El periodista Daniel Matamala, publicó este martes 2 de agosto una columna en Ciper en la que realizó un parangón entre la fábula “El cascabel y el gato” y nuestra reciente historia económica y política que cimentó las bases del sistema de pensiones actuales y que tiene a José Piñera en la mira nacional.

Matamala, alude a que el libro sobre la creación de las AFP’s escrito por su ideólogo y gestor, se llama precisamente “El cascabel al gato”. En el texto, Piñera propone un final alternativo en la que finalmente un grupo de roedores se arma de valor y logra su objetivo derrotando al gato estatal, sustituyendo el antiguo sistema previsional por la capitalización individual. “Claro que en la vida real los ratoncitos neoliberales entraron en acción sólo después de que la guarida del gato fue bombardeada con aviones Hawker Hunter; pero podemos entender esa omisión como una licencia narrativa”, puntualiza el periodista.

La columna se basa en lo que Matala propone como “lo que verdaderamente falta en la metáfora”, refiriéndose al protagonista de la misma, “porque si los ratones son los trabajadores, el cascabel el sistema de AFP, y el gordo gato ahora desprovisto de su comida es el Estado, la pregunta es dónde están en este cuento los verdaderos ganadores: los grandes grupos económicos”.

El texto aborda que el cambio al sistema de pensiones fue “el elemento clave para constituir una economía”, conllevando a su vez una nueva distribución del poder, cayendo en las grandes elites. Para ello, el periodista precisa que el sustento del nuevo mercado se basó en las pensiones de los trabajadores. “Y quien lo tuvo perfectamente claro, hace 35 años, fue Augusto Pinochet”, puntualiza señalando que el interés del dictador estaba puesto en “el poder que se entregaba a los privados, y cómo controlarlo”. Para ello, cita algunas frases del ex general: “Aquí van a aparecer dos o seis imperios del dinero, que lo manejarán ellos. (…) Controlarán el Estado. Eso es lo peligroso. No será ahora, sino que con el tiempo”. 

Asimismo, Matamala hace referencia a las palabras que otrora dijese el fallecido Director de Carabineros César Mendoza, miembro de la Junta Militar que derrocó a Allende: “Todo tiende a pasar a manos privadas, particulares (…) Resulta que llegará un momento en que los particulares podrán decirle al Primer Mandatario(…): “Presidente, quédese en su despacho tranquilito, porque quienes manejamos el negocio somos nosotros”. Y continúa: “Podrían presentarse serios problemas, y el Gobierno mismo quedaría entonces en una posición en que solamente tendrá que representar la parte represiva, pues cada vez que se suscite alguna protesta sobre el manejo o la marcha de los sistemas mismos, de cómo están funcionando, los empresarios exigirán de parte del Gobierno la represión de determinados brotes de protesta”. 

El periodista señala que el entonces ministro José Piñera contó con el apoyo de Fernando Matthei y José Toribio Merino, pese a las dudas que les suscitaba el nuevo sistema de pensiones. “No sabemos en manos de quién va a estar el Estado en veinte años más” cita Matamala a Matthei, destacando por sobre todo el comentario “Mañana pasa a manos de la Democracia Cristiana y van a tener ahí una tremenda caja electoral” aseveración del comandante de las Fuerzas Armadas. “Releer este debate 35 años después es fascinante, por lo actual de los argumentos. Cómo no encontrar cierta razón a Matthei a la luz de los jubilazos de Gendarmería”, apunta Daniel Matamala.

El periodista es aún más punzante cuando, casi al final de su columna, menciona a la actual reforma de pensiones como “una versión mucho más tímida de lo que proponía el dictador en 1981”, señalando que “Pinochet quería que todos los fondos fueran administrados por el Banco del Estado u otro ente fiscal” y que la actual mandataria “apenas propone que haya, junto a las demás AFP, una estatal”. 

Lo más interesante es darse cuenta de que Pinochet entendió perfectamente que estaba entregando a los grandes empresarios mucho más que la administración de un sistema previsional” recalca Matamala. “En sus propias palabras, él consideraba que al firmar la ley les estaba entregando el país en sus manos”.

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