La destrucción de una imagen en yeso de Cristo, ocurrida en la marcha estudiantil del pasado jueves, sigue dando que hablar. El hecho, llevado a cabo por encapuchados que saquearon la Iglesia de la Gratitud Nacional, en el centro de Santiago, volvió a encender el debate en torno al accionar de los encapuchados en las manifestaciones, desviando la atención a las demandas del movimiento hacia una polémica de carácter casi confesional.

Por lo mismo, la edición de este lunes de Las Últimas Noticias incluye una entrevista a Marta Matamala, la vocera de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), donde ahonda en los alcances del incidente tanto dentro como fuera del movimiento. En la conversación con el periodista Rodrigo Sepúlveda, Matamala relata que el día de la marcha su padre estaba muy enojado con el acto de los capuchas. “Estos cabros se pasaron de la raya. Esas ya no son ideas, es pura destrucción”, le dijo.

Ante los dichos de su papá, la dirigenta recoge la crítica e incluso la agradece, señalando a su familia como un cable a tierra y un termómetro a la sensación de la ciudadanía en general respecto a cómo se percibe el movimiento estudiantil. “Mis padres son personas que no militan, son comunes y corrientes. Cuando me dicen ese tipo de cosas, yo entiendo que hay que ordenar el asunto. En todo caso, sé que no fui la única a la que le pasó, a más de un dirigente de la Confech le dijeron algo en su familia. La abuela de Camila Rojas (representante de la U. de Chile) estaba muy dolida”, contó.

El domingo, la vocera había participado de invitada en el programa Estado Nacional de TVN, donde volvió a poner énfasis en las demandas del movimiento ante la reforma educacional: el fortalecimiento de la educación pública, un marco regulatorio que impida a las instituciones de educación seguir lucrando y un nuevo sistema de financiamiento, donde la gratuidad sea universal y se consagre a la educación como un derecho fundamental para todos y todas.

Marta confiesa en la entrevista en LUN que supo de lo ocurrido con el Cristo por las imágenes de un televisor encendido en un local mientras almorzaba y que se sintió horrible frente al suceso. Rápidamente la Confech se reunió para hacer control de daños de lo ocurrido y ver cómo salían al paso del descrédito que no sólo le daban los medios de masas y los partidos de gobierno y de la derecha, sino también la gente común y corriente. La solución, plantea, es buscar alguna forma de compensar los actos de destrucción que, enfatiza, “no son justificables”.

“No sé si se ha perdido la confianza, pero sí creo que hay gente que está sentida o espera otra cosa de nosotros. Las confianzas no se ganan con palabras. Podríamos escribir los discursos más bonitos y eso no va a hacer que la gente nos mire diferente. Hay que hacer cosas, hechos puntuales que logren que todos entiendan que estamos a disposición para reparar cualquier daño”, añadió.

Finalmente, Matamala señala que están dispuestos a hacer lo que les pidan para volver a ganarse a la ciudadanía, que ya tienen pensado hacer centros de acopio para reponer lo saqueado y que tampoco descartan otros gestos. “Si tenemos que participar de una misa pública lo vamos a ahcer. ya a nivel más ciudadano, queremos organizar una cicletada para el día del padre. La idea es pedir permiso a la intendencia para cerrar una calle para que no haya problemas. Queremos socializar las demandas, que no participen sólo los estudiantes, sino también las familias”, finaliza.