Hago lo que me pide el Estado,

es por eso que me siento apagado.

Puedo ver claramente las luces,

que a lo lejos me seducen.

Puedo sentir latiendo las manos,

que para el Estado son piedras y palos.

(Solteronas en escabeche)

 Cuando un(a) turista viene a la Ciudad de México, ya sea chilena, argentino, boliviana (sudaca en general) o del llamado “primer mundo”, es infaltable un paseo a la “Ciudadela” o “Parque Balderas”, ubicado en el centro de esta caótica urbe, para comprar artesanía, llevar “el regalito”, el recuerdo de su viaje. También llamado “Parque del danzón”, porque ahí se juntan nuestras y nuestros abuelos cada fin de semana a rememorar el gozo de este antiguo baile. El danzón tiene historia, así como la lucha de las y los maestros mexicanos. Si usted es uno de esos turistas, y llegando a este parque lo encuentra lleno de carpas y ollas comunes, para que no que se quede con la idea que son los boys scout haciendo su campamento de verano (porque acá es verano), acérquese a conversar con las personan que están ahí acampando.

Son los siempre menospreciados y nunca bien reconocidos profesores, esos flojos que intentan siempre sacar la vuelta y ampararse en un sindicato para no cumplir sus labores, esos rompen-patria que por su culpa las niñas y los niños no aprenden, y el país no progresa.

En Chile el movimiento estudiantil, en México el movimiento magisterial.

Al respecto, las principales imágenes que han dado la vuelta al mundo los últimos días (a nivel marginal comparado con los goles de la centenaria copa américa), han sido los estudiantes chilenxs quemando a Cristo en plena Alameda central y lxs maestrxs mexicanxs quemando la Secretaría de Educación en el Estado de Guerrero.

Piedras y palos, delincuentes, inadaptados al progreso que no nos dejan romper nuestra condición tercermundista.

Los une el fuego, la rabia frente al desprecio y la deslegitimación de su digna lucha,  el fuego amable frente a la violencia de Estado.

Domingo 19 de Junio del año 2016, un día triste, reportan desde Noxchitlán, Estado de Oaxaca, seis muertos y decenas de heridos por supuestos “enfrentamientos” entre la Policía federal (PF) y las maestros, en el desalojo del bloqueo carretero que mantenían desde hace siete días profesores de la Sección 22, junto a madres y padres de familia, quienes resistieron con piedras y palos (como dan cuenta los videos).

Señala una profesora quién confirmó la muerte del hijo de una maestra, a Revista Proceso:

“Vienen con todo esos malditos. Son un chingo de policías que se pararon en la autopista. Echan gases y las balas de sus armas no son de goma, son de verdad. Las ráfagas son constantes. Nos bloquearon. Se desplegaron por el panteón y el hospital. No están respetando nada. Vienen con todo esos malditos y los helicópteros realizan sobrevuelos y bajan provisiones a esos perros”.

Los principales líderes del movimiento, a nivel nacional, actualmente presos políticos. Investigaciones falsas motivadas por instrucciones de gobierno, jueces de consigna, justicia corrompida por el poder político. Una manipulación del aparato de justicia confirmada por el mismo gobierno con sus contradictorias explicaciones.

El Viernes recién pasado, una multitudinaria marcha en Ciudad de México, es reprimida por la Policía Federal impidiendo que esta llegue a su destino, el Zócalo capitalino, donde sería el acto de cierre.

La lucha se replica por todo el país, el Istmo de Tehuantepec está que arde, así como Chiapas, Guerrero, Veracruz, un conflicto social que va tomando dimensiones impredecibles. El linchamiento mediático aplicado al movimiento magisterial, por los medios de paga coludidos con el gobierno, ha dejado de funcionar. El pueblo de México empieza a tomar conciencia del sentido de la lucha digna del magisterio y del mal uso de la violencia por parte del gobierno.

Las y los principales intelectuales y artistas del país se expresan por el fin de la represión y que el gobierno se siente a dialogar como han pedido las y los maestros.

Pero los burros no reaccionan, a sangre y fuego quieren imponer una reforma educativa nefasta, Estado fascista que no acepta la discordancia y mucho menos la disidencia.

Como señala un reciente pronunciamiento el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)

“[Ya] los golpearon, ya los gasearon, ya los encarcelaron, ya los amenazaron, ya los despidieron injustamente […] ¿Qué sigue? ¿Qué los desaparezcan? ¿Qué los asesinen? ¿En serio? ¿La reforma “educativa” nacerá sobre la sangre y cadáveres de maestras y maestros? ¿Van suplir los plantones magisteriales con plantones policíacos y militares? ¿Los bloqueos de protesta por bloqueos con tanques y bayonetas?”

