“¡Me violaron todos, me violaron todos”, dijo en medio de un cuadro de shock. Apenas un par de horas antes, cuando había despertado tras 7 días inconsciente, balbuceaba el nombre de Juan, el joven que la acompañaba al momento de ser atropellada por una van Mercedes Benz Sprinter al salir de una fiesta. Las enfermeras tuvieron que ayudar a que la joven se estabilizara, quien tras una semana con pérdida de conocimiento, sigue internada en el área de cuidados intermedios del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (Hiemi), en la provincia de Tandil, Argentina.

La historia es terrible. Según consigna el diario La Nación trasandino, tras el accidente, ocurrido en las afueras de la localidad, la joven habría sido víctima de un violento abuso sexual que se presume habría sido grupal. Sin embargo, y pese a que los exámenes médicos han mostrado que la niña pudo ser víctima de una posible violación, el fiscal que lleva la causa, Gustavo Morey, maneja la hipótesis de que se trató de una relación sexual consentida.

La causa judicial tiene hasta el momento magros avances y aún no contempla la calificación de abuso sexual. El fiscal recibió algunos testimonios de participantes de la fiesta, entre ellos el de un joven de 20 años, llamado Lucas, que reconoció haber tenido relaciones con la menor en esa ocasión. Algunos de sus amigos habrían ratificado esa versión en la misma sede judicial. Por el momento no hay imputados.

No obstante, la familia de la niña estima que existen las pruebas suficientes para considerar que el hecho se trató de un abuso sexual, que no fue cometido sólo por una persona, sino que en realidad fue un acto grupal. “En la historia clínica consta que la menor presentaba himen edematizado, excoriaciones y sangrado anal y vaginal”, indicó al periódico argentino Maximiliano Orsini, el abogado de la familia.

El profesional también recalcó que la muchacha haya despertado haciendo referencia a una violación masiva. “Tenía arañazos en los muslos, el abdomen y el pecho”, reiteró Orsini.

Por su parte, el fiscal Morey aún no tipifica el caso como de abuso sexual, y pese a recoger testimonios de varios jóvenes cercanos a los 20 años que indicaron que tuvieron sexo con la niña, aún se mantiene la hipótesis de que todo fue consentido.