“Para la derecha, el fútbol era la prueba de que los pobres piensan con los pies; y para la izquierda, el fútbol tenía la culpa de que el pueblo no pensara. Esa carga de prejuicio hizo que se descalificara una pasión popular” (Eduardo Galeano)

En este estudio se ha recabado información que da cuenta de la existencia de más de mil clubes deportivos, a lo largo del país, y en sus casi 200 años de existencia. Imposible invocarlos a todos. Pero en la sangre de los pequeños obreros que, desde el vientre del imperio, dieron risas, carcajadas y alegrías a este congojado pueblo, con el triunfo de Copa Centenario, va también la de aquellos de antes, los que desde las clases obreras y proletarias, hicieron posible esta hazaña.

Gran parte de la historia del futbol chileno, está ligado a la historia misma de los procesos sociales vividos en Chile a partir de fines del siglo XIX.

Desde los años 1890, ya se vienen gestando diversas manifestaciones de la cultura popular, de la demanda y exigencia de reconocimientos de derechos, de las clases proletarias. Comienza una buena era de “apropiación de concepciones de identificación de clases”, así como de huelgas obreras, organizaciones de trabajadores de diverso tipo.

La historia de ese período es ya bastante conocida por los dirigentes sindicales, y más aún, de los propios historiadores.

Solo se efectúa acá un breve guiño coqueto de mujer, con el solo afán de entender este deporte pasión, que muchas veces cansa, por saturación en noticieros, y, por ello, constituye una especie de tiempo Premium de la TV chilena.

La historia del fútbol chileno no escapa a estas apreciaciones.

Nació en Chile a fines del siglo XIX, importada por los ingleses, arribados a los puertos chilenos, especialmente a Valparaíso, como un deporte de elite. Recordemos que los ingleses, por esas épocas mantenían un gran control sobre los recursos salitreros y mineros, en general. En realidad, podríamos sostener, sin exagerar, que eran los Señores de Chile. (Los capitales ingleses controlaban no sólo el enclave salitrero del norte, sino también el comercio de exportación e importación).

Así se instalan, muchos de ellos en el Cerro Alegre de Valparaíso, y en concomitancia con la oligarquía criolla comienzan a crear equipos de fútbol,  como una forma más de entretención de las clases dominantes. Los jóvenes criollos de esa clase se cautivan tempranamente con este deporte, atendida las condiciones económicas, políticas e ideológicas y culturales imperantes en la época.

De la misma forma, serán las condiciones socioculturales las que en definitiva conlleven a la legitimidad en un proceso de apropiación de este deporte por dichas clases populares.

Así, mientras surgía un club de la burguesía, a lo largo y ancho del país, se organizaban pichangas de barrio, clubes deportivos locales, comunales, e incluso, creados por sectores productivos del país, en un período de incipiente proceso de desarrollismo. En la capital del país, se constituyen diversos equipos deportivos.

Así, surgieron los clubes Santiago Athletic, el Santiago City Club, el National Athletic y el Santiago Rangers, con existencia transitoria, pero que revelaron que el fútbol se importó a Chile, y vino para quedarse. Todos esos equipos tenían una clara manifestación de clase, al ser constituidos por directores de empresas y hasta políticos. Durante las primeras dos décadas del siglo pasado emergieron y sucumbieron numerosos clubes, algunos de ellos de corta existencia, que desaparecieron al llegar el profesionalismo, como el Brigada Central (equipo de la entonces Policía de Santiago, antecesora de Carabineros de Chile), Deportivo Alemán, Carlos Walker o Gimnástico Arturo Prat. Otros se mantuvieron más tiempo, pero también sucumbirán tras distintos intentos por sobrevivir, como el Badminton y el Green Cross, fundado éste en 1916.

De otra suerte, surgen también los denominados clubes criollos, constituidos por nacionales de clases populares. Entre ellos podemos mencionar a Unión, el Instituto Nacional, el Chile Obrero, etc.

En abril de 1900 nace el equipo denominado Santiago National, de origen aristocrático, pero que tuvo una gran preocupación de divulgar el deporte en sectores populares de Santiago.

En la Escuela Naval de Preceptores, el 27 de octubre de 1897, nace un club de fútbol, que en 1904, pasa a denominarse Magallanes. La importancia de esta entidad fue que luego pasó a llamarse  José A. Núñez, escuela en que, por muchas décadas se formaron los maestros de la educación primaria del país. El Club de Deportes Magallanes tiene su vigencia hasta el día de hoy.

Como señalamos, en un breve período de tiempo surgen los clubes de fútbol chilenos, primero formados por ingleses y jóvenes de la aristocracia local, y otros, constituidos por diversos sectores populares del país. Si bien, muchos de ellos nacen con carácter amateur, con el tiempo, los que sobreviven pasan a formar parte del fútbol profesional, en períodos posteriores, en que se fueron realizando campeonatos nacionales.

