Los pagos de parte de la industria pesquera al diputado Iván Fuentes, gestionado a través del senador DC Patricio Walker Prieto, puso a ambos en una situación complicada, con la justicia incluso investigando alguna irregularidad. Y también volvió a poner en el tapete a la conexión que tiene Walker con el mundo empresarial, que no es lejano para él ni para sus seres más cercanos.

La familia Walker Prieto representa, tal vez mejor que cualquier otra en Chile, que la política y el dinero van de la mano. Dos aspectos claves del poder que los Walker Prieto manejan a la perfección y que pareciera estar en el ADN de la familia.

En total, son nueve hermanos: Ignacio, Pedro, Tere, Francisco, Antonio, Juan, Tomás, Patricio y Matías. Son hijos del abogado y empresario Ignacio Walker Concha y la regidora por Pirque Isabel Prieto y nietos de Horacio Walker Larraín, ex canciller y senador por Santiago y uno de los fundadores de la Democracia Cristiana. Más hacia atrás también hay historia: el bisabuelo es Joaquín Walker Martínez, ex senador y embajador en Estados Unidos, México, Brasil y Argentina.

El patriarca de la familia, Ignacio Walker Concha -fallecido en 2001-, se hizo conocido en la región de Aysén por sus emprendimientos en la mina El Toqui y las empresas Marítima del Sur, la forestal Maderas Aysén y la empresa de transporte Mar del Sur. Además tuvo participación en Metro de Santiago, Celulosa Construcción, la central hidroeléctrica Colbún Machicura y el centro invernal Valle Nevado.

Uno de los principales proyectos del empresario fue Alumysa, una planta reductora de alumnio ubicada en Aysén. Sin embargo, la iniciativa nunca vio la luz y fue vendida a la minera canadiense Noranda, que a su vez fue adquirida por la multinacional Xstrata Coopper. Tras la venta, se heredaron los derechos de aguas y tierras que tenía la planta de aluminio, dando paso a la central hidroeléctrica de Río Cuervo a través del proyecto Energía Austral.

La excéntrica vida de los Walker Prieto incluyó en su infancia a una leona como mascota llamada Sally, como se detalla en un reportaje de la Revista Capital.

Ignacio, Patricio y Matías: Los políticos

El mayor de los hermanos es el senador por la V Región Cordillera Ignacio Walker. Ex canciller y ex presidente de la DC, no ha ocultado sus intenciones de ser candidato presidencial, como lo anunció hace más de un año. Sin embargo, la opción no parece levantar mucho apoyo, ni siquiera en su propio partido.

Según su declaración de patrimonio, mantiene tres sociedades de inversiones que comparte con su núcleo familiar. Con su esposa Cecilia Echeñique y sus hijos Elisa, Ignacio y Benjamín, mantiene Asesorías e Inversiones W y E Limitada, que tiene un patrimonio de de 400 millones de pesos. Con el resto de sus hermanos mantiene las otras dos: Inversiones Walker y Compañía e Inversiones Sally.

Patricio, el encargado de tramitar los pagos de la industria pesquera para Iván Fuentes, es senador por Aysén desde 2010. Antes fue diputado por la IV Región, donde llegó a obtener incluso la primera mayoría nacional. En su declaración de patrimonio aparece una residencia en el exclusivo barrio de Lo Barnechea, con un valor comercial aproximado de 437 millones de pesos.

Según el alcalde PPD de Chile Chico, Luperciano Muñoz, Patricio Walker “es un señor feudal”. Según Muñoz, el senador ha realizado designaciones de funcionarios a su antojo, colocando a cercanos a él en distintas secretarías ministeriales. En su campaña de 2009, Walker recibió 112 millones de pesos en aportes reservados, lo que lo puso en la polémica ante organizaciones sociales que han cuestionado el voto del senador a favor de la Ley de Pesca en 2012.

El más joven del clan es Matías Walker, diputado por la IV Región, puesto que “heredó” de su hermano Patricio cuando este compitió por un cupo en el Senado.

Antonio, Juan, Francisco y Pedro: Los empresarios

El ala empresarial de la familia es liderada por estos cuatro hermanos. Antonio, por ejemplo, es un empresario dedicado a la agricultura, con un capital superior a los cuatro millones de dólares y un predio de 600 hectáreas de manzanos, peras, cerezas y kiwis en la VII Región.

