción en nuestro Chile en llamas , un pulso que me recuerda profundamente lo que María Galindo del colectivo boliviano mujeres creando dice “agarrar una escoba y barrer me limpia el alma, agarrar una hoja de papel y escribir me aliviana.”

Vida de Hogar, será lanzado el viernes 17 de junio, a las 20hrs, en Ancora. Subida Ecuador 517, Valparaíso.

 

 


Biólogo, Doctor en Bioquímica. Colectivo Universitario de Disidencia Sexual (CUDS)