¿Y quiénes son los que actualmente defienden la educación pública en México y por qué están luchando? ¿Por qué un movimiento que ha sido ferozmente atacado por todos los frentes sigue creciendo?

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue creada a fines la década de los 70, agrupando a la disidencia magisterial de los Estados, la cual buscaba desde las bases  tener un sindicalismo representativo de sus aspiraciones y que no estuviera al servicio del PRIísmo de turno. Ya existía desde los años 40 el Sindicato Nacional de Trabajadores de la educación (SNTE), y si bien en sus orígenes esta instancia fue un espacio de lucha por derechos laborales dignos y defensa de la educación pública, con el paso del tiempo se convierte en un gremio “charro” (cooptado por el gobierno). En la segunda mitad de los 70, la crisis económica se tradujo en ataques y un deterioro de los niveles de vida de los trabajadores de la educación. En diversos Estados, sobre todo los más pobres del país (Guerrero, Chiapas, Michoacán, Oaxaca, Morelos, Estado de México), diversos movimientos magisteriales surgieron, estos confluyeron en la Primera Asamblea Nacional de Trabajadores de la Educación y Organizaciones Democráticas del SNTE, realizada en la capital chiapaneca los días 17 y 18 de diciembre de 1979. En ese Estado del sureste en abril-junio y septiembre-octubre los maestros de la sección VII desarrollaron intensas protestas. Esta reunión  fue la asamblea fundacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Cabe resaltar en este trayecto que en el año 2006, en Oaxaca, se da una de las luchas populares más importantes del movimiento social en México, encabezada por la CNTE. Reprimida por el entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz (URO), el movimiento se afianzó organizativamente dando lugar a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).  Se trata de una asamblea de asambleas nacida el 17 de junio de 2006 donde participaron en su formación 365 organizaciones sociales, ayuntamientos populares y sindicatos, que desde entonces ha sido un referente fundamental de la lucha social.

La dirección política de la CNTE, en recientes entrevistas, han señalado que: “el magisterio mantiene su principio de ser una organización no ligada de forma corporativa a ningún partido. Desde que nació en 1979 ha sido un principio básico que no vamos a perder”.

La lucha actual es contra la imposición de una reforma educativa por parte del gobierno de Peña Nieto, decidido a privatizar no sólo los hidrocarburos y la generación eléctrica, sino también la educación y la salud.

Las directrices de la reforma educativa surgen del Acuerdo de Colaboración Estratégica entre México y la OCDE, firmado por Enrique Peña Nieto en septiembre de 2012, donde se pacta la participación de ese organismo internacional para el diseño de las reformas de este gobierno y en base  a un acuerdo estratégico con “Mexicanos Primero” –organismo que aglutina a importantes empresarios nacionales como Emilio Azcárraga, Fernando Landeros y Claudio X González, de Televisa, entre otros–.

Una reforma de carácter administrativo y laboral, de corte empresarial, en la cual desde la OCDE se centran en recomendaciones para la profesionalización, contratación, selección y evaluación de docentes, con énfasis en la “autonomía educativa” que esconde el fin privatizador.

Como señala el Doctor en Pedagogía Lev Moujahid Velázquez Barriga, en el periódico La Jornada, esta reforma:”…muestra una clara ausencia de propuestas pedagógicas, éticas y curriculares que den cuerpo a un proyecto educativo propio, no hay nada que regir ni que orientar desde la burocracia estatal en representación de los intereses de la nación. En todo caso, lo que habría que recuperar es la rectoría de los principios educativos, que han sido sometidos por los intereses mercantiles de los empresarios detrás del poder político”.

Una reforma que va en la línea de privatizar todos los bienes y servicios públicos, despojar de sus derechos laborales y sus dignidades a la generalidad de los trabajadores.

La privatización de la educación, su sometimiento a intereses corporativos empresariales, así como en Chile no es sólo tarea de las y los estudiantes, en México no es sólo responsabilidad de las y los maestros, sino de una sociedad informada, organizada y movilizada.

Desde ciudad monstruo, un llamado a la urgente y necesaria solidaridad del pueblo latinoamericano para detener la violencia irracional del Estado mexicano.


Estudiante del Doctorado en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).