El Instituto Chileno de Cubano de Cultura José Martí y el Archivo Nacional de Chile presentarán, durante el mes de junio, un ciclo de cine, que integra algunos clásicos de filmografía de este país.

Se trata de tres películas, las que se proyectarán todos los jueves de junio a partir, del día 16, a las 19 horas, en el Salón Ricardo Donoso del Archivo Nacional, ubicado en Miraflores 50 (estación de metro Santa Lucía, Línea 1).

Programa

Clandestinos, de Fernando Pérez (1987) Jueves 16 de junio

La película está situada en tiempos previos a la revolución cubana, en el que un grupo de jóvenes se encuentra preso por luchar contra el gobierno de Fulgencio Batista. Ernesto (Luis Alberto García) recibe una visita de una extraña joven, Nereida (Isabel Santos), quién fue enviada por su hermana Carmen (Susan Pérez). Nereida, es una chica inexperta, pero interesada en la causa.

Ya en libertad, Ernesto y sus compañeros reorganizan el grupo clandestino que lucha contra el dictador Batista. Perseguidos por los servicios secretos, Ernesto y Nereida se enamoran. Así, a pesar de atravesar una época tan convulsa el amor surge entre ellos, paralelo a la lucha armada que condiciona sus vidas.

Retrato de Teresa, de Pastor Vega (1979) Jueves 23 de junio

La película relata la vida de Teresa (Daisy Granados), quien trabaja en una fábrica de la Cuba revolucionaria, tiene un marido tradicional y tres hijos. Un día acepta el cargo de secretaria cultural de la industria, ello conlleva equilibrar los desafíos de su nuevo rol con las obligaciones familiares.

Su nueva posición, asimismo, provocan los celos en su marido (Adolfo Llauradó). Después de una fuerte discusión conyugal, Teresa defiende su independencia y echa a su esposo de casa. Así debe enfrentarse sola a los mismos problemas de muchas mujeres cubanas.

La cosa humana, Gerardo Chijona (2015) Jueves 30 de junio

La trama del largometraje gira alrededor de un joven delincuente (Héctor Medina), con pretensiones de escritor, roba un manuscrito a un destacado narrador (Vladimir Cruz), su obra maestra. El ladronzuelo, que necesita dinero desesperadamente, enmascara el cuento y lo envía a un concurso.

Sin saberlo, el ladrón y el escritor se convertirán en rivales, ya que cada uno disputa el premio con sus propias armas y por sus propias necesidades.