El título corresponde a un reportaje de televisión emitido el día domingo pasado, que está en línea con una portada del Diario La Tercera de octubre de 2015, que tituló: “Alza del 74% de casos de VIH en adolescentes”. Además de la preocupación que manifestaban las autoridades ante las cifras entregadas, hubo, al menos dos programas de televisión, que analizaron la situación, manteniendo el VIH en la agenda mediática, algo que no ocurre diariamente, menos con las insulsas campañas de prevención del último tiempo.

La información publicada por el matutino daba cuenta que entre el quinquenio 2009-2013 los casos notificados en el grupo etareo de 15 a 19 años, alcanzaban 390 casos; mientras que en el quinquenio 2004-2008 se habían notificado 224 casos; es decir, un aumento de 166 casos, lo que representa el alza del 74 % mencionada.

Esto motivó sesudos análisis del comportamiento sexual de las/os adolescentes, incluida la carencia de educación sexual, tema emergente cada vez que los medios dan cuenta de los temas de sexualidad juvenil.

El reportaje  televisivo parte de la premisa de un aumento explosivo del VIH en las/os adolescentes, para lo cual hace un ejercicio de entrevistar a adolescentes respecto del conocimiento del VIH, uso de condón y número de parejas sexuales. En el ámbito de los expertos, entrevista a tres médicos y a la Jefa del Programa de Prevención y Control del VIH y Sida del Ministerio de Salud. Se suman padres y madres, además de una charlista en VIH que entrega su testimonio y otra que enseña a poner el condón de manera correcta.

Voy a diseccionar el reportaje en dos líneas: Lo primero es que los datos no respaldan esa premisa inicial. El grupo etareo de mayor crecimiento es de 20-29 años con un aumento de 104% correspondiente a 1.626 nuevos notificadas/os, es decir, casi diez veces el aumento de casos reales del grupo de 15 a 19 años. A pesar que se mantiene la relación de varón-mujer en algo más de 4.5, es decir, que cada cuatro hombres notificados existe una mujer con VIH, el reportaje indaga en las prácticas sexuales de las/os adolescentes en donde tiene mayor presencia el sexo femenino que el masculino, en un país en donde las cifras son claras: tenemos una epidemia concentrada en una población homo-bisexual masculina y de personas transgéneras que ejercen el trabajo sexual (poblaciones declaradas claves en la respuesta mundial al VIH), que fueron invisibilizadas. No aparece ninguna persona transgénera adolescente o chico gay; sólo heterosexuales.

Segundo: El reportaje revela que algunas de las prácticas sexuales de esta generación de adolescentes provocan estupor y sorpresa en la generación anterior. Una entrevistada de 14 años revela que ha tenido cuatro parejas sexuales. Otra declara que su primera relación sexual fue en el baño del colegio. Una mamá se ve sorprendida por estas declaraciones, quizás del mismo modo que su madre se vio sorprendida con la lambada y como su abuela se habrá ruborizado con el twist o el rock’n’roll. Lo que nos ha mostrado la historia, es que cada generación cree que la siguiente está llegando a límites extremos de perversión, por decir lo menos.

Lo más relevante, es lo que no se dice y que plantea preguntas sobre las cuales no tenemos datos: ¿Cuáles son aquellas prácticas sexuales de las/os adolescentes que los exponen al riesgo de adquirir el VIH? ¿Qué tan generalizada es la práctica del hooking-up o sexo casual en jóvenes? ¿Hay prácticas de sexo grupal en las/os escolares de hoy? ¿Por qué no usan condón en sus relaciones sexuales?

Lo que si muestra, es el silencio del Ministerio de Educación e Instituto Nacional de la Juventud. En este último caso, salvo su participación en el Programa de Sexualidad Responsable (2004), no ha tenido presencia en otras instancias. Mientras que el Ministerio de Educación ha dado a conocer un Plan Estratégico de Educación en Sexualidad, Afectividad y Género (2015-2017) del cual no tenemos mucha información de su implementación, a pesar que la Ley 20.418 de 2010 establece la obligatoriedad de programas de educación sexual en los establecimientos educacionales que imparten enseñanza media.

Una deuda importante del reportaje es la presencia de representantes de organizaciones de la sociedad civil que fueron y son parte importante de la respuesta nacional al VIH. Si bien se entrevistó al Dr. Ramiro Molina del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en nuestro país, las organizaciones de personas viviendo con VIH, por un lado, y las organizaciones identitarias (homosexuales y personas transgéneras) junto con las organizaciones de derechos humanos, por otro lado, vienen trabajando desde hace 30 años en estrategias de prevención, acompañamiento y consejería en VIH; reclamando el acceso a tratamientos, participando de las campañas de prevención y promoviendo acciones en contra la discriminación y el estigma. En la sociedad civil también hay expertos, pero ciertos medios de comunicación casi siempre lo olvidan o no lo investigan.