Así, de acuerdo a los antecedentes recabados, el club deportivo más antiguo del país fue Santiago Wanderers, de Valparaíso, que nace como opositor al club Valparaíso Wanderers, de efímera existencia. En el acta de fundación del club está fechada en 1896, éste siempre ha reivindicado el 15 de agosto de 1892 como su fecha de nacimiento. También allí, se funda la primera cancha de fútbol de que se tenga conocimiento.

En Coquimbo, otro puerto del país, se crea el 22 de enero de 1897 el Coquimbo Fútbol Club, actualmente Coquimbo Unido. Este equipo nace por el entusiasmo de los jóvenes coquimbanos.

El 24 de junio de 1909 nace Everton, de Viña del Mar, y también San Luis, de Quillota, fundado el 8 de diciembre de 1916, a partir del establecimiento educacional de los Hermanos Maristas de la ciudad.

En la Séptima Región actual, nace el Talca National fundado en 1901 y al año siguiente el 2 de noviembre de 1902, se fundó el equipo Rangers.

En la actual Octava Región, principalmente en Concepción, nace un particular equipo. Se trata Arturo Fernández Vial, el 15 de junio de 1903, el cual tiene su origen en un hecho muy especial, creado por los trabajadores ferroviarios de la zona. Su nombre viene dado en honor al veterano sobreviviente del Combate Naval de Iquique, donde combatió como guardiamarina. Enviado por el gobierno de Pedro Montt para reprimir la huelga de los obreros ferroviarios, tan masiva y prolongada, que había despertado la ira de los empresarios y políticos de la época. De esta manera se adopta la decisión, como era de estilo, enviar un militar a reprimir esa osadía proletaria, sin embargo, y para sorpresa de todos, don Arturo Fernández Vial propuso y exigió el arbitraje entre la patronal y los trabajadores, oficiando de árbitro, logrando un acuerdo entre las partes. El pueblo trabajador agradecido de ese gesto y de la nula represión ejercida en su contra, a diferencia de cómo había sucedido en las otras cientos de huelgas que inundaban al país, en su honor nominó a su club.

En la década del 50 nace el Club Deportes Concepción, surgido a partir de la fusión de muchos clubes amateurs, y el más tradicional de ellos es el Lord Cochrane.

La lista es interminable. Sólo a vía ejemplificativa podemos mencionar el Trasandino, originado por los trabajadores del Ferrocarril de Los Andes a Mendoza, fundado el 10 de abril de 1906. Este Club posteriormente fue patrocinado por Codelco Chile, División Andina, pasando a denominarse posteriormente Cobreandino. Este equipo constituyó uno de los cuatro equipos adquiridos o creados por la empresa nacionalizada por el Presidente Salvador Allende, como son además, Cobreloa, Cobresal y O’Higgins.

En las dos primeras décadas del siglo pasado además del nombrado Magallanes, nacen Unión Española, Audax Italiano y Palestino, los cuales aún se mantienen vigentes.

Todo lo anterior es producto de las características asumidas por la etapa de gestación del fútbol como expresión masiva y popular

De esta manera, no me vengan a decir que el fútbol no tiene que ver con la cuestión social. En efecto, en la gestación del fútbol chileno, fue decisiva la apropiación del pueblo en este deporte, lo que no sucedió con otros. Las clases populares le imprimieron sus huellas y fue justamente el hecho de que la asumiera como suya lo que despertara luego la codicia del poder.

Desde aquellos años quedó sellada una de las dimensiones del fútbol: constituirse en expresión masiva de cultura popular, en instancia de mediación simbólica.

Durante los años 30 el proceso de apropiación del fútbol, por parte de las masas populares pareciera haber llegado a un punto de maduración. Sin embargo, faltaba todavía un elemento fundamental: la existencia de un equipo que lograra simbolizar la identificación del pueblo con el fútbol y, más aún, que, a través de ello, intentara una cierta representación de la nacionalidad. Vista desde el punto de vista y las condiciones culturales, económicas y socio-políticas de lo popular. Ello ocurrió en 1925 al producirse un quiebre interno en Magallanes, el cual habrá jugado un rol central en el proceso (lo cual dicho sea de paso ayuda a explicar su notable permanencia y vigencia centenaria). El surgimiento de Colocolo vendría a consolidar el proceso de apropiación. No es casual que haya surgido en esos años y que provenga de Magallanes.  Ambos hechos se hacían cargo de una necesidad histórica imperante de las luchas proletarias.

Desde ahí para adelante, la historia es más o menos conocida, con el resto de los clubes, que hoy por hoy, repletan planas de diarios, periódicos y noticiarios de TV, o al menos debiera serlo para los expertos.

Yo, sólo expongo mi inigualable mirada de mujer.

Como podrán ver, la historia del fútbol local, está, de todos modos, ligada a la historia del pueblo de Chile, y con eso basta para reconocerle sus méritos.

Vayan nuestras felicitaciones a estos nobles trabajadores del fútbol chileno de hoy!!

(Basado en el libro de don Fernando Alegría “Crónica de un Encuentro, Fútbol y Cultura Popular)


Abogada de trabajadores, Fundación Sociedad y Trabajo