“Your house was very small

With wood chip on the wall

When I came around to call

You didn’t notice me at all”

Oscar Reutersvärd

Primero, una anécdota antigua. Hace veintidós meses atrás me contactó mediante Facebook una periodista de FITAM, quien me decía que había hablado conmigo cuatro meses antes, a la salida de la tercera vez que vi Concierto. Como en ese entonces era bastante más receloso de mi identidad, era imposible de que me hubiera presentado en vivo. Así que la única deducción factible (descartando a un dopplegänger) es que alguien se hizo pasar por mí y hasta la fecha aún no sé quién habrá sido. Indirectamente fui la causa de una relación de resultado erróneo. Si cuento esto es porque en Teorema también se habla sobre las casualidades del tiempo y las propiedades conmutativas dentro de una interacción social.

La obra comienza con un prólogo dinámico que demuestra la inherencia de las cualidades matemáticas en nuestra rutina: desde la división de cuentas al compartir una comida hasta la inconsciente sincronía geométrica en un grupo apiñado. A continuación narra episódicamente una sucesión de acontecimientos dentro de una incipiente oficina de arquitectura, entre los años 1997 a 2006. Con la llegada de cada integrante nuevo a la agencia se altera el orden de los factores, iniciando reacciones interpersonales irrefrenables. Al llegar al límite autoimpuesto, la obra presiona rebobinar, y se revuelve revelando como leves cambios hubieran llevado a destinos divergentes.

Teorema 2

Felipe Fredes / Fundación Teatro A Mil

Este interés por la mutabilidad del tiempo también se exploró en Atacama, la obra anterior de la compañía, aunque esta vez es más explícita en su exposición al recurrir a un narrador omnisciente que encauza el análisis para el espectador. Llama la atención de que se haya escogido precisamente esa década para contextualizar el montaje: en 1997 Internet era adolescente aún y requería de una lenta conexión telefónica y de paciencia zen para conseguir información. Para 2006, el progreso de la Web 2.0 y el auge de plataformas para compartir contenidos autopublicados llevaría a la revista Time a declarar a los usuarios digitales como la “Persona del año”.

Sin embargo, uno se cuestiona si desde entonces no nos habremos insertado en una uniformidad instantánea sobre la experiencia sensorial. Al menos la última década parece casi idéntica en el fondo, la única diferencia es el nivel de resolución de imagen. La percepción sobre el mundo parece haberse estancado en un bucle hiperventilado de carga y descarga, donde todo es impetuosidad de manifestarse al minuto, sin tomar distancia para reflexionar. Preguntas similares plantea Teorema en sus secuencias de movimiento, donde sus personajes arriban a un punto tal de aceleración vivencial que son retenidos en una singularidad espacial.

La visualidad y la sonoridad. El diseño, guiado por las teorías artísticas de Vasili Kandinski, es el encargado de evidenciar los cambios emocionales entre escenas, mediante la variación cromática en el vestuario y la iluminación. Por otro lado, la música de estructura canónica va coordinando tácitamente el flujo de la tensión durante toda la presentación. En Teorema hay que pensar con todos los sentidos dispuestos para percibir la experiencia completa.

Ficha artística:

Compañía: Tercer Abstracto

Elenco: Juan Anania. Mel Brandt, Daniel Contesse Aguirre, Valentina Gavilán Díaz, Rocío Ignacia, Victoria De Gregorio A., Gabriel Orrego, Cecilia Yáñez Ortiz

Música: Pablo Serey

Producción: Viviana Flores Rayo

Investigación Matemática: Fabian Fuentealba

Dirección y dramaturgia: David Atencio

Asistencia de dirección: Diego Gottschalk

Entrenamiento: Felipe Silva Riquelme

Diseño y Realización: Marco Herrera y Diego Sánchez

Iluminación: John Alvarez

Vestuario: Niksi Marín

Teaser: Taller Creativo Buenaman

Funciones: Viernes y sábado, 20:30 horas; domingo, 19:30 horas. Hasta el 19 de junio en Teatro Camilo Henríquez (Amunátegui 31, Metro Moneda)