Marisol Turres es porteña, abogada, madre de cuatro hijos y diputada de la UDI desde 2006. Su defensa acérrima contra la interrupción del embarazo y, por cierto, del aborto en tres causales, la llevó en 2015 a afirmar que “hay violaciones que no son violentas” y en marzo de este año, durante la discusión del proyecto de ley en el Congreso, a preguntar públicamente: “¿cuántos tienen un hijo enfermo?, de haber sabido que iba a estar enfermo antes de nacer, al mirarlo hoy día, ¿lo hubieran matado?”.

Hoy su postura no ha sufrido modificaciones; con respecto al tema, asegura que con el derecho a la vida no va a transar nunca y que el proyecto que permanece estancado en el parlamento, “es una excusa para poder seguir con el aborto libre”. Sin embargo se ha desmarcado de sus pares gremialistas afirmando estar a favor del matrimonio homosexual y de la adopción de niños por parte de padres homosexuales.

El Desconcierto conversó con Marisol Turres sobre otros temas tan o más demandados por la ciudadanía: educación gratuita, Isapres, AFP. La diputada #udíscola, asegura que con los años, su pensamiento ha ido abriéndose hacia nuevas perspectivas, y acusa al Estado y sus organismos judiciales, de ser los principales responsables de la crisis de la UDI.

Marisol, ¿Cuál es tu postura con respecto al matrimonio homosexual?

– Yo estoy a favor, porque una Constitución debe garantizar la libertad y la igualdad a todas las personas, y eso apunta a si como sociedad estamos dispuestos a darle esos mismos derechos a personas de acuerdo a su orientación sexual. Yo cambié de opinión, porque hace unos años atrás no estaba de acuerdo con el matrimonio entre personas de un mismo sexo, pero reflexionándolo durante años, hoy creo que tienen todo el derecho a escoger su pareja, independiente del sexo. No soy partidaria de seguir privándolos de eso.

¿Y también estás de acuerdo con que exista en Chile la adopción de niños para parejas homosexuales?

– Yo la admito desde un enfoque distinto, creo que la adopción no es el derecho que tienen parejas o personas para adoptar niños, yo creo que la adopción es un derecho que tienen los menores para poder tener una familia, para ser protegidos, queridos, educados. Y en ello, son los jueces quienes deben elegir cuál es la mejor familia para este menor, y puede ser una familia heterosexual u homosexual.

Hablando de los derechos, ¿consideras que la educación pública debe ser un derecho garantizado por el Estado?

– No me parece que la educación pública como derecho sea un buen enfoque, porque ¿bajo qué argumento exijo ese derecho si yo a lo mejor no tengo las capacidades para estudiar lo que a mí me gustaría en una universidad estatal? Por ejemplo, yo me muero de ganas de estudiar danza, pero a lo mejor doy bote, no están por ahí mis aptitudes ni capacidades para poder pensar en ser bailarina. Así como también a lo mejor alguien no tiene las suficientes aptitudes o capacidades para estudiar medicina. Entonces me parece arriesgado hablar de derechos en ese sentido. Creo que el Estado debe propender a entregar la mejor educación posible dentro de lo que es la educación pública, y todos los padres deben tener establecida la obligación de que sus hijos estudien, pero que la educación superior sea un derecho garantizado es riesgoso por la forma en que esto puede ser usado o mal entendido. Sería un sueño poder tener educación gratuita, pero pongamos exigencias, tú no puedes estar dilapidando recursos importantes que si los inviertes en educación es porque los estas sacando de otros lados. No puedes darle los recursos a cualquiera, no tiene que ser llegar y matricularse en cualquier parte. Ese es el riesgo que corres si lo estableces como un derecho.

¿Y la vivienda, debe estar garantizada constitucionalmente? 

– Yo creo que el sistema de vivienda que tenemos es bueno, a mí me gusta el tema del subsidio. Es imposible garantizarle a todas las persona que va a tener una vivienda, porque en todas las cosas siempre debe haber un esfuerzo. Te doy un ejemplo concreto, después de la erupción del volcán Chaitén en la región de Los Lagos, a muchísimos de los damnificados se les entregó una vivienda en un sector determinado de Puerto Montt. Si tú te paseas por esas poblaciones, verás que está lleno de casas arrendadas, de casas vacías o de casas que las han ido desarmando, porque no les costó nada. Por eso a mí no me gusta el nivel de asistencialismo que tenemos hoy día, porque cuando las cosas cuestan tú las valoras más. Crear facilidades para poder tener una vivienda, sí; pero garantizarlo como un derecho constitucional, no lo sé. Para mí hay otras cosas que son mucho más importantes.

