Este 30 de Julio se conmemora el “Día Mundial contra la Trata de personas” y este año las Naciones Unidas hacen un llamado a todos los Estados a reforzar su compromiso en la lucha contra este delito.

La trata de persona es la esclavitud moderna porque, tal como lo define Naciones Unidas, es “un delito que explota a mujeres, niños y hombres con numerosos propósitos, incluidos el trabajo forzoso y el sexo”. Vulnera a las personas en sus derechos y los priva de libertad.

En Chile también existe la trata de personas y de acuerdo a los datos del Ministerio del Interior, es principalmente trata con fines de explotación laboral. Desde el año 2011 al 30 junio del 2015 hubo 187 víctimas de trata de personas, siendo 137 de ellas con fines de explotación laboral[1]. La mayoría de las víctimas han sido hombres extranjeros, aunque es importante reconocer que la trata de personas puede ser interna, es decir, darse dentro del territorio nacional, en el caso chileno es principalmente internacional.

Cualquier persona puede ser una posible víctima de trata porque es un delito que no hace otra cosa más que abusar de la vulnerabilidad en que se puede encontrar una persona, se basa en la esperanza de buscar mejores oportunidades y la falsa promesa de una vida mejor en otro lugar. Legítimos sueños de muchos migrantes y también nacionales que son captados por verdaderas mafias.

Desde la promulgación de la Ley n°20.507 el año 2011, el Estado chileno ha tomado medidas concretas para prevenir y perseguir este delito, además de dar respuesta a las víctimas del mismo. Existe una Mesa Intersectorial sobre la Trata de Personas, coordinada desde el Ministerio de Interior, donde muchas organizaciones públicas y de la sociedad civil ponemos a disposición nuestro trabajo y esfuerzos para colaborar en la erradicación de este delito.

Mediante un plan de acción, se han establecidos acciones de capacitación y sensibilización a los funcionarios públicos; así como medidas para la atención, apoyo y acompañamiento a las víctimas.

A pesar de los esfuerzos, no todo lo que se ha hecho es suficiente. Es necesario contar con una ciudadanía informada, que ayude a prevenir este delito, pero que también ayude a detectarlo. La trata de personas no es solo un problema de las autoridades. Como sociedad también debemos ayudar a las víctimas y condenar a los tratantes. Es por ello que el trabajo de sensibilización e incidencia que realizamos desde entidades como el Servicio Jesuita a Migrantes sobre esta materia cobra especial importancia.

La invitación es a aprovechar el uso de las redes sociales y a través de ellas mostrar nuestra solidaridad con las víctimas de trata y nuestro rechazo a este delito. Este 30 de julio unámonos a la campaña Corazón Azul (#doyesperanza), una propuesta de participación masiva y sensibilización de la sociedad global lanzada en 2008, por la ONU, a través de su oficina contra la Droga y el Delito. Un pequeño aporte individual que puede contribuir a reforzar la lucha que en Chile se está llevando a cabo desde las autoridades y a romper los falsos mitos sobre la trata.

Referencias

[1] Guía de Detección y Derivación de Víctimas de trata de Personas elaborado por la Mesa Intersectorial de Trata de personas.


Coordinadora Nacional del Área de Incidencia y Directora de la oficina local del Servicio Jesuita a Migrantes en Santiago