Es por su desarrollo en la zona que se convirtió en presidente de Fruséptima, la asociación gremial que agrupa a los productores de fruta de la región. Desde esa posición es que fue un ferviente opositor a la reforma tributaria. Pese a la ligazón de la familia a la Democracia Cristiana, Antonio apoyó en 2010 la candidatura de Sebastián Piñera. Ese mismo año fue elegido presidente de Fedefruta, cargo que mantuvo hasta 2012.

Es también socio de la firma Wapri (Walker-Prieto), que exportó la caja número 200 millones de fruta chilena al exterior y es director de Soprole.

[Actualización] En enero de 2018, Antonio fue nombrado ministro de Agricultura por parte de Sebastián Piñera.

Juan, por su parte, siguió los rumbos de energías renovables que tenía su padre. Ha tenido empresas dedicadas a la enegría solar, geotermia, al biogas y biomasa. Es una de las cabezas del proyecto Atacama Solar, la primera planta de energía solar en Chile de gran escala, que espera generar 250 MW en 2017. Se trata de un proyecto que contempla una inversión de 770 millones de dólares.

Su ligazón al negocio de la energía causó polémica en 2013 cuando se votó en el Senado el proyecto de Ley de Conceciones Eléctricas, del que sus hermanos Ignacio y Patricio no se inhabilitaron pese al nexo familiar.

El otro hermano dedicado a la energía es Pedro, socio junto a Juan de la firma Eneraysén. Administrador de empresas y gestor de proyectos hidroeléctricos, estuvo a cargo de la mina El Toqui hasta su venta en 1988. También tiene una procesadora de productos del mar en Llanquihue y una empresa exportadora de conchas de almeja en Ancud.

El arquitecto de la familia es Francisco, ex gerente general de STI y Proyectos Aysén y cabeza de la inmobiliaria Banmerchant. Esta firma estuvo a cargo del proyecto de urbanización El Alto de Quilicura, en la comuna de Puchuncaví. Según informó El Mostrador en 2015, el director regional del SEA Alberto Acuña habría recibido presiones políticas para la aprobación del proyecto.

La polémica por la iniciativa estuvo dada porque según el SAG y la Seremi de Medio Ambiente, se ponía en riesgo 12 mil aves en estado reproductivo, de la colonia Piquero Común. Sendos estudios de la CODEFF y la PUC de Valparaíso aseguraban que debía haber una distancia mínima de 80 metros entre el proyecto y el acantilado, pero según la inmobiliaria -tras solo una visita al terreno-, con 12 metros de distancia bastaba.

Francisco es, además, padre de quien se vislumbra como el político de la nueva generación de la familia: Joaquín Walker Martínez, ex presidente de la FEUC, secretario ejecutivo de Elige Educar y militante DC. Aunque dentro de la falange es conocido por mantener una posición distante al conservadurismo de su tío Ignacio.

Tere y Tomás: ¿Los desligados?

Los menos conocidos del clan de 9 hermanos son Tere (única mujer de la familia) y Tomás, que se presentan alejados de la política y los negocios. Aunque tampoco se salvan de la poderosa herencia del apellido Walker.

Tere es educadora diferencial, una profesión que la aleja de los intereses de sus hermanos. Sin embargo, trabaja en las fundaciones Rodelillo y en Alto Las Condes, ambas creadas por su padre. Tomás, por su parte, es abogado y heredero del estudio Walker & Valdivia, fundado por su abuelo Horacio Walker Martínez.

El estudio de abogados apareció en el marco de las investigaciones de financiamiento irregular de la política: en 2009, recibió 5 millones de pesos por parte de Inversiones Caburga -del grupo Said- que fueron rectificados ante el SII. Rodelillo, por su parte, ha sido una de las fundaciones beneficiadas por la entrega de subsidios de parte del Sename, recibiendo 126 millones de pesos en 2015. El organismo es donde opera una de las mayores redes políticas de la Democracia Cristiana.

Bonus track: el primo lobbysta (y político)

Porque no todos son DC: Ignacio Pérez Walker, ex senador RN por Atacama es primo de los Walker Prieto. Su período en la Cámara Alta estuvo marcado por una polémica en la comisión de Minería, por un supuesto lobby a favor de la transnacional Barrick Gold.

Pese a que ha dicho que no le gusta el término “lobbysta”, desde que dejó la política se dedicó al asesoramiento y gestión de intereses para empresas como la también multinacional Suez Energy.