La lluvia no fue impedimento para el primer cacerolazo contra el gobierno de Mauricio Macri. En 50 puntos distintos de Buenos Aires y en todo el país, miles de personas salieron a la calle con sus ollas en mano para protestar contra el polémico “tarifazo” impulsado por el gobierno argentino.

Desde que asumió la presidencia del país en diciembre pasado, que Mauricio Macri y su gobierno se presentan con la idea de “ordenar” Argentina después de 12 años del kirchnerismo. El Ejecutivo aprobó una serie de alzas en las tarifas de luz, agua y gas argumentado la crisis energética por la que pasa el país y la necesidad de ahorrar. Sin embargo, las subas de precios se escaparon de las manos, superando incluso el 1.000%

“Yo pagaba 80 pesos de gas y ahora me vino la cuenta de 3.600. ¡Es una barbaridad!”, cuenta a El Desconcierto Patricia, psicóloga de 55 años mientras golpea su cacerola en plena avenida 9 de Julio, en el centro de Buenos Aires. Pasado a pesos chilenos, significa pasar de pagar 1500 pesos a más de 150 mil.

“¡Me vino una cuenta de 2 mil pesos! (88 mil pesos chilenos) Antes eran 60. Entiendo que exista un alza, pero que sea gradual, no ves que así nos dejan sin comer”, dice Javier, de 30 años.

La judicialización

Un fallo de la Cámara Federal de La Plata selló el paso de la Justicia al debate del tarifazo: se declaró la nulidad de las resoluciones del Ministerio de Energía que permitieron los incrementos en gas. La razón es la inconstitucionalidad en que incurrió el gobierno al no sostener una audiencia pública y dejar fuera de la decisión a los consumidores.

La situación quedó en manos de la Corte Suprema, que ya le pidió a Macri que entregara las justificaciones al alza. Para mitigar el asunto, el gobierno anunció esta semana que limitarían el aumento en gas hasta “solo” un 400%. “Lo anuncian como si fuera poco. Se están burlando de nosotros”, cuenta Julieta, a quien le vino una cuenta un 700% más cara que antes.

El cacerolazo

“Macri, careta, pagame la boleta”, cantaban al son de la lluvia los manifestantes. El presidente se ha visto obligado a justificar el alza en cada una de las declaraciones públicas que ha dado en las últimas semanas. Que Argentina “consume como país rico” o que “si en invierno andás en patas y remera es que estás consumiendo de más” han sido algunos de los dichos que generaron más descontento en la población, en medio del invierno más frío que vive el país en los últimos años.

La situación económica de los argentinos se ve más agravada aún por la creciente inflación, que según el ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay alcanza el 42%. A principios de año, él mismo había prometido bajar la cifra a un 25%. En una conferencia de prensa a principios de semana, el ministro reconoció que se habían equivocado y que iban experimentando sobre la marcha.

“El gobierno dice que estar experimentando, pero siempre lo hacen para el mismo lado. Nunca experimentan sacándole a los ricos, siempre es metiéndole la mano en los bolsillos a los trabajadores”, cuenta el diputado por el Frente de Izquierda Christian Castillo.

Un estudio reciente asegura que las políticas económicas de Macri -devaluación de la moneda, quita de retenciones agropecuarias y mineras, entre otras- han provocado una transferencia de más de 19 mil millones de dólares a los sectores más concentrados de la economía argentina. Mientras, otros estudio de la Universidad Católica da cuenta de que, entre tarifazos, inflación y despidos masivos -más de 150 mil desde que asumió el gobierno-, hay 1,4 millones de pobres más que en noviembre pasado.

Macri y el ministro de Energía Aranguren -quien mantiene sus acciones en la multinacional Shell estando en el gabinete- están en el foco por la precaria situación económica del país. Y se espera que las protestas continúen.