En un extenso testimonio publicado por El Mostrador, Cristián Muñoz Aguilar, apoderado del Instituto Nacional (IN), narró de manera cronológica el abuso que sufrió por parte de Carabineros el pasado viernes 17 de junio durante el desalojo que afectó al emblemático liceo.

El hombre cuenta que faltando diez minutos para el medio día, Fuerzas Especiales llegó hasta el recinto para sacar a los estudiantes que se encontraban en toma desde hace varias semanas, en el marco de las movilizaciones estudiantiles nacionales; esto, porque este domingo 19 se llevarían a cabo las primarias, siendo el IN uno de los principales centros de votación de la comuna de Santiago.

A eso de las 17:00 de la tarde, una asamblea estudiantil concluyó dar inicio a una re-toma del establecimiento, que se vio impedida por el actuar de Carabineros. “Yo me encontraba en el exterior del edificio, filmando y fotografiando a los niños y jóvenes que entrelazando sus brazos avanzaban, logrando entrar al establecimiento”, cuenta Muñoz. El apoderado consigna que los estudiantes fueron duramente reprimidos, situación que lo llevó a recurrir a un uniformado para poder entrar al liceo y sacar a su hija mayor, quien había entrado buscando a su hermano, estudiante de 7° básico. Al ingresar, se encuentra con su hija esposada por personal de FFEE, junto a dos niños menores de edad en iguales condiciones, uno de ellos incluso con una lesión en la cabeza producto de los golpes.

Pese a que Cristián cuenta haberse identificado como el padre de la joven, asegura haber sido golpeado e insultado luego que los uniformados se percataran que estaba filmando la situación. “Alrededor de cinco carabineros, me lanzaron al suelo, poniéndome las esposas con las manos en la espalda, comenzando a golpearme con los bastones de servicio y pateándome en diversas partes del cuerpo, llegando a perder el conocimiento un par de minutos, todo esto fue presenciado por los dos menores y mi hija quien con angustia e impotencia, gritaba que dejaran de golpearme”.

Luego de requisárle la cámara, el hombre es conducido junto a su hija y los dos niños hasta la Tercera Comisaría de Santiago, en donde se enteró que lo acusaban de haberse resistido a la detención, cosa que niega rotundamente. Según su relato, a las 21:30 horas es conducido hasta el CESFAM Metropolitano Central, siendo revisado por una doctora quien constató las siguientes lesiones: “excoriaciones en ambas muñecas producto de la extrema presión de las esposas, contusión glúteo izquierdo, contusión fosa lumbar izquierda, escoriación y contusión en muslo izquierdo, hematoma, escoriación y contusión muslo derecho (además de otras contusiones no visibles)”. 

El hombre, que asegura haber sido liberado casi a la una de la madrugada del día siguiente, afirma que al salir de la comisaría, le entregaron la cámara sin las imágenes que él había grabado. “Sin duda, sufrí una detención violenta, injusta y arbitraria, un trato inhumano constituyendo un serio ataque a la dignidad, vulnerando no sólo el principio de proporcionalidad sino de detención indiscriminada. (…) Carabineros está utilizando la fuerza en forma desproporcionada e irracional frente a menores de edad, padres y apoderados movilizados, constituyéndose esta práctica una costumbre” dice Cristián Muñoz.

En el texto, también recuerda las agresiones contra el presidente del Centro de Alumnos del Instituto Nacional, Roberto Zambrano, ocurrido al interior de la misma comisaría. El hombre, que asegura no tener “afiliciación política alguna”, asegura que participará de manera activa en acciones judiciales con el objetivo de restablecer sus “derechos fundamentales; sancionar las acciones irregulares del equipo liderado por el Subteniente Nicolás Correa Montoya, oficial a cargo de los actos de violencia y de dar la orden de mi detención dentro del establecimiento y de todos quienes resulten responsables, y denunciar ante los organismos competentes, las agresiones y amenazas cometidas contra mi persona”.