¿Como la salud?

– Sí, la salud para mí es vital. Y en ese sentido yo creo debemos partir pensando que tenemos un Estado todo poderoso y que quiere hacerlo todo. Fíjate lo que fue el cambio de régimen, echaron atrás la construcción de varios hospitales concesionados. Esos millones de chilenos que estaban esperando ser atendidos en estos nuevos hospitales que estaban en proceso, van a tener que esperar no sé cuántos años. Y si te fijas en la evaluación de la gente, se evalúan mucho mejor los hospitales concesionados que los hospitales atendidos directamente por el Estado. El Estado no debe hacerlo todo, sino que debe ser un mejor gestor de los recursos y buscar las fórmulas de precio-calidad de cada peso fiscal que se invierte en salud.

¿Y con respecto a las Isapres?

– Yo no soy partidaria de igualar hacia abajo. A mí me gusta la institución, yo no la mataría por ningún motivo. ¿Por qué siempre nos enfocamos en las isapres? Está bien, si hay mucho que mejorar ahí, estoy plenamente de acuerdo con eso, pero no olvidemos la importancia que tiene la salud pública. Con todos los reparos que las isapres tienen, ese porcentaje de personas que se atienden ahí, recibe mejor salud que aquellas personas que se atienden por Fonasa. Creo que las isapres necesitan una revisión en algunos temas, como el hecho de poder cambiarse de una isapre a otra, la pre-existencia, la tabla de factores; es un tema que hay que abordar, pero no hay que olvidar que el 80% de los chilenos se atiende en los hospitales públicos, y ahí es donde tenemos los mayores problemas de acceso, de trato.

¿Vio la foto de la señora Imilda Contreras, dirigenta de Concepción encadenada a una AFP?

– Sí, atroz.

¿Qué sistema de pensión propondría usted, a sabiendas que las AFP tienen a miles de adultos mayores recibiendo una jubilación muy por debajo del sueldo mínimo, como la señora Imilda, que recibe 150 mil? 

– Eso merece pero de todas maneras no sólo una revisión, sino que una reforma. Lamentablemente todos los gobiernos le han hecho el quite al tema. Yo no soy partidaria de que todo sea estatal, insisto, porque así vamos a reventar al Estado de esa forma, pero yo creo que efectivamente debemos ahorrar durante todos nuestros años de trabajo, y en ese sentido, si yo trabajo 40 años y ahorro el 10% mensual de mi ingreso durante esos años, no puedo pretender que después obtenga el 100% de mi ingreso cuando jubile, y así mantenerme 30 años más recibiendo mi 100%. Eso es imposible, matemáticamente no da. Yo creo que lo que hay que hacer es aumentar el monto de las cotizaciones previsionales, y también aumentar la edad de jubilación, porque no podemos ser todos una carga del Estado.

Ante la crisis política de los partidos tradicionales, en que varios líderes y representantes tanto de oposición como de oficialismo se han visto envuelto en malversaciones de fondos, siendo tu partido uno de los más afectados -sin ir más lejos esta semana el caso de Jaime Orpis- ¿Qué debería hacer la UDI ante esta situación? ¿Cómo enfrentar la crisis?

– Es muy difícil salir bien parado cuando no hay igualdad ante la ley, cuando no hay igualdad en el trato, cuando no hay parcialidad por parte de los órganos persecutores. Eso hace mucho más compleja nuestra situación. Tú me das el ejemplo de Jaime Orpis y yo te pregunto: qué ha pasado con el ministro Jorge Insulza, al que se le comprobó que durante años estuvo boleteando a Lucsik, ¿qué hay ahí? ni siquiera hay una denuncia por parte de impuestos internos, nada; qué pasa con el grupo de Peñailillo y toda su gente, que sabemos que creó una empresa de papel para efectos de crear fondos para la campaña de la Presidenta y así mantenerse durante ese tiempo de campaña. Pucha que sería distinto. Si una no juega a la teoría del empate ni a tratar de igualar, lo único que uno espera en un Estado de derecho es que que haya imparcialidad, y lamentablemente hoy no la hay. Sin duda que eso nos ha afectado y que nos tiene en una situación más complicada que a otros partidos. Pero creo que vamos a salir adelante, porque le fue bien a nuestros candidatos en las primarias que tuvimos, y porque tenemos mucho que entregar a Chile.