La dura derrota de la selección argentina en la final de la Copa América Centenario pasó totalmente a segundo plano en el país trasandino. Aún peor que haber perdido por segunda vez consecutiva el título continental (y sumar tres derrotas en finales al hilo, contando la con Alemania en el Mundial de Brasil 2014) es lo que ocasionó este duro traspié: Lionel Messi, el mejor futbolista del mundo, tomó la determinación de renunciar a la albiceleste.

A raíz de aquello, miles de argentinos e hinchas del fútbol a lo ancho y largo de todo el orbe comenzaron a pedirle a Lio que vuelva a replantearse su decisión. En Twitter se creó el hashtag #NoTeVayasLio que alcanzó el trending topic mundial e incluso el Metro de la ciudad de Buenos Aires se sumó a la campaña con publicidad en sus estaciones. Pero quizás lo más impactante de todo fueron los videos (como éste pequeño niño que le pide por favor a Messi que no se vaya de la selección) o las cartas de personas comunes y corrientes que le rogaban al astro del Barcelona que no abandonara a su selección.

Una de esas cartas fue escrita por una profesora argentina llamada Yohana Fucks, una docente de cuarto básico de la provincia de Entre Ríos, publicada originalmente en el portal argentino TN. Yohana tiene 28 años, es de la generación de Messi y tiene una historia de lucha y sacrificio: todos los días viaja a dedo desde Viale, su pueblo, a la ciudad de Paraná para ir darle clase a sus alumnos de 4to grado.

Yohana se queja porque, al ver a Messi renunciar, no pudo evitar pensar que parte de la culpa la tienen sus propios compatriotas. “No tenemos idea lo que debe ser para él patear un penal. Queremos inculcarle a las nuevas generaciones valores y cultivamos todos los días una forma destructiva de ser con el otro: exitismo”, opinó.

La docente, que da clases a niños de escasos recursos todos los días, piensa que la “mentalidad argenta” nos va a llevar a una situación social muy por debajo de lo que merecemos. “El éxito no pasa por el primer lugar porque nunca en la vida de nadie va a ser todo así. Ojalá Lionel sepa entender que lo más valioso es que pueda lidiar con que volvió a perder y siga siendo el jugador más grande”, concluyó.

Lee la carta completa a continuación:

Probablemente jamás leas esta carta. Pero la escribo igual, no como hincha del fútbol sino como docente argentina, esa profesión que elegí y que me apasiona como a vos la tuya.

Podría escribirte sobre la maravilla de tus talentos para el deporte más amado de nuestro país, sobre el placer que me moviliza ser una de las generaciones que pueden verte desplegar la magia en tus botines, sobre la admiración que despertas en cada uno de los gurises del mundo entero. Pero todo eso sería repetir frases hechas. Por eso voy a escribirte para que me ayudes en un reto mucho más complejo de los que hasta ahora enfrentaste, quiero que me ayudes en la difícil misión de formar las conductas de esos chicos que te ven como un héroe futbolero y como un ejemplo a seguir.

Por más amor y dedicación que ponga en mi trabajo, jamás tendré de mis alumnos esa maravillosa fascinación que sienten por alguien como vos. Y hoy verán a su más grande ídolo rendirse. Te ruego que no les des el gusto a los mediocres, a esos que frustrados por sus miles de metas no alcanzadas vuelcan sus rencores en un jugador de fútbol, a esos que opinan de todos los demás porque hacerlo es fácil y gratuito. Y te lo dice una maestra que con el abismal espacio que nos separa, lidia con esa liviana costumbre argentina de creer que el trabajo de otro es sencillo, que meter goles en un arco es tan simple como construir una casa o formar el futuro de una persona. Esa enferma necesidad de tocar siempre de oído, de ponernos en jueces insensatos que sentencian con desprecio y arrogancia el desempeño del otro, poniendo con valor solo las victorias y desmereciendo los errores como fracasos, esos mismos errores que nos hacen humanos en continuo aprendizaje.

Por favor no renuncies, no les hagas creer que en este país solo importa ganar y ser primero. No les muestres que por más éxitos que uno coseche en la vida, nunca terminará de conformar a los demás y peor aún, no les hagas sentir que deben vivir para conformar a los otros. No les brindes ese mensaje errado de que a pesar de tantas adversidades superadas, a pesar de pelearla desde muy pibe para llegar a ser el hombre triunfador de hoy, a pesar de asumir responsabilidades desde muy temprana edad y haber luchado hasta con impedimentos físicos para lograr tus sueños, todo eso se opaca ante las críticas de los envidiosos que en el fondo solo desean ser como vos.

Si vos que tuviste la familia acompañandote, que tenes un rico patrimonio personal y el apoyo de tanta gente, no lo logras, ¿como podrían ellos creerse capaces de continuar adelante pese a tantas batallas que día a día deben enfrentar?

Yo no les hablo a ellos del Messi que juega maravillosamente al fútbol, sino del que practicó miles de tiros libres para lograr embocar la pelota en ese ángulo inalcanzable para cualquier arquero; les hablo del Messi que soportó siendo un niño como ellos tantas dolorosas agujas para seguir en pie tras lo que amaba; les hablo del Messi que con todo el dinero que ha ganado ayuda a otros chicos como ellos en sus diferentes dificultades; les hablo del Messi hombre, el que formó su familia y lidia todos los días con el rol más importante que es ser un buen padre; les hablo del Messi que impide que un fanático que lo sorprende en pleno partido salga de allí lastimado; les hablo del Messi que puede equivocarse hasta errando un penal porque de fallas estamos hechas las personas y eso les muestra que hasta el más grande de todos los tiempos es imperfecto.

No te rindas, no guardes la camiseta con los colores de nuestra Patria porque al ponertela te convertis en un argentino más que nos representa a todos, y no todos esperamos medallas y copas para sentirnos maravillosamente orgullosos de que vos lo seas. No hagas que mis gurises sientan que salir segundos es una derrota, que el valor de las personas está en cuán llenas esten sus vitrinas, que perder un partido es perder la gloria.

Mis alumnos necesitan entender que los más nobles héroes, sin importar si son médicos, soldados, maestros o jugadores de fútbol, son los que brindan lo mejor de sí mismos para el bienestar de otros, aun sabiendo que nadie los valorará más por ello, sabiendo que si lo logra, el triunfo es de todos, pero si falla el fracaso solo será de él, y aun así lo intenta. Pero sobre todo, se tiene heroísmo y hombría, cuando se lucha y superan las pérdidas con coraje y entereza, aun con todo el universo diciéndonos que no vamos a lograrlo. Y un día se encuentran con la mayor de las victorias: ser felices siendo ellos mismos, sin reclamarse cuántos demonios debieron enfrentar para lograrlo.

Todos hablan de pelotas, yo creo en la fortaleza de tu